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viernes, 24 de abril de 2015

Sonries

Cuando se me aparece tu cara y me sonríes con esa sonrisa  de combinaciones ilimitadas se me mueve la sangre como una marea.Será por eso que las palabras se me quedan pegadas al cielo de la boca, a la espera que vengas a rescatarlas.
Imagen  de Marcus Ohlsson

domingo, 14 de abril de 2013

La bicicleta


















Mi primera bicicleta la heredé de una prima mía algo mayor que yo.
Ella me la había traído a casa cuando se fue a estudiar a la universidad.
Era una bicicleta  grande y de sillón alto. No recuerdo la marca , pero si su color azul vivo.
Cada día al salir de la escuela, pasaba las horas calle arriba y calle abajo practicando hasta que anochecía y mi madre me llamaba, avisando de que la cena estaba lista.
Una vez tuve dominada la técnica del pedaleo empecé a usarla por caminos secundarios, en el recorrido bordeaba el río que me llevaba hasta el bosque mas cercano. Disfrutaba haciéndolo, porque soy una entusiasta de la vida al aire libre.
 A ratos dejaba la bicicleta tirada en la hierba, y me  tendía de espaldas, alargando los brazos todo lo que podía hasta alcanzar con las manos las manzanas caídas del árbol unas horas antes.
Aunque lo que me gustaba de verdad, era ver los cerezos que ya habían florecido, y no solo verlos, sino colocarme entre el tronco y una vez acomodada,tumbada boca arriba, levantar la vista y observar los pétalos perlados, blanco rosado, y admirar los retazos de cielo que se asomaban entre los huecos de las ramas
 Ese era mi deseo anhelado.Llegar a ser una contempladora de primer orden
Pintura de Vladimir Gusev


sábado, 1 de diciembre de 2012

No sé cuando, pero estuve























Viajé hasta el lugar al que supuestamente encontraría lo mismo que vi  la noche anterior en  mi sueño. Me equivoqué No fue así.  Tan solo asomo de parecidos fue lo único que hallé. De lo soñado no encontré nada, pero algo muy sutil y muy hondo me empujaba a continuar buscando.
El lugar se mostraba ante mi  hermoso a la vez que ajeno y lejano. Entorné los ojos y a tientas palpé recuerdos difuminados de un pasado que no viví. De un paisaje que no reconocí. El tampoco me reconoció mí. Pero no me di por vencida.
Pregunté a la gente que en aquel momento pasaba por allí. Y amablemente respondieron que no entendían nada de lo que  les preguntaba. Nada de nada. Que estaban de paso. Me entretuve un poco mas  insistiendo y preguntando a otras personas, pero obtuve idéntica respuesta de cada uno de ellos. Todos se encontraban  de paso. La sensación de fracaso aumentaba a cada momento.  Entre sollozos me cubrí el rostro con las manos y en ese instante percibí que no se respiraba el mismo aire que en la noche de mi sueño. De pronto ya no sentía interés ni curiosidad por saber, todo aquello no era lo que yo andaba buscando, di media vuelta  y me alejé de allí a pesar de no haber logrado mis propósitos. Aturdida, mareada al pensar que nada era real solo fruto de mi imaginación aburrida y aventurera. Nada más. Es mejor estar en casa, me dije, arropada por la compañia de  recuerdos dulces que nunca lastiman.
Inicié el camino de regreso y  un poco antes de llegar, dejé el coche en el camino que lleva a la entrada, con la llave en la mano a punto de introducirla en la cerradura y  abrir la puerta, miré hacia atrás  las huellas de mis zapatos que habían quedado marcadas en la tierra mojada.
 Como por arte de magia la memoria me despojó de cualquier indicio del sueño, pero yo seguía y sigo con  la seguridad de haber estado alguna vez en aquel lugar. No cesaba de preguntarme ¿Cuándo fue?. No lo sabía. ¿Cuándo estuve?No hay respuesta, pero yo sé que había estado allí antes de haberlo soñado. Antes de haber  estado sin estar nunca.
  Lo primero que he hecho al llegar ha sido ponerme a escribir esta carta desde mi casa, sentada a la mesa que está colocada cerca de la ventana que da a la calle, distraida coloco una letra aquí y otra mas allá, con la esperanza de darle coherencia y sentido, que cuando llegué a ti y  la leas no me tomes por muy loca.Si logras comprender se que me responderás

Pintura de Jack Vettriano

lunes, 19 de marzo de 2012

Retazos


















Fotografía de Willy Ronis


Mamá era una mujer muy bella, todavía lo es, pero de joven resplandecía, era alta y delgada, de piel lisa y olorosa . No le gustaba maquillarse,, tampoco le hacía falta. En las tardes de verano íbamos a visitar a mis abuelos, los padres de mi madre. La casa se encontraba algo alejada de la nuestra, era una casa bonita y acogedora, con paredes blancas y techos muy altos, cubiertos de  vigas de madera barnizadas .En las ventanas había macetas con geranios rojos  y blancos que colgaban en cascada, también tenía un patio grande, a la derecha estaba el corral en el que había distintos animales.  A mi abuela le gustaba madrugar, cuando me quedaba a dormir en su casa también me despertaba a mi para que la acompañase al gallinero  y recoger los huevos que  habían puesto las gallinas, para mi era toda una aventura. En el centro del patio había un árbol enorme, creo (aunque no estoy muy segura) que era un nogal.
De las paredes del salón colgaban fotografías enmarcadas  de la familia, a mi abuelo le gustaba escuchar la radio sobre todo la novela  de la  tarde y“ el parte” por la noche. Era una radio grande que mi abuela adornaba con un pañito que ella misma había tejido a ganchillo. Mi abuelo estuvo en la carcel por ser rojo. Yo no sabía lo que significaba ser "rojo", tampoco entendía el motivo por el que alguna vez, al comentar sobre política hablaban en voz baja.
En las noches de verano, después de cenar los mayores salían a la calle, cada uno llevaba  su silla, se sentaban a tomar el fresco y charlar,  nosotros, los niños jugábamos  hasta altas horas de la noche. El perfume de las  lilas invadía el aire...