lunes, 19 de mayo de 2008

Reencuentro

[por Giove]

Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos por última vez.

Ayer te vi de nuevo, pero no me atreví a saludarte. Aún no sé porqué, pero sigo teniendo miedo a que me rechaces.

Pasaste por mi lado y no sé si también te hiciste la sueca o simplemente ni te diste cuenta que yo estaba allí. Ni siquiera sé si leerás esta carta o directamente la romperás cuando te llegue.

Sé que prometimos no volver a escribirnos, no volver a llamarnos, no intentar vernos. Pero ayer fue casual y hoy necesito soltar lo que llevo tan dentro y que me está consumiendo.

No entiendo por qué seguimos evitando una conversación pendiente. Las cosas que se empiezan hay que terminarlas, no vale sólo con pensar que nunca ocurrieron. Es muy fácil huir con el rabo entre las piernas, pero es difícil enfrentarse con la verdad y asumir los errores. Eso es lo que tenemos que hacer.

Sigo sin entender porqué te marchaste y me dejaste así, sin más, cuando todo iba tan bien. Es cierto que a veces te arrinconaba y que incluso podías sentir que te faltaba el aire, pero es que así son las cosas. No siempre podemos hacer lo que queremos, sino lo que nos dejan.

Desde que te marchaste y lo dejamos, no he encontrado nadie como tú. Nadie que sea capaz de compenetrarse tan bien, que sepa lo que estoy pensando o lo que voy a hacer a continuación.
Me levanto sin encontrar un sentido a mi vida que tú me dabas. Vivía para esos momentos contigo, para esas tardes larguísimas en que estábamos juntos y sólo existíamos el uno para el otro.

Vale que siempre salía ganando, pero te recuerdo que cuando te fuiste las cosas empezaban a cambiar y empezaba a ser posible que por una vez fueses tú quien se saliera con la suya y lograse que yo me rindiera ante ti. ¿Por qué cuando estabas tan cerca de conseguirlo te fuiste?

Necesito que al menos me lo expliques.

Necesito que vuelvas y terminemos esa partida.

Mi ajedrez sigue donde lo dejamos.