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viernes, 12 de octubre de 2018

Pensándote


Aquí sentada, después de deshacer la maleta, de nuevo en este rincón de la casa, me concentro en esos recuerdos que me ha traído los olores. Índices, prólogos y epílogos, expresiones recuperables de una aspiración ya lejana e imposible de cumplir. Ideas que por su capacidad tienden a remitir a un enorme y remoto deseo. Y a todo esto, la creencia de que tal vez, aún sin pronunciar palabra alguna tú sientas todo lo que deseo expresar. Y también, ya para finalizar, a eso de media tarde, a solas en la orilla del mar la seguridad de plenitud, la ilusión de complicidad. Evocar imágenes sueltas, pequeños fragmentos de convesaciones, y sobre todo esas texturas y sabores a besos compartidos y alguno que otro robado.
Hermoso atardecer,suave arena, brillante piedra, ya no quedan caracolas. No importa, no es poco. Eso que percibo, que siento. Eso, para mí, lo es todo.Te imagino mirándome. Me sonries. Te sonrío. Esto no acaba. Siempre es un comienzo.

viernes, 27 de abril de 2018

Conocerse


Durante los muchos años que permanecimos juntos siempre hubo alguna cosa de él que nunca supe con todo detalle y jamás se la pregunté. Sólo era cuestión de dejar pasar el tiempo, así que en el momento de su muerte ya sabíamos todo el uno del otro y aquello tuvo lugar justo como nunca habíamos imaginado: de súbito, entre la sorpresa y el júbilo. Era mi gran y único amor y gran parte de mi juventud se entremezclaba con la suya. 
No estábamos de acuerdo en muchas cosas y discrepábamos en casi todo, pero siempre se mostró atento y enamorado de mi.
Los viernes por la tarde me gustaba destinarlos a visitar alguna exposición, a veces, muy pocas me acompañaba, cuando ocurría
cada vez que yo comentaba una obra de arte, me interpelaba con tono irónico: Bah, no sé qué ves en ese cuadro, ven, ven aquí y contempla ¿ ves qué belleza?.Yo contestaba: Bueno, no está mal, sí, me gusta.
Aunque no fuera de mi total agrado, tampoco me suponía un enorme esfuerzo admitir que no estaba del todo mal, ni que aquella obra no me satisfaciera por completo. Yo le respondía en tono solemne con intención de que mi respuesta resultara convincente, pero él se daba cuenta de mi esfuerzo, me miraba y se reía de buena gana, me cogia de la mano y continuaba mostrándome el resto de obras mientras me acariciaba cariñosamente con su mirada. Ya verás, decía, ya verás qué maravilla..
Nos sentíamos felices. Sentíamos la dicha de vivir una vida que nunca nos dejaba indiferentes, nos encantaba pasar horas uno al lado del otro en silencio. Nuestro pensamiento eran siempre el preludio de lo que estaba a punto de acontecer, cualquier acción por simple que fuera era importante, nada se perdía en lo superfuo, nada era errante, todo encajaba y seguía por el buen camino. Un camino tal vez intangible, pero que nos acercaba y eso era lo que realmente nos importaba. La chispa de permanecer juntos sin aburrirnos.
Nos complacía desconocer algún que otro secreto y el hecho de comprender que nada nunca es tan difícil cómo imaginamos a la hora de comprender. Procuramos no ceder a la tendencia innata de tratar u obligar a desvelar lo que en un momento decidimos callar. No nos urgía saber. Porque en la vida siempre llega el momento, la necesidad de explicar y escuchar.
Aprendimos a dejar espacio libre al hilo de nuestras meditaciones, tan distintas tan dispares, hasta que llegó el momento oportuno y como tal cuando llegó nos reconocimos y nos aprobamos.
Imagen de Joseph Lorusso 

