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viernes, 22 de mayo de 2020

Klaus Mann.-Diarios

Estoy cansado de todos los clichés, de todos los trucos literarios. Estoy cansado de todas las máscaras, de todas las mañas que sirven para disfrazarse. ¿Es del arte en sí mismo de lo que estoy cansado? Yo me quiero confesar.
"Diario 1931-1949" (1990)
Klaus Mann

jueves, 15 de junio de 2017

Leer, vivir


                                                         Imagen, BalthusHay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Ésta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado. Esta última es la que quisieron hacer Ulises Lima y Belano.
Los detectives salvajes

sábado, 10 de junio de 2017

Los buenos hábitos



¿Cómo querías que viviera sin ti? La felicidad crea hábito y luego ya no se puede vivir sin ella.
Madame Bovary
¡Brindemos por los buenos hábitos y las maravilloss rutinas!
Imagen de Gustave Caillebotte


sábado, 3 de junio de 2017

Lo que queda del día


¿Por qué no admitirlo?, Sentí que se me partía el corazón.
( Lo que queda del día, Kazuo Ishiguro )

domingo, 26 de marzo de 2017

Los amigos que yo quiero


Quiero algunos buenos amigos que sean tan familiares como la vida misma; amigos con los que no haya necesidad de ser cortés y que me cuenten todas sus dificultades, las matrimoniales y las demás; amigos capaces de citar a Aristóteles y de contar cuentos subidos de color; amigos que sean espiritualmente ricos y que puedan hablar de obscenidades y de filosofía con el mismo candor; amigos que tengan aficiones y opiniones definidas sobre las cosas, que tengan sus creencias y respeten las mías.

Lin Yutang

miércoles, 23 de abril de 2014

Cartas de amor a Vita.- Violet Trefusis














                                                   Violet Trefusis


Estoy jugando sola a que todavía tengo catorce años y tú todavía tienes dieciséis en espíritu. Qué felices éramos antes de hacernos mayores. Estoy tremendamente en contra de ser adulto. No le beneficia a nadie. Hugh está siempre intimamente asociado a este lugar. Lo recuerdo con toda claridad, un muchacho tímido y desgarbado de diecinueve años. (Creo que en este caso el término muchacho está bien aplicado). Y tú, tú no te has marchado nunca, tu nombre resuena por todas partes.
Tal vez nadie sabrá esto, tal vez jamás saldrá a la luz, pero está ahí, salta, palpita y canta, y tú eres la única persona en el mundo que sospecha su existencia.


Cartas de amor a Vita, de Violet Trefusis

miércoles, 16 de abril de 2014

Batallas interiores

















"Uno no puede pelearse consigo mismo, si acaso serán los pensamientos los que están en lucha."
Lo dice Peter Handke en su libro titulado Los avispones. Nunca había pensado en ello, pero creo que tiene razón. Son los pensamientos los que ganan y pierden batallas
La imagen es de Stanko Abdazic

miércoles, 26 de marzo de 2014

John Cheever



















"Medio dormido, pienso o sueño con campos fértiles cuando era joven, que ahora están desiertos, yermos. Qué tristeza. Y pienso que nosotros, que en nuestra juventud exigíamos consejos valientes y concretos, ahora, en la madurez, somos incapaces de responder a las preguntas de nuestros hijos. Por alguna razón no consigo plasmar la voz del borracho, hacerlo hablar con color. Llegaste a la vida sin nada en absoluto y así te irás. Un mundo prejuzgador y anestesiado. Pero lo que aparentemente no puedo alcanzar es la visión, la sensación de una vida sin prejuicios, censura ni represión. Y no logro el triangulo, el equilibrio entre gentilezas, el énfasis en la apariencia de las cosas, la violencia natural subyacente en todo y la visión de un mundo donde el equilibrio es más espacioso, donde la sensación de tragedia no se pierde en la anestesia.!
Diarios de John Cheever
Imagen de Vladimir Lagrange


