martes, 17 de febrero de 2026

Salir a robar caballos.- Per Petterson


 

Salir a robar caballos narra la historia de Trond Sander, un hombre de sesenta y siete años que decide irse a vivir lo que le queda de vida a una cabaña en los bosques de Noruega, el mismo lugar en que junto a su padre pasó el verano del año 1948, un verano que marcaría un antes y un después en su vida,

Trata sobre la familia, la amistad, la soledad, la búsqueda de la verdad, y sobre todo la naturaleza, si me preguntan quién es el protagonista del libro, diría que sin lugar a duda la naturaleza, más que los personajes

En el primer capítulo vemos al Trond adulto que tras la pérdida de su esposa busca refugio en el bosque.

En el segundo capítulo conocemos al Trond adolescente, un chico de quince años que espera pasar el verano de su vida junto a su padre por el que siente una admiración increíble, hasta que un día descubre algo que lo hace madurar de golpe.

Así transcurre la novela, entre el presente y el pasado, presente, invierno, ocaso, nieve, días azules etc., y pasado, verano, calor, juegos, vida etc.

Pero en ese pasado un día ocurre un accidente, y esa tragedia marcará la vida de todos los pocos habitantes del lugar, así de frágil es nuestra existencia, sin olvidar que estamos el año 1948, y todavía se arrastra la presencia nazi pot todas partes.

Es una novela de formación en la que el presente del protagonista sigue conectado con aquel verano de juventud y descubrimiento.

Una vez acabado el libro sentí curiosidad por el título,” Salir a robar caballos”, y buscando, leí que viene de una frase alemana, que más o menos dice así: jemanden, der Pferde stiehlt

·Alguien con quien robar caballos es una persona el que puedes depositar toda tu confianza cuando compartes algo extraordinario con esa persona”, y me ha parecido, además de acertada una definición preciosa.

 

 

También me pareció interesante saber algo de la vida de Per Petterson, esa curiosidad me llevó a una entrevista que le hicieron en el 2016 El Periódico.

La novela fue escrita en el 2003, y fue publicada por Bruguera en el 2007 en la actualidad, el Club Editor la ha publicado por primera vez en catalán.

Precisamente debido a la publicación del Sortir a robar cavalls, en dicha entrevista dice que la idea era escribir un libro feliz, ya que los anteriores eran todo lo contrario, dice que él viene de una familia trabajadora y no utilizan palabras muy elaboradas.

Habla de la familia, la suya, las familias de países nórdicos son más independientes que las mediterráneas, él mismo afirma que en su caso, entre los años 1979 y 1999 vio a su madre como mucho cuatro veces, además de en navidad, pasan meses que no ve a sus hermanos, eso no quiere decir que signifique algo negativo en sus relaciones, de hecho en todos sus libros trata sobre relaciones familiares.

 

Per Petterson vivió un drama familiar cuando ocurrió el naufragio del Scandinavian Star, en él viajaban sus padres un hermano y una sobrina, fallecieron todos ellos

Dice que en Noruega las familias son silenciosas, en mismo nunca vio a sus padres tener un gesto cariñoso, tampoco a los vecinos, nadie expresa cariño en público

A destacar también en sus libros es la presencia de la naturaleza, él explica que su infancia era entrar al bosque, pasarse todo el día allí y no regresar a casa hasta la noche

“Yo vivo en el bosque. Disfruto describiendo los paisajes, son un protagonista más de mis libros. En mis libros no solo recuerdas qué ha sucedido, sino dónde ha sucedido. “

Y después de leer esta entrevista es cuando he comprendido al cien por cien la historia de Sortir a robar cavalls, un libro que da para hablar horas y horas

                                                              Per Petterson


                  

sábado, 8 de noviembre de 2025

Perdese.- Annie Ernaux

Contraportada:

 Narrado en forma de diario íntimo, Ernaux nos cuenta en Perderse la relación sentimental que mantuvo en secreto durante varios años con un diplomático ruso. «Nunca supe nada de sus actividades que, oficialmente, eran de orden cultural. Me sorprende hoy que no le hiciera más preguntas. Nunca sabré tampoco qué fui para él. Su deseo de mí es lo único de lo que estoy segura. Era, en todos los sentidos del término, la amante en la sombra. Soy consciente de que publico este diario por una especie de prescripción interior, sin preocuparme por lo que él, S., pueda sentir. A buen derecho, podrá estimar que se trata de un abuso de poder literario, incluso de una traición. Concibo que se defienda mediante la risa o el desprecio, "no me veía con ella más que para echar un polvo". Preferiría que aceptara, aunque no lo entienda, haber sido durante meses, sin que él lo supiera, ese principio, maravilloso y terrorífico, de deseo, de muerte y de escritura.»

