miércoles, 21 de mayo de 2008

Desconocida

[por Gaviero]

Querida desconocida:


La pasada noche he vuelto a soñarte, y como siempre ocurre, has alterado mi espíritu, mi tranquilidad, la paz y sosiego que siempre intento tener. Te has presentado de improviso, en mitad de un sueño relajado; la verdad es que he presentido tu llegada y, para que vamos a engañarnos, mi corazón se ha lanzado a un galope desenfrenado.


Has llegado silenciosa, con esa media sonrisa que sabes me velve loco. Tu boca ha permanecido cerrada, sin pronunciar palabra alguna, pero bien sabes que entre nosotros los silencios lo dicen todo. Un simple gesto, un leve contacto de tu mano sobre mi brazo, y lo he entendido todo. Tu sensación de soledad, tus dudas, tu desconcierto; lo sé, necesitas compartir, sentirte comprendida por otra alma como la tuya. ¿Y quién mejor que tu eterno soñador?


Me hace feliz, ya lo sabes, esa necesidad que tenemos uno del otro, esa lejanía tan próxima; esa certeza de que sentimos a la vez las mismas cosas, que gozamos de la misma música, que experimentamos idéntico placer con las mismas lecturas.


¿Te das cuenta? seguimos siendo ambos unos totales desconocidos pero... cada instante, cada momento, nos conocemos más y mejor. Tanto, que has percibido la necesidad que tenía esta noche pasada de sentir tu presencia, de saberte conmigo.


Gracias, mil gracias, mi bella, mi enigmática, mi siempre compañera... desconocida.