lunes, 24 de marzo de 2014

Pedro Páramo














"Dice que ella escondía sus pies entre las piernas de él. Sus pies helados como piedras frías y que allí se calentaban como en un horno donde se dora el pan. Dice que él le mordía los pies diciéndole que eran como pan dorado en el horno. Que dormía acurrucada, metiéndose dentro de él, perdida en la nada al sentir que se quebraba su carne blanda; sumiéndose, sumiéndose más, hasta el gemido..."
( Pedro Páramo, Juan Rulfo )
Imagen, de Andre Kertesz

martes, 7 de mayo de 2013

Obsesiones























Entonces se dio cuenta de que, por mucho que él intentara rebelarse, el pensamiento de ella lo perseguía en todo instante milimétrico de la jornada: toda cosa, persona, situación, lectura, recuerdo volvía a orientarlo de forma fulminante hacia ella a través de referencias tortuosas y malévolas. Era como un ardor interno en la boca del estómago, que subía hacia el esternón, una tensión inmóvil y dolorosa de todo el ser…
Un amor (Dino Buzzati)
Pintura de Clara Gangutia

sábado, 4 de mayo de 2013

Emociones























"Existe amor cuando cuando pierdes la capacidad de hablar, cuando ni siquiera puedes respirar!
La última noche, (James Salter)
Pintura de Jack Vettriano

viernes, 26 de abril de 2013

Descubrir la lectura



"Volvía a casa del colegio deprisa y corriendo para leer; leía deprisa y corriendo, incapaz de aflojar la marcha como me había ordenado la señorita Frost. Iba deprisa y corriendo a la biblioteca pública de First Sister todas las noches entre semana después de cenar. Me inspiré en lo que Richard Abbott me había contado de sui nfancia : vivía en la biblioteca, sobre todo los fines de semana. La señorita Frost me obligaba continuamente a cambiarme de sitio, a una silla o un sofá o una mesa donde la luz fuera mejor…"
Personas como yo (John Irving)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Realidades


No le pesaban ni la soledad de la hora ni el vacío a su alrededor. Era ya un hábito, y durante toda su vida había hecho lo mismo a las mismas horas…


Este párrafo pertenece al libro que estoy leyendo ahora, se trata de El gato, de  Simenon, solo decir que me está encantando, cuando lo terminé  quizá deje aquí algún comentario o reflexión  de momento no he podido resistirme a este párrafo, lo encuentro muy  significativo y real, algo que nos sucede a mas de uno de nosotros.

lunes, 9 de abril de 2012

Lo que contamos, lo que somos...















Cuando se habla de la vida de un hombre o una mujer, cuando se hace recapitulación o resumen, cuando se relata su historia o su biografía, sea en un diccionario o en una enciclopedia o en una crónica o charlando entre amigos, se suele relatar lo que esa persona llevó a cabo y lo que le pasó efectivamente. Todos tenemos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y de lo que hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las vidas de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse-todas menos una, a la postre- , de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estemos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser

Mañana en la batalla piensa en mí, Javier Marías


el cuadro es de Rossana Petrillo

domingo, 25 de septiembre de 2011

Más que la palabra


Ralph Gibson

Cuando se ama, la vista del ser amado tiene un carácter de absoluto que ninguna palabra, ningún abrazo puede igualar: un carácter de absoluto que sólo el acto de hacer el amor puede alcanzar temporalmente
Modos de ver, de John Berger

sábado, 16 de abril de 2011

Trópico de cancer.-Henry Miller


Solo, despavorido y con una tremenda añoranza vacía. Toda la habitación para mis pensamientos. Solo yo y lo que pienso, lo que temo. Podría concebir las ideas más fantásticas, podría bailar, escupir hacer muecas, blasfemar, gemir: nadie lo sabría nunca, nadie lo oiría nunca. La idea de una intimidad tan absoluta basta para volverme loco. Es como un parto enteramente: todo cercenado, separado, desnudo, solo. Dicha y agonía simultáneas. El tiempo a tu disposición. Cada segundo pesa sobre ti como una montaña. Te ahogas en él. Desiertos, mares, lagos, océanos. El tiempo pasa golpeando como un cuchillo de carnicero. La nada. El mundo. El yo y el no-yo. Umaharumuma. Todo debe tener un nombre. Todo debe aprenderse, probarse, experimentarse…
Trópico de cancer, de Henry Miller

viernes, 15 de abril de 2011

Las partículas elementales.-Michael Houellebecq



La ternura viene antes que la seducción, y por eso es tan difícil desesperar. Me gustaría creer que el yo es una ilusión, pero eso no impide que sea una ilusión dolorosa. . .
La existencia individual, revelada al animal en forma de dolor físico, solo llega en las sociedades humanas a la plena conciencia de sí misma gracias a la mentira, con la que se puede confundir en la practica