 Mi opinión;

Año 1989, a pocos días de la caída del muro de Berlín, S. acaba de regresar a Rusia. Es el fin de esta historia

Describe con todo detalle la relación que mantuvo durante un año con un diplomático ruso que conoció un año antes en un viaje de escritores a Moscú, ese mismo día acabaron la noche juntos.

Desde el inicio de la relación sabe que esta relación no va a llegar a ninguna parte. En ningún momento se habla de compromiso. (por parte de él) Se ven a su conveniencia, (la de él), ella siempre está a la espera de esa llamada que anuncia el encuentro, él no tiene más que descolgar el teléfono avisar que a tal hora llega, casi siempre en casa de ella.

"Se muy bien que lo que me hace escribir es eso, la falta de realización del amor, ese abismo."

Nada extraordinario, es decir cada día ocurren historias idénticas

Lo extraordinario, a mi entender es comprobar cómo en forma de diario la autora se desnuda, se abre en canal y expone su intimidad describiendo una dependencia casi enfermiza en el día a día; durante los meses que duró este romance.

En cada página deja constancia de sus vivencias, emociones, fracasos, sueños y la gran sensación de vacío que va dejando en ella esta relación, porque aún a sabiendas que es una relación con fecha de caducidad, no deja de ilusionarse, como expone en una de las páginas:

“Vivo para vivir, en este momento. Para no perder nada de la vida pura, de esta pasión que va a desaparecer este verano. ¿Cómo lo llecaré? Más o menos como a los veinte o veintidos años"

Es una persona insegura y vulnerable, de pronto está al borde del abismo, porque hace días que S. no da señales de vida, en cambio en los momentos que está con él se siente pletórica, dejando constancia de ello en cada párrafo.

La pasión con la que vive estos breves encuentros en los que normalmente solo duran apenas unas horas los describe como algo apoteósico.

¿Qué es amar a un hombre? Que esté ahí, y hacer el amor, soñar y vuelve, y hace el amor. Todo es espera.""

En cambio, también describe perfectamente la inuiertud que le produce el hecho de no escuchar la voz de su amado a través de la línea telefónica, esa llamada que no llega con la prontitud que ella necesita, .o la eterna espera entre cada encuentro. Obsesión, espera, agonía, el miedo a que se acabe, los celos y la parte negativa de esta relación la describe perfectamente en este libro-diario.

A ratos se me ha hecho pesado por repetitivo, entiendo que son pensamientos que escribe y describe en los momentos de soledad, mientras espera la próxima cita que es lo que la mantiene viva, el pensamiento del próximo encuentro.

¿Es un acto de valentía por parte de la autora? ¿Le es vital para seguir vivuendo con dignidad? No lo sé, tal vez sí, porque así lo demuestra en todos sus libros

Personalmente me cuesta entender ese grado de dependencia entre personas

Annie Ernaux 

martes, 1 de octubre de 2024

Las gratitudes.-Delphine de Vigan


 

Contraportada

«Hoy ha muerto una anciana a la que yo quería. A menudo pensaba: ”Le debo tanto.“ O: ”Sin ella, probablemente ya no estaría aquí.“ Pensaba: ”Es tan importante para mí.“ Importar, deber. ¿Es así como se mide la gratitud? En realidad, ¿fui suficientemente agradecida? ¿Le mostré mi agradecimiento como se merecía? ¿Estuve a su lado cuando me necesitó, le hice compañía, fui constante?», reflexiona Marie, una de las narradoras de este libro. Su voz se alterna con la de Jérôme, que trabaja en un geriátrico y nos cuenta: «Soy logopeda. Trabajo con las palabras y con el silencio. Con lo que no se dice. Trabajo con la vergüenza, con los secretos, con los remordimientos. Trabajo con la ausencia, con los recuerdos que ya no están y con los que resurgen tras un nombre, una imagen, un perfume. Trabajo con el dolor de ayer y con el de hoy. Con las confidencias. Y con el miedo a morir. Forma parte de mi oficio.»

