martes, 3 de junio de 2008

Hoy te escribo desde...

[por Madison]

Ya sabes cuanto me gustan las cartas, guardo muchas y todas son distintas. Las hay en papel cuadriculado, en hojas perfumadas y de colores, algunas escritas a máquina, otra... (quizas la que más cariño le tengo) es de hace muchísimos años, es de mi abuelo y siempre la llevo junto a mi, en mil dobleces, se ha roto, cuando la abro está en cuatro trocitos cuadriculares, pero es una especie de talismán que me ayuda a superar alguna situación delicada para mi. Está escrita con un boligrafo normal, la letra se ve de pulso un poco inseguro, pero el contenido es firme y muy cariñoso, mi abuelo fué una gran persona, justa e inteligente y yo le adoraba creo que no hay dia que no le recuerde en algún momento.

Pero no quiero hablar de mi abuelo hoy. Eso lo haré en otro momento. Hoy quiero contarte a ti lo que siento cuando te escribo desde mi ordenador.
Algo tan impersonal como un teclado y una pantalla se han convertido en algo cálido y cercano. Cuando recibo tu carta me hace feliz, has dedicado parte de tu tiempo pensando en mi incluso puede que mientras escribías me mirabas con tanta intensidad que podías ver mi rostro.

Cuando te escribo busco el momento adecuado, nunca lo hago si estoy tensa. Me gusta
convertir ese momento en algo único, así que me preparo. Despejo la mesa, limpio la pantalla, mi ropa es cómoda pero elegante igual que los zapatos y mi peinado porque es un encuentro, una cita entre tu y yo y por supuesto no mereces verme echa una pena.
Así que cuando estoy a punto me siento en la silla, delante de ordenador. Todo está en orden, me preparo un café por supuesto...y empieza mi ritual, ah no espera me olvidaba de algo muy importante, es la música. Hoy...ahora le ha tocado a Mark Knopfler y su canción titulada All That Matters...no se qué mas, pero es una canción preciosa que cuando la escucho me produce una tristeza muy cálida, puede que sea yo una persona contradictoria, pero es así me gusta escuchar algo que me llegue, que me haga sentir viva, incluso que haga que alguna lagrima se deje caer sin darme cuenta.

Ahora sí, ahora está muy bien. Es increible la complicidad que puede existir entre una pantalla, el teclado tú y yo. Si te parece bien podemos empezar a conversar....¿te apetece?