domingo, 22 de abril de 2018

Descubrir

Visto que las cosas no iban todo lo bien que yo necesitaba, al día siguiente, lo primero que hice fue convocarme a mi misma una asamblea extraordinaria personal, secreta e intransferible, debía tomar una decisión de emergencia, había que capturar esta sensación por sorpresa, no confié a nadie mi idea pues se necesita una buena dosis de osadía y ser valiente para llevar a cabo tal misión. Urge acorralar a la vieja costumbre del pensar más de la cuenta, hay que expulsar ideas envenenadas, así que cerqué la zona del alma dañada y neutralicé la que yo consideré aún sana, seguí andando durante un buen rato por las inmediaciones cercanas hasta que llegué al pie del faro, allí descubrí una entrada imaginaria que daba, o eso creí entrever, a un mundo mejor, la puerta se hallaba disimulada con olas blancas que rompían con ímpetu como avisando de lo que estaba por llegar, andé y andé durante un tiempo indeterminado hasta quedar agotada, me movía con dificultad, entonces tomé asiento en un rincón, medité. Supe que había llegado la hora, que ya podría salir airosa del atolladero en el que vivía y esta vez levanté la vista para mostrar mi decisión en señal resolutiva, ya no me asustaba nadie, todos aquellos que me prejuzgaban me inspiraban más bien lástima, un líquido salado resbalaba por mi cara hasta rozar la boca, me armé de valentía, la mirada la proyecté hacia el infinito y chillé fuerte, muy fuerte mientras corría alejándome de lo incierto, sintiendo una alegría extraña y renovada al comprobar que estaba viva, viva por dentro, claro. Que nunca había dejado de estarlo y eso me bastaba para seguir adelante.  Así fue como me convertí muy a pesar de unos y alegría de otros en habitante del mundo, un mundo en que sus habitantes me acogían con agrado  por ser yo misma y podíamos convivir perfectamente compartiendo una vida normal e imperfecta, pero a ser posible sin imposturas.

lunes, 9 de abril de 2018

Decirte

Si yo te dijera que hoy me ha parecido verte de nuevo,
que a pesar de los días que han transcurrido desde que te fuiste no tengo que hacer un gran esfuerzo para sentir tu cuerpo a mi lado como ha sido desde que nos conocimos, es decir casi toda la vida.. 
Que si cierro los ojos tengo la sensación que me abrazas, porque noto el calor de tus manos haciéndome sentir el ritmo de la música al deslizarse por mi espalda no te mentiría, te estaria diciendo la verdad.
Mentiría si te dijera que tu rostro se desvanece en mi mente, o que ya no siento tu respirar, tu aliento tibio en mi cuello, o que apenas recuerdo tu mirada, sí, te estaría mintiendo si afirmara todo eso, a decir verdad te diré que tus ojos rasgados los veo en sueños y despierta con idéntico brillo de la primavera pasada por estas fechas.
Y escucho el movimiento de tus labios y la entonación ilusionada de tu boca mientras hacíamos planes para cuando nos fueramos a vivir a nuestra nueva vivienda, más pequeña, más íntima . Hablabas que apenas necesitábamos equipaje, si acaso sólo llevaríamos con nosotros nuestros antiguos secretos de amor con el fin de mezclarlos con los nuevos, los que estaban a punto de producirse.
Como cuando en un momento de locura, o pasión o yo que sé nos dijimos que mi cuerpo es tu cuerpo aunque el tuyo es más 
fuerte y me recuerda al de las estatuas perfectas de las céntricas plazas de la ciudad, pero  nosotros nunca fuimos perfectos, ni fríos como esas estatuas adormecidas y tristes, al contrario que ellas nosotros nos dejábamos llevar dando  
 rienda suelta al deseo y nuestros cuerpos permanecían amorosamente enredados como ramas, hojas, flores y dieron sus frutos. Era la felicidad, sin adornos, de hecho la autenticidad no necesita adornarse

