martes, 17 de junio de 2008

A Bryan

[por Madison]

Querido Bryan

Esta mañana he recibido tu carta, pero no he querido leerla hasta hace unos instantes. En cuanto el cartero depositó el sobre entre mis manos, tuve la certeza que lo que contenía era importante, así que opté por leerla en un marco incomparable.
Al atardecer he bajado a la playa. Estoy en aquel rincón magnífico. Leo tu carta. Voy descalza y mientras leo, mis pies juegan y acarician la arena fina, blanca y cálida.

Nunca te he explicado la sensación que me producen estos paseos solitarios por la playa. Es algo que siento cada día cuando, bajo el atardecer, me quito la ropa y me adentro en el mar. Lo hago de forma lenta. Me encanta sentir la arena mojada. Mis pies se hunden en ella en una maravillosa fusión.

Hoy me siento más eufórica de lo normal. La luz es distinta a la de otros días. Y mientras transcurren los minutos voy pensando en nosotros y creo que quizás ámbos nos estamos convirtiendo un poco uno en el otro.

Hoy siento que el mar posee una fuerza provocadora. Creo que me mira y desea cubrirme y absorberme con todo su calor. Siento que me ilumina con toda su luz.

Necesito tomar mi baño diario, pero hoy será diferente, estará más completo de sensaciones, miradas, sonrisas, amistad...

Bailo entre las olas, y dejo libres mis pensamientos.
Como puedes observar, querido Bryan, las letras que hoy han surgido son un tanto caprichosas. Aún así espero que te gusten.
Me parece genial tu novela y el final que le des será el acertado.
Espero impaciente ese viaje a Londres.
Un abrazo enorme

Nina