A ambos personajes –Marie y Jérôme– los une su relación con Michka Seld, una anciana cuyos últimos meses de vida nos relatan estas dos voces cruzadas. Marie es su vecina: cuando era niña y su madre se ausentaba, Michka cuidaba de ella. Jérôme es el logopeda que intenta que la anciana, que acaba de ser ingresada en un geriátrico, recupere aunque sea parcialmente el habla, que va perdiendo por culpa de una afasia.

Y ambos personajes se involucrarán en el último deseo de Michka: encontrar al matrimonio que, durante los años de la ocupación alemana, la salvó de morir en un campo de exterminio acogiéndola y ocultándola en su casa. Nunca les dio las gracias y ahora querría mostrarles su gratitud...

Escrita con un estilo contenido, casi austero, esta narración a dos voces nos habla de la memoria, el pasado, el envejecimiento, las palabras, la bondad y la gratitud hacia aquellos que fueron importantes en nuestras vidas. Son las respectivas gratitudes las que unen a los tres inolvidables personajes cuyas historias se entrelazan en esta conmovedora y deslumbrante novela.


Michka es una señora mayor que vive sola, aunque su vecina Marie una chica joven cuida de ella. En tiempos pasados, cuando Marie era pequeña Michka cuidaba de ella. Ahora los papeles se invierten.
De un dia para otro, “Sucedió de golpe. De
un dia para otro”, Michka cae enferma y debe ingresar en una residencia, allí
trabaja Jerôme, el logopeda.
Hay que resaltar la sobriedad, las frases
cortas, precisas y claras en que está escrito el libro.
Transcurre a dos voces, Marie y Jérôme, así
poco a poco nos vamos adentrando en la vida de los tres. Las carencias. Los
sueños. Los deseos. La necesidad de saber sus orígenes. La necesidad de hacer
las paces, de acortar distancias absurdas. La valentía de enfrentarse a un gran
reto que cambiará la vida para siempre.
No es un libro alegre. Es un libro real. Una
realidad aplastante.

De esta misma autora leí hace unos años,
Nada se opone a la noche, me gustó mucho. Este también.

¿Os habeis preguntado alguna vez cuántas
veces en la vida habeis dado realmente las gracias? Unas gracias sinceras. La
expresión vuestra gratitud, de vuestro agradecimiento, de vuestra duda. ¿A
quién?

Soy logopeda. Trabajo con las palabras y con
el silencio. Con lo que no se dice. Trabajo con la verguenza, con los secretos,
con los remordimientos.
Trabajo con la ausencia, con los recuerdos
que ya no están y con los que resurgen tras un nombre, una imagen, un perfume.
Trabajo con el dolor de ayer y con el de hoy. Con las confidencias. Y con el
miedo a morir. Forma parte de mi oficio.
Pág. 114

Envejecer es aprender a perder.
Asumir, todas o casi todas las semanas, un
nuevo defícit, una nueva dregadación, un nuevo deterioro. Así es como yo lo veo.
Y ya no hay nada en la columna de las
ganancias.
Un dia ya no puedes correr, ni caminar, ni
inclinarte, ni agacharte, ni levantarte, ni estirarte..
(..)Perder lo que te han dado, lo que te has
ganado, lo que te merecías, aquello por lo que luchaste, lo que pensabas que
nunca perderías
Pág. 129

Delphine de Vigan    


   


sábado, 30 de marzo de 2024

Lluvia y recuerdo

 


A media mañana se levantó un viento que trajo ráfagas de lluvia e hizo que los pensamientos alzaran el vuelo en busca de lejanas palabras, recordando las apacibles manos inmersas en el recuerdo de una nuca, unas caderas, un fondo de bolsillos compartidos.

Ella estaba en la parte de atrás de la casa leyendo, de pronto levantó la vista y vio unos pétalos surcando el aire por encima del tilo y descendiendo hacia el banco de madera oculto tras los árboles.

Los observó distraídamente, lo formaban pequeños grupos de cuatro y de seis, pero la mayoría en formaciones de dos, uno detrás de otro.

La zona del jardín daba la sombra y permanecía algo oscura y brumosa, y a ratos no podía divisar el lado opuesto, donde estaba situado el arbusto de margaritas.

Algo la inquietó, tomó algo de ropa de abrigo y bajó deprisa, haciendo que la escalera de madera crujiera con más fuerza, sonando de tal forma que el perro, sorprendido  se incorporó dando pequeñas volteretas por la estancia.