domingo, 24 de mayo de 2015

Tomando conciencia


Se detuvo a estudiar todo lo acontecido en un tiempo excepcional. Dejó la carta sobre la mesa, aunque no podía apartar la vista de ella y pensó en él. 
 Se sentía feliz a cada minuto que pasaba y se preguntó si no se trataría de un sueño. Una voz de dentro dijo no,  no se trata de ningún sueño, lee la carta otra vez. Acuerdate de sus palabras. Movió un poco la cabeza, sonrió y se sintió aliviada, ahora su expresión era mucho más animada que hacía uno momentos. Si, creo que es realidad.
Desde que le conocía no se le ocurrió pensar en él como un ser excepcional, pero ahora todo había cambiado.Lo veía de otra manera. Le fascinaba su figura,siempre tan solícito como seguro de si mismo. Se diferenciaba en todo a los hombres que había conocido. 
Para bien o para mal, se dijo con voz emocionada, creo que es el hombre adecuado para mí, puedo equivocarme, pero de todas maneras estoy dispuesta a todo. Sé positivamente que no renunciaré y que iré a él. No necesito tiempo para tomar ninguna decisión porque ya la he tomado.
Miró con detenimiento una vez más la carta. Permaneció en silencio un buen rato absolutamente perpleja. Con esa expresión algo boba que da 
 estar enamorado. Se acercaba la hora. Fue hacia la ventana, descorrió la cortina. Miró y escuchó sus pisadas.
Era el momento, puesto que todo había empezado bien entre ellos
Imagen de Lilya Corneli

domingo, 17 de mayo de 2015

Pasear, hablar

La otra tarde en uno de nuestros encuentros le dije, me he habituado a tu boca.Cuando no tenías rostro, solo nombre, ya te amaba.
Podría decirse que hay algo delirante en todo esto, pero de vez en cuando sucede, o eso pienso. Así, que ahora lo que deseo con toda mi alma es que  salga bien. 
Me escuchaba con atención, pero en la mirada vi ensimismamiento y en sus ojos lujuria.
Entonces, yo le miré abiertamente a los ojos , y lo vi como alguien que pertenece a mi presente. Cuando estamos juntos habitamos otro mundo, de otra índole.Tan sencillo como eso.¡Querido! Asumiré cualquiera que sea la verdad.
Me acarició la nuca con la mano y yo deslicé mi pie descalzo hasta dejarlo caer sobre el suyo.
Miro el reloj, ahora son casi las seis. Llegará en unos minutos para nuestro paseo habitual del anochecer.
Son  momentos de gran solemnidad y belleza. Es la señal inequívoca de que él es la persona con quien quiero compartir mis noches y mis días. Sin sobresaltos, a plena conciencia.

lunes, 11 de mayo de 2015

En mayo

Ha amanecido un día tan bueno que he pasado la mañana arreglando las flores
Me he acordado de mi abuela. Me he visto en su casa como cuando era niña y pasaba horas en el patio . Un patio de paredes gruesas, blancas y flores por todos lados.
Me entretenía contemplando los geranios. Tan rojos. Tan vivos. Y me he acordado de los suyos. Y no he podido reprimir una carcajada.
Cualquier recipiente le venía bien para plantarlos. Sobre todo latas grandes de conserva.
Siempre vestía de oscuro,
 de color negro o gris marengo, muy de tanto en tanto alguna  blusa de lunares muy pequeñitos blancos. Llevaba el cabello largo,recogido en un moño. A mí me fascinaba ver con qué soltura se peinaba. Con una mano enroscaba el pelo y con la otra colocaba las horquillas, todo sin necesidad de mirarse al espejo.
Tomaba café a todas horas y una copita de anís por las mañanas.  
Cocinaba de maravilla. Nunca la oí cantar. Olía muy bien. Y su casa también. Era exageradamente limpia. También amable.Derrochaba buen humor. Cuando hablaba siempre decía lo que pensaba, y mi abuelo que era muy discreto le increpaba a cada momento con tono severo para que no siguiera, pero  ella hacía como si no lo oyera y seguía a lo suyo.
Por la tarde, los dos se sentaban cada uno en su butaca al lado de la radio a escuchar la novela. Ella hacía ganchillo. El se quitaba las gafas y con cuidado las dejaba sobre la mesilla, seguidamente cerraba los ojos y se concentraba en las voces y diálogos.
A veces nos contaba historias de miedo que iba inventando al momento. Siempre decía, y para esto se ponía muy tensa, que la noche en que falleció su hermano, horas antes se le "presento". A mi me daba mucho miedo cuando hablaba así. Aunque no entendía qué quería decir, bastaba mirar la expresión de su cara para saber que se trataba de algo grave. Así que me tapaba los oídos  para no oírla.
Me pregunto, después de tantos años, cuántos días habrán transcurrido
 cómo estos, de cielo limpio, el suelo amarillo de polen que la brisa ha esparcido hasta parecer una alfombra.
Esta luz tan brillante. Y sobre todo estas ganas de todo que hacen que me sienta viva. Este verde nuevo. Esta alegría igual que siempre y a la vez inédita.
 Sí, probablemente todo esto habrá ocurrido innumerables veces. Cada año. Cada mes de mayo, porque en mayo los días se vuelven más soleados y crecen, y todo parece nítido y posible. Como ahora, que cierro los ojos y sigo escuchando tus pisadas. Y me dan ganas de salir corriendo a verte. Pero me doy la vuelta, te miro y ahí estás. Y eso es lo que importa. Resulta difícil creer que esto termine alguna vez. Yo no quiero que se termine. Son momentos particularmente hermosos. Pero nadie es profeta por mucho empeño que se ponga.
Las cosan son como son, a veces tan injustas. Y tan hermosas también, igual que la vida.Nada es comparable y a la vez no muy distintas. Qué  cosas!!
Y yo, me propongo con todas mis fuerzas no perder del todo mi mirada de sorpresa, como  cuando era niña. La misma del día que te conocí. Que te enamoró.
Imagen de Alfredo Rodriguez.