Uno ve a la gente durante años, a veces décadas, y poco a poco se acostumbra a evitar las cuestiones personales y los temas realmente importantes; pero tiene la esperanza de que en algún momento, en circunstancias más favorables, tendrá ocasión de abordar esos temas, esas cuestiones; nunca desaparece la perspectiva, aplazada una y otra vez, de un modo de relación más humano y más completo, porque ninguna relación humana encaja bien en un marco preestablecido y definitivamente estrecho. Así pues, sobrevive la idea de una relación auténtica y profunda; sobrevive durante años, a veces décadas, hasta que un acontecimiento brutal y definitivo (normalmente la muerte) le dice a uno que es demasiado tarde, que esa relación auténtica y profunda con la que había soñado nunca se hará realidad, igual que todas las demás.

Las partículas elementales, Michael Houellebecq

viernes, 1 de abril de 2011

La historia del silencio- Pedro Zarraluki


Steve Hanks

Ausentarse es una forma de callar. Ausentarse para siempre es buscar el silencio definitivo. Este enunciado, tan sencillo, resume sin embargo los que a la postre serán los peores momentos de nuestra vida.
No supimos de Olga hasta un par de semanas después de nuestro aperitivo dominical. Silvia y yo estábammos mucho más moderados. Creo que, más que volvernos locos el uno por el otro, nos teníamos tanto cariño que nos gustaba abrazarnos en secreto. Sin duda es una tontería, pero con ella tenía la sensación de estar con una mujer situada muy por encima de mis posibilidades...
La historia del silencio, de Pedro Zarraluki

sábado, 5 de marzo de 2011

Raymond Carver


Se quedó sentado en la cabina, esperando, haciendo chirriar con el pie el pedal del freno y oyendo de cuando en cuando los disparos. Al cabo de unos minutos no pudo seguir quieto en el asiento; se bajó del camión y fue despacio hasta la parte delantera. No había estado allí desde hacía cuatro o cinco años. Se apoyó en el parachoques y se quedó mirando aquella tierra. No podía comprender dónde se había esfumado todo aquel tiempo.
Recordó cómo, de chico anhelaba ser mayor. Solía bajar allí a menudo a poner trampas para ratones almizcleros en esa parte del arroyo, y dejar sedales por la noche para las truchas pardas. Waite miró a su alrededor. movió los pies dentro de los zapatos. Todo aquello había sido hacía mucho tiempo...
Sesenta acres, de Raymond Carver

viernes, 11 de febrero de 2011

Volver a verla, de Javier Arguello


En un confuso movimiento de labios y de caricias se enredaron en silencio, conteniendo en un calmo amor todos los gritos y gemidos que al no salir de la boca de ella, él tampoco quiso liberar. Cuando todo terminó, ambos exhaustos, se quedaron dormidos. Al despertar, Ramiro se encontró solo y desnudo.
Por un segundo llegó a pensar que se había tratado de un sueño pero todavía tenía el olor de ella impregnado en la piel, y la ropa desparramada por el piso de la habitación fue la confirmación de que en realidad había ocurrido, de que todo había sido tan real como esos pechos blancos que ya no olvidaría. No sabía que pensar. Por más que intentaba hallar una lógica en todo aquello, no podía encontrarla. De pronto el terror lo invadió al caer en la cuenta de que no conocía su nombre ni su teléfono, ni ningún otro dato que le permitiera dar con ella. Se levantó sobresaltado y comenzó a buscar una posible nota que no encontró…
Siete cuentos imposibles de Javier Arguello