En la cuerda de la ropa, sujetada entre dos árboles se encontraba tendidas un par de camisas blancas, también las sábanas y mantelerías, todas blancas, ondeaban al viento con fuerza,  como latigazos.

Dio media vuelta y recogió leña del porche antes de que empezara a llover con más fuerza.

Entró a la casa, dejó la leña junto a la chimenea y fue a lavarse antes de preparar el almuerzo.

Hablaron mientras comían, la mayor parte del tiempo de las próximas vacaciones. Después del almuerzo salió al patio y se puso a recoger margaritas amarillas y blancas entró en la casa con la intención de colocarlas en un jarrón de cristal.

Se escucharon unos pasos y se giró, entonces le vio y se detuvo un momento.

Fue hasta la ventana y lo vio correr, saltar por encima de los charcos hasta llegar a la puerta de entrada.

Cuando él miró hacia atrás la vio y le hizo un gesto con la mano. Estaba oscureciendo y llovía con fuerza

Durante unos segundos apartó los ojos de él y miró a lo lejos.

Él entró en la casa. Sin mediar palabra la abrazó. Ella le echó los brazos al cuello y lo retuvo.

Te quiero. Quédate conmigo

Todo el pesimismo que había sentido en los últimos dias se había agotado, se había desvanecido en transcurrir de las horas, mientras viajaban en coche rumbo a la costa a través de los bosques de pinos.

Siguieron conduciendo con una creciente y desmesurada sensación de esperanza y alegría.

Mad

 

lunes, 17 de abril de 2023

Mi prima Rachel.- Daphne du Maurier



Contraportada

Philip Ashley, el narrador de esta novela, es un joven huérfano que ha sido criado por su primo Ambrose, un terrateniente de Cornualles veinte años mayor que él, en una gran casa aislada, de rutinas amables e incontestadas, sin conflictos y sin mujeres. Cuando el primo debe viajar a Italia por razones de salud, conoce a una mujer, Rachel, una pariente lejana educada en Florencia, viuda de un conde que murió en un duelo y la dejó cubierta de deudas. Se casa con ella y poco después muere súbitamente. «Juré que todo lo que Ambrose hubiera pagado en dolor y sufrimiento se lo devolvería a la mujer que los había causado», se dice Philip al conocer la noticia. Pero apenas han pasado unas semanas y Rachel se presenta en Cornualles… y esa animosidad irracional que el joven sentía por ella se va convirtiendo poco a poco en una fascinación incontrolable que no disminuye a medida que las circunstancias de la muerte de su primo se revelan cada vez más sospechosas. Mi prima Rachel (1951) es una gran novela psicológica, llena de suspense, en la que Daphne du Maurier exploró, como en Rebeca, la influencia fantasmal en una casa de una figura ausente. Es también un sutil estudio de lo que un hombre cree que es una mujer y del accidentado viaje que dan los prejuicios cuando se enfrentan a una realidad inesperada.

 

 

Sé cuando he leído un buen libro, primero cuando veo que faltan pocas páginas para el final siento desazón porque no quiero que termine, segundo, porque cuando cierro el libro una vez finalizada su lectura, me hago la siguiente pregunta ¿Y ahora qué leo?

Este libro, tal vez no sea de la magnitud de Rebeca, pero no se queda atrás, aquí tenemos a Rachel, una mujer calumniada, o no, en todo caso un personaje ambiguo al que sólo conocemos por lo que cuenta(está escrito en primera persona) Philip. Joven, inexperto, enamorado y con la vida resuelta, no así Rachel, de hecho no sabemos las calamidades experimentadas a lo largo de su vida, apenas cuenta nada, pero se intuye que no ha sido una vida fácil.

Qué buen escritora es Daphne Du Maurier

Embelesada me ha mantenido. Un libro de cuatrocientas páginas leído en un dia y medio, ese hecho me devuelve la fe y confianza, tal vez no esté todo perdido y vuelvo a ser la lectora que fui, o que siempre he sido.

En cualquier caso muy recomendable!