sábado, 9 de mayo de 2015

Hablar contigo

No es que no sepa que decir. Sé. Pero de repente me menguo.
Por eso alguna noche, reclino la cabeza en tu pecho y me quedo pegada. Allí donde la memoria descansa porque ya no duele. Acostumbrarme me está costando más de lo que en un principio creí.
Resulta distinto cuando lo veía desde fuera. Pero ya se sabe que todo aprendizaje lleva su tiempo. Más cuando se trata de sentimientos. Sí, en ocasiones soy indecisa y me quedo como en un segundo plano. Pensando. Recordando. 
A tu lado el mundo vuelve a nacer cada mañana y yo quiero seguir igual aunque a ratos disimule y te diga, que yo ya soy otra, que ya no soy yo.
Tú miras y luego me dices: Te has puesto colorada!!
 En cuanto a mí, de repente quiero gritar para que sepa el mundo lo que siento
Y decir que recorrer  la vida de la mano de la persona que se ama es excitante
Porque te amo, porque te necesito. Porque sólo tú me ves realmente como soy.

sábado, 2 de mayo de 2015

Apostar

Pasada una semana me llamó. No es que me incomodara. No, al contrario, me sentí aliviada al oir su voz. Quedamos en vernos esa misma tarde en mi casa.
Cuando llegó ya había anochecido. Se detuvo para mirar hacia arriba, a la ventana de mi habitación. Aún hacía calor.
Le miré. Vi su sonrisa tímida, discreta y suave, igual que siempre. Me gustaba. Lo reconozco. Me sigue gustando mucho, creo que me gustará mientras viva.
Le abrí la puerta desde arriba. Entró en silencio. Por la  manera de moverse le noté agitado, como si estuviera intranquilo por algo. Algo importante dedije¿Por qué sacudes la cabeza? Le pregunté.
 Porque voy a confesarte algo importante. Respondió.Y era cierto. Ya lo creo que sí. Me dijo que había decidido entrar en mi vida y ya no queria salir nunca más de ella.
Le miré incredula ¿El qué?  ¡Mírame! ¿ Qué dices que quieres?
Si me voy -me dijo mirándome a los ojos- ¿ cómo voy a dormir si  ti?
 ¿ Y yo sin ti? Respondí sin darme cuenta, como si hablara para mi. ¿Qué hago yo sin ti?
Me acercó hacia el y me acurrucó a su lado. Un leve soplo de felicidad nos cubrió y el magnetismo del amor hizo el milagro, desde ese momento desapareció el descontento. Ahora dedicamos nuestra vida a vivirla el uno para el otro, a merced de una exaltación agradable y perpétua. Que se 
mueve como una marea oscilante  que va y viene, pero que nunca nos abandona ni aleja.Y a reir, reir con una risa clara, casi transparente. Esa poca cosa. Nada más necesitamos. No sabemos si será eterno, porque nada lo es. Tampoco nos lo preguntamos. Pero nuestra historia avanza  capítulo a  capítulo, podemos intentar virvir la felicidad que todo esto nos proporciona o huir de ella. Todo dependerá de nuestra resistencia. Yo apuesto por ella.Por nosotros.