  

Daphne Du Maurier 

  Nº de páginas:456Nº de páginas:456

Editorial:ALBA EDITORIAL

Idioma:CASTELLANO

Encuadernación:Tapa blanda

ISBN:9788490652671

Año de edición:2017

Plaza de edición:ESPAÑA

Fecha de lanzamiento:18/01/2017

Alto:20 cm

Ancho:12.5 cm

Peso:48 gr

 



 


miércoles, 22 de febrero de 2023

Primera sangre.- Amèlie Nothomb

 


Contraportada:

En la primera página de este libro encontramos a un hombre frente a un pelotón de fusilamiento. Estamos en el Congo, en 1964. Ese hombre, secuestrado por los rebeldes junto con otros mil quinientos occidentales, es el joven cónsul belga en Stanleyville. Se llama Patrick Nothomb y es el futuro padre de la escritora.

Partiendo de esta situación extrema, Amélie Nothomb reconstruye la vida de su padre antes de ese momento. Y lo hace dándole voz. De modo que es el propio Patrick quien narra en primera persona sus peripecias. Y así sabremos de su padre militar, muerto en unas maniobras por la explosión de una mina cuando él era muy pequeño; de su madre desapegada, que lo mandó a vivir con los abuelos; del abuelo poeta y tirano, que vivía ajeno al mundo; de la familia aristocrática, decadente y arruinada, que tenía un castillo; del hambre y las penurias durante la Segunda Guerra Mundial.

Sabremos también de sus lecturas de Rimbaud; de las cartas de amor que escribía para un amigo y que en nombre de la amada respondía la hermana de esta; de los dos verdaderos escritores de las cartas, que acabaron enamorándose y casándose; de su aprensión a la sangre, que podía provocar que se desmayase si veía una gota; de su carrera diplomática… Hasta llegar de nuevo a esos momentos terribles del inicio, en que apartaba la vista para no ver sangre derramada de otros rehenes pero tuvo que mirar a la muerte a los ojos.

 En Primera sangre, su novela número treinta, galardonada con el Premio Renaudot en 2021, Amélie Nothomb rinde tributo a su padre, que acababa de fallecer cuando la autora emprendió la escritura de esta obra. Y así reconstruye el origen, la historia de su familia antes de que ella naciera. El resultado es un libro vivaz, intenso, trepidante; dramático a ratos, y muy divertido en otros momentos. Como la vida misma.

 Opinión:

 Cada vez que leo un libro de Amélie Nothomb me pregunto si he empleado bien mi tiempo, quiero decir que con que ando escasa precisamente de eso, tiempo, quiero leer sólo buena literatura, aunque claro ¿Qué es eso? ¿Qué o quién determina la calidad de lo que sea que nos ocupa en esos momentos? en fin, lo que sí sé es que paso un buen rato a cada novela que he leído de esta autora . Es rápida escribiendo esta mujer eh, uf debe llevar una actividad frenética.

En Primera sangre, este que acabo de leer es la novela que hace treinta, la ha traducido Sergi Pàmies, y está premiada con el Renaudot en 2021, en ella cuenta la historia de su padre Patrick Nothomb un diplomático destinado a la ciudad de Stanleyville en Congo.

Corre el año 1964 y transcurre en la toma de rehenes en la que se encuentra Patrick

"Me llevan ante el pelotón de fusilamiento", así empieza con la voz de Patrick, es decir está escrito en primera persona y de ahí va reconstruyendo la, historia y origen de su vida y familia, empezando por el abuelo, es decir el padre de Patrick también militar y que falleció cuando este era muy pequeño causa de la explosión de una mina, la madre no lo soportó, llevó al niño a vivir con los abuelos, hasta que fue a la universidad a cursar estudios de derecho. También cuenta cómo conoció a Danièle su futura esposa, todo ello de manera muy fluida, a ratos incluso cómica.

Es un libro muy ameno y se lee en un suspiro. Amélie no llegó a conocer a su padre, tal vez este libro es un homenaje hacia esa figura.

Recomendable

Amélie Nothomb

                                            

sábado, 31 de diciembre de 2022

Ayer.-Agota Kristof


 

 Hacía tiempo, que no leía un libro tan desolador como este, tal vez por eso he elegido este sitio de la foto, tan cálido, tan soleado y con tan buena vista, para terminar la lectura, última lectura del año en curso, aunque ahora que lo pienso he leído poquísimo este año.

Tengo que decir que desde que leí, Claus y Lucas, y posteriormente, La Analfabeta, me dejó un sabor tan amargo que he ido posponiendo el que me trae ahora titulado, Ayer.
Es un libro muy breve de apenas cien páginas tal vez es más un relato que una novela.
Está escrito en primera persona, desde la voz de Tobías un niño ( después adulto) pobre que vive en el bosque con su madre que a la vez se gana la vida acostándose con los hombres del pueblo. Hombres de familia respetables a la vista de los demás. Uno de ellos es el padre de Tobías.
Los personajes de Ayer son personas tristes que a causa de la guerra no han tenido más remedio que huir de su país y refugiarse en otro que los acoge en un campo de refugiados.
Habla del desarraigo, la memoria, la rabia, no he visto odio, pero sí desganas de vivir, frialdad e impotencia, el vacío de sus vidas es tal que los conduce a un permanente borde del abismo, de un precipicio aterrador y sin vuelta atrás
Una vez exiliado, no nos dice si por propia voluntad o por obligación, como tampoco sabemos el país, aunque bien puede ser Hungría, Tobías adopta el nombre de Sándor Lester, Sándor es el nombre de su padre que como he puesto más arriba nadie sabe quien es, él sí que lo sabe.
En el exilio trabaja en una fábrica de relojes, trabaja, un autómata que sólo le ayuda a seguir viviendo la escritura y un sueño, un amor de la niñez cada vez más idealizado.

El libro empieza así:
"Ayer soplaba un viento conocido. Un viento que ya me había encontrado."

La desgana, el terror, etc :
"Anduve por mi cuarto durante horas. Mis libros estaban tendidos sin vida sobre la mesa y los estantes, la cama estaba fría, demasiado limpia, no debía acostarme
Se acercaba el amanecer y las ventanas de las casas de enfrente estaban todas negras.
Comprobé varia veces que la puerta estuviese cerrada, luego intenté pensar en ti para conciliar el sueño, pero no eras más que una imagen gris, huidiza, como el resto de mis recuerdos.
Al cabo de poco no me quedó ya nada en lo que pensar, solo me quedaron algunas cosas en las que no quería pensar. Me habría gustado llorar un poco, pero no podía, porque no tenía ningún motivo para hacerlo."
Hay momentos que la infelicidad se convierte en felicidad, una felicidad tan efímera como los recuerdos, pero es que sin esos momentos se hace cuesta arriba seguir viviendo, como este que describe en la página veintidós"
"Ayer tuve un instante de felicidad inesperada, sin motivos. Él se me acercó a través de la lluvia y la niebla, sonreía, flotaba por encima de los árboles, danzaba delante de mí, me rodeaba.
Lo reconocí.
Era la felicidad de un tiempo muy lejano, en que el niño y yo éramos uno. Yo era él, apenas tenía seis años y soñaba por la noche en el jardín, mirando la luna.
Ahora estoy cansado. Son los que vienen por la noche los que me cansan tanto. Esta noche, ¿Cuántos serán?

La alegría exultante de volver a encontrarse con Line, su amor de la niñez, un amor sobrevalorado como bien se desprende después:
"Así no pasa un día sin que vea a Line. Se me ha vuelto indispensable.
Mis jornadas en la fábrica se vuelven jornadas de alegría, mis despertares por la mañana son felices, el autobús es un viaje alrededor del mundo, la plaza Principal es el centro del universo."
El tiempo se desgarra. ¿Dónde encontrar los descampados de la infancia? ¿Los soles elípticos paralizados en el espacio negro? ¿Dónde encontrar el camino volcado al vacío? Las estaciones han perdido su significado. Mañana, ayer, ¿Qué significan esas palabras? Sólo existe el presente."
Al final la vida es eso, dejarse llevar, aceptar y saber trajinar lo que nos llega. En todo caso saber encontrar belleza y agradecimiento, que siempre lo hay
"En el valle resonaba aún el sol, sencillas casas grises pacían la hierba del prado cuando el músico más fuerte que, soñador, se paseaba por los trigales, se arrodilló en la colina. Y en el fondo del barco cantó el más feliz de todos.
Los otros no vieron las muletas del sol imponente.
Un cuadro se llenó de los colores del cielo. En los ojos se iluminaron las estrellas del porvenir."
Me encanta los libros de Asteroide, entre otras cosas porque siempre en la última página hay una cita que viene muy acorde con el libro, en este caso es de Pessoa y dice así:
El corazón si pudiese pensar se pararía

  • Agota Kristof
  • ISBN:9788417977825
    Publicación:Septiembre, 2021
  • Número páginas:112
  • Idioma:Castellano
  • Formato:12,5x20 cm