jueves, 30 de abril de 2015

El infinito

Lo extraño no es que no nos conozcamos . 
Es comprobar que sabemos todo lo que hay que saber el uno del otro
Cuando estamos juntos reimos como colegiales. 
Nos falta tiempo para contarnos nuestras cosas.Nos adivinamos
En la desnudez de cuerpo y alma nos amamos bajo una luz inesperada. No hay de que avergonzarse. Disfrutamos de nuestra libertad. Decidimos.
La fascinacion sigue. Por tu culpa.Es increible. Curiosamente pensamos lo que decimos.
¿Sabes una cosa? Tú, infinito

miércoles, 29 de abril de 2015

Elegirte



Una vez leí que para que  una historia se desarrolle tiene que empezar, no hay más remedio
La nuestra empezó y pasó por varias fases aunque no lo supimos hasta pasado unos años. Nos dimos cuenta un dia que por casualidad nos cruzamos en la calle. 
Paramos en seco y nos quedamos un rato frente a frente. Por encima de nuestra cabeza, mas arriba del cielo, las nubes y el sol, creo que visualizamos nuestra historia particular como si se tratara de una pelicula hecha a nuestra medida. Ya no en blanco y negro, pero sí con muchos contrastes.Podíamos haber reaccionado de mil maneras, pero no lo hicimos, nos quedamos mirándonos a los ojos sin saber muy bien que hacer, mudos, observadores, dudando si abrazarnos, insultarnos o dar media vuelta y seguir andando como si no nos conocieramos de nada

Pero no, repito, no lo hicimos, quizá se hizo presente el dolor o el temor a hablar y llamar las cosas por su mombre, asi que de pronto nos echamos a reir al mismo tiempo. Y eso nos hizo las veces de saludo. Es extraordinario. No en vano durante mucho intentamos construir un futuro juntos. Y no estuvo mal  nada mal. Aunque aveces dude de ello, claro que si algo me delata es que siempre tengo dudas respecto a todo y todos  incluso dudo de mi misma.
No ya no estoy segura de nada. En serio.
No hago mas que darle vueltas y no llego a ninguna conclusión . O sí, solo a esta y es que  mereció la pena, y que volvería a hacerlo contigo como compañero. Te elegí. Nos elegimos. Y pasó.
La imagen pertenece a la película, Pasaje a la India

jueves, 23 de abril de 2015

Lluvia

Aquel verano fue lluvioso en general, aún así nos fuimos a pasar el mes de agosto a la casa de la playa. 
Nos gustaba madrugar y salir temprano para ir a nadar, pero cuando amanecía con mal tiempo nos quedabamos en la cama hasta la tarde. Entre ensueños y devaneos, dando muestras de una fina sagacidad hacíamos el amor. A ratos 
 despacio y otros  con urgencia,  como si nos fuera la vida en ello. Luego nos quedábamos tumbados un buen rato, él boca arriba mirando al techo y con una mano en mi pelo,  yo dejaba reposar la cabeza sobre su pecho. Te he esperado tanto tiempo. Me decía sin parar de acariciarme. Y oirle eso me gustaba. Emocionada, levantaba la cara hasta él para decirle que nadie me había dicho jamás algo tan bonito.
 Nunca nos hicimos preguntas. Así que dimos por hecho que en los 
 momentos de initimidad habíamos estado a la altura y colmado las espectativas del otro.
 Mientras lo hacíamos apenas hablabámos, lo mismo que la primera vez. Nos dejábamos llevar mirándonos como si no nos conociéramos, intercambiando sonrisas de complicidad, recorriendo nuestros cuerpos con los ojos y las manos. Sea lo que fuera lo que pasó  mientras llegó la calma mantuvimos vivo el amor , aunque como era de esperarse todo cedió sin nosotros ser capaces de notarlo.
Nuestro amor se convirtio en volcan subterraneo. Y ahí quedó sumergido, que no muerto. A la espera que el ardor regrese y nos devuelva el deseo que desde entonces mantiene en cautiverio.

martes, 21 de abril de 2015

Tu presencia



Hoy todo versa sobre ti. Tu presencia increíble que aflora en mi vida como un regalo, como una sorpresa. Sorprendida, agradecida y asombrada al comprobar que siempre apareces en el momento oportuno. Y esa postura tuya, de indiferencia fingida es la nota que da color a todo esto. Te delata. Primero entras como si nada, como aquel que pasaba por aquí. Pero no es cierto. Me echas de menos. Me buscas. Me encuentras. Lo que no sé es si eres consciente de que me encuentras porque yo quiero que lo hagas. A veces me pasa. Que no hablo demasiado y algunas personas piensan que no me entero de lo que ocurre a mi alrededor. No saben que sé más de lo que imaginan.Pero lo que piensen esa mayoría o minoría sobre mí poco o nada me importa.Ahora me centro en ti ¿ Qué harías si algún día me diera por desaparecer de tu vida? A lo mejor,  quién sabe, en tus silencios ya te has planteado todo esto y ese mismo silencio te ha aclarado las cosas. Por eso estás aquí.  Ahora ven, quédate un poco más. Acércate. Tienes una espalda muy bonita.

sábado, 18 de abril de 2015

Media tarde



El sol entra por la ventana. La cortina descorrida. Descuidada me dejo caer de sobre el sillón.  Cualquier postura me resulta cómoda. Y oigo ruidos familiares que me llevan a pensar  en cosas bonitas. Golpes de pelota que chocan en el suelo y  nuestras risas despreoupadas inundando el aire. Te veo  humedecer los labios en la fuente que había en el patio.Tus muslos torneados, tensos, muy bronceados. Una cesta de mimbre con comida y fruta que mamá había preparado al amanecer. Ropa blanca cuidadosamente doblada. Siesta de verano. Respirar a tu lado.
Imagen de Chistrina Coral

martes, 31 de marzo de 2015

Transitar

A veces nos pasamos media vida coincidiendo con alguien sin prestar atención, nos vemos en una cafeteria, en la estación de metro, en el parque... no sé, puede pasar en cualquier sitio. Es algo corriente, pero llega un  día que esa persona hace algo diferente y consigue  que nos fijemos en ella como si le viéramos por primera vez, y,en ese instante, sabemos que los dos acabaremos irremediablemente enamorados.
Es una sensación inexplicable, un sentimiento no premeditado. No sé si hay una palabra científica para definirlo, supongo que sí, yo, lo llamo azar. A veces  de un modo tan sencillo que te preguntas cómo no había ocurrido antes.
 Las personas  llegamos a la vida del otro sin habernos buscado y sentimos  el impulso a salir corriendo tras ella, de no dejarle escapar porque sabemos que un abanico de posibilidades se han abierto ante nosotros. Proyectos. Un empezar. Una alegría interior que provoca estado de felicidad. Un despertar al mundo. Una resurreción. Un asombro.Somos muy afortunados

Imagen deAlexander Rodchenko

jueves, 27 de noviembre de 2014

Bailar

Me resulta nostálgico escuchar algunos temas. Estoy deseando volver a aquellas calles adoquinadas  y escuchar las versiones de las canciones de nuestro verano. Y al oír la música, tal vez,dejarme llevar de idéntica manera  que entonces. Sentir algo inexplicable como cuando me hablabas al oído con tu voz grave y seductora, y por qué no, enlazar tu mano a la mía, y embriagarme a cada caricia..
Podría ser. Pero yo, no me lo acabo de creer
Imagen de Willy Ronis

jueves, 14 de agosto de 2014

Regresar

Después de cenar quitamos la mesa, y en la cocina él me miró fijamente. adoptando una expresión enigmática, cuando pasó a mi lado me lanzó una sonrisa de complicidad. Me puso la mano en el hombro, como para reconfortarme y empezó a subir las escaleras dirigiéndose a la habitación.
Daba la sensación de llevar prisa, o por lo menos a eso me  pareció. Yo, no comprendía nada.
Subí tras él y al abrir la puerta le encontré andando de un lado a otro nervioso, con pasos aligerados, abriendo y cerrando cajones. De pronto, supuse que un pensamiento, un impulso, o vete a saber qué, hizo que se detuviera en seco. Permaneció unos minutos de espaldas a mi, sin mirarme sin verme, pero yo sabía que intuía mi presencia. Yo permanecía callada, con una mano sostenía el pomo de la puerta, con la otra me recogía el pelo. Es un acto reflejo que deja al descubierto mi nerviosismo.

De repente dio media vuelta y  se acercó  hasta donde yo estaba, me cogió de la cara y me miró como si no me conociera. Asombrada, observé sus ojos, que reflejaban una mirada tremendamente vacía, una madeja de miedos y sobresaltos. Por unos segundos estuve a punto de decirle que aún le amaba, Que podía quedarse,  pero  no me atreví. Tuve miedo a su reacción. Tuve miedo a  oír pronunciar mis propias palabras. Cuanto más lo pensaba, menos claro lo tenía.

 Pasaron apenas unos segundos o  quizá fueron  unos minutos, Y ya algo más tranquilo me miró con ternura, puso sus manos entre las mías, soltó una de ellas y noté que sus dedos se me clavaban en el hombro..
Se acercó a mi oído y cuchicheó: ¿Te das cuenta? No razonamos igual.
Eres una romántica. Cada día te vuelves más romántica.
No sé cómo se las apañaba para dejarme siempre pensativa, intentando dar cuerpo y sentido a sus razonamientos. 

Y aún hoy, cuando pienso en todo lo que pasó después, me siento mal. Durante mucho tiempo me sentí culpable, incluso me guardé rencor  a mi misma por no haber salido corriendo tras él, no haber llegado  antes que él a la puerta de la calle y haber evitado su marcha. No supe renunciar a mi orgullo y continuamente me reprocho mis dudas, Dudo de casi todo, incluso de la bondad de mis sentimientos

Y ahora, mi amor, cuando te sientas preparado e inicies  el trayecto que te trae de regreso a casa, cuando estés cerca del camino correcto, te impregnarás con nuestros olores de siempre y sentirás que por cada poro de tu piel entra mi voz que te nombra. Lo  notarás, ¡ya lo creo!..notarás y sabrás que es el momento. Que ya basta de abandonos. Ya es hora de empezar una vida mejor y más atractiva. Ahora es el momento.

miércoles, 13 de agosto de 2014

El verano de nuestra vida

“En el centro de nuestras vidas hubo un verano. Un poeta que no escribió verso, una piscina desde cuyo trampolín saltaba un enano con ojos de terciopelo y un hombre al que una noche se llevaron las nubes. Los días cayeron sobre nosotros como árboles cansados”

Así empieza, El camino de los ingleses, el libro de Antonio Soler, y  creo que lleva razón, en general todos mis veranos han sido buenos, pero hubo uno que gana sobre los otros, fue cuando cumplí  los dieciocho años,  no solo  ese es el motivo  para que me parezca más brillante, el caso es que aquel verano conocí al que sería el amor de mi vida. El  primer día nos vimos solo unos minutos y apenas intercambiamos unas palabras, pero al poco volvimos a coincidir y  a partir de ese momento buscábamos cualquier pretexto para estar juntos.

Cuando anochecía nos íbamos a dar una vuelta, el parque nos atraía, una hilera de árboles perfectamente alineados y sus correspondientes bancos de madrea era el lugar perfecto para nosotros. Nos sentábamos en uno de ellos bajo los plataneros. Era nuestro rincón favorito. El sitio en que nos gustaba buscar refugio y charlar de nuestras cosas durante horas sin que nadie nos molestara. Casi siempre buscábamos un lugar apartado, preferiblemente al lado de la fuente.

En aquella época yo leía a Goytisolo, en concreto Señas de identidad,  El diario de Ana Frank,  todo lo que caía en mis manos de Poe  y alguno más que ahora no recuerdo,  a  él no le gustaba leer, pero a su padre sí, eso hacía que dispusiera de una magnífica biblioteca. Como sabía de mi pasión por la lectura cada tarde cuando venía a verme me traía libros.

Por mi santo me regaló un radiocasete y me hizo tanta ilusión que lo primero que hice fue grabar una cinta con mi voz agradeciendo el regalo y expresándole mi amor. Guardaremos la cinta, le dije  y  cada año por esta fecha volveremos a escucharla juntos. Él me besó en la mejilla y yo me sonrojé.  Fue tal la emoción que me produjo notar sus labios sobre mi piel que mi cuerpo, todo el temblaba como una hoja.¡ Éramos tan jóvenes!
El verano transcurría tranquilo y despreocupado, como transcurre cualquier verano. Al principio íbamos  a bailar, al cine o a cualquier  otro sitio con amigos, pero poco a poco nos fuimos distanciando de ellos, no queríamos compartir lo nuestro con nadie más, solo él y yo.

Hace tanto de todo aquello!,  pero todavía me acuerdo, sobretodo en estas fechas.
Me pregunto si tú te acuerdas de cuando hablábamos de vivir juntos.
Me pregunto si alguna vez viene a tu memoria nuestra imagen haciendo el amor hasta perder las fuerzas. La persiana medio bajada. Agotados entre risas y lágrimas de placer.
Me pregunto que habrás sentido al tocar otra piel, si tus manos notaron el mismo asombro que cuando me acariciabas a mi.
Si te acuerdas de nuestra promesa de guardarnos fidelidad hasta morir,
Aunque a estas alturas  poco importa, hace tanto tiempo que aunque te acuerdes ya no sirve. Todo quedó atrás. Evaporado.
 Hoy, no sabría que decirte, solo se me ocurre, que tú llevabas mucha prisa y yo era algo lenta. Nuestros pasos eran desiguales y aunque lo intentamos no supimos acompasarlos.
Pero cada día amanece y aunque sea por separado seguimos andando y continuamos saliendo a la calle, del ayer  queda poco o nada, si acaso una pizca guardado en algún lugar de la memoria.
Andar cada uno a nuestra manera, de eso se trata, de seguir caminando sin esperar respuesta donde no la hay, Ilusionarnos no demasiado, lo justo, lo que nos esté permitido para seguir viviendo veranos inolvidables.

jueves, 24 de abril de 2014

Revivir
















De tanto en tanto revivo mentalmente aquellos momentos, y me doy cuenta de que siempre que lo hago me invade una sensación extraña, una mezcla de melancolía y tristeza, y aún así no puedo evitar sonreír al recordar todo  lo vivido.

Y pienso, que si pudiera  me gustaría retroceder en el tiempo con el fin de  reparar la tristeza que nos ocasionamos con nuestro comportamiento, aunque tengo la impresión de que algunos errores son irreparables. 

Mi pensamiento regresa al ahora. Tomo un pequeño sorbo del café que hace unos minutos el camarero me ha traído a la mesa. Ocasionalmente también recuerdo el día que volviste, la impresión que me produjo verte de nuevo. Te vi distinto y así te lo dije. Es que he cambiado, fue tu respuesta. Pero ya era tarde. Se  te escapó el tiempo. Que conste que te avisé. Sigo estrujándome la memoria, intento llegar al origen ,me pregunto en qué momento empezó el principio del fin.  Qué fue lo que dio lugar a tanto despropósito.

Decían, los que nos conocían, que éramos la pareja perfecta.  Yo, también lo creía. Empezamos a construir una vida a nuestra medida , poco nos faltó para  lograrlo.

Imagen de Marta Glinska

domingo, 30 de marzo de 2014

Cuando se encuentran





Mi querida Andrea, después de tanto tiempo sin saber de ti, me ha sorprendido tu carta y  a decir verdad no se si he entendido lo que me preguntas
¿Qué quieres decir? ¿De verdad te interesa lo que está pasando? ¿ Me estás pidiendo que te cuente lo que veo?
No sé qué puede tener de interés para ti,  de todos modos ahí va, espero que leas con atención:

Él le roza levemente su brazo con la yema de los dedos. Ella, con bastante disimulo desliza una mano entre las suyas. Poco más. O casi nada más. Permanecen callados, con las manos entrelazadas, él las aprieta con suavidad y  están así unos minutos. Todo sucede en medio de un silencio alegre, ella con los ojos cerrado y la cabeza inclinadas, después los abre con tanta intensidad que duele. Entonces se miran  y ambos saben lo que está pasando. Ya no oponen resistencia. Sonríen.

¿Y ahora lo entiendes?
Uno no intenta ser, o hacer. Uno simplemente es
Estarás de acuerdo conmigo que lo que te he contado  una historia de amor que se pinta con mejor color a cada gesto, a cada palabra,  con cada mirada. Y yo, querida Andrea, me alegro por ellos.
Espero tu respuesta.

La imagen pertenece a la película, Al final de la escapada