sábado, 13 de febrero de 2010

Asoma tu adiós


Comencé el libro con mucha ilusión,segura de que me gustaría, porque su autor es nuestro  querido  Roberto Blanco, el de los diálogos maravillosos.
Escrito en primera persona  el narrador hace una crónica de una etapa de su vida. Me enganchó desde la primera página. Está dividido en tres partes, la segunda es la que menos me ha gustado, creo que es un poco superficial y para mi gusto hay un exceso de escenas sexo, se podría decir que él solo busca mujeres para pasar el rato, o para olvidar su mediocre vida, poco más.

La primera parte fenomenal, describe magníficamente bien lo que siente ante el abandono su pareja desde hace años. Y la tercera parte es increíble, me encanta la conversación que mantiene con Merce, la madre de su hijo.

Willy (así se llama el narrador) es un hombre joven, tiene un buen trabajo que desempeña con éxito. Se puede decir que en ese sentido se siente afortunado. Pero se siente solo, y busca dar sentido a su vida porque en realidad la sensación de soledad y abandono le persigue desde que era niño.

No se ha sentido muy querido, y en libro deja plasmadas sus carencias afectivas.
Pienso que en cierta manera se cree  un fracasado. Es un hombre de éxito con las mujeres, pero su éxito es  efímero y con ninguna de ellas consigue la estabilidad que anhela, ni con Merce, la madre de su hijo aunque sea la persona que más huella ha dejado en él.
Es un hombre solo, con ganas y necesidad de dar y recibir ese amor, pero no lo consigue, una persona demasiado hermética, reservada, incluso con su hijo al que adora, al que ve casi a diario aunque esté separado de su madre. Yo creo que tiene miedo a dejarse llevar por sus sentimientos y se esconde tras un muro imaginarioque le ayuda a parecer lo que en realidad no es.

Willy, se siente perdido ante el mundo y no sabe muy bien como canalizar su vida.
Al empezar el libro me formé una opinión  que fue variando a medida que avanzaba en la lectura.
 No se trata solo de una crónica de la vida de Willy y sus conquistas. Es la  historia de un hombre que se siente solo, que a ratos añora a su país, Argentina, con sus antiguos amigos.
Se trata de un hombre que no quiere fracasar ante su hijo Mito, porque  es el eje de su vida y le aterra que otro día cuando el niño sea hombre tenga un concepto negativo respecto a su padre.
Y lo genial del libro es que combina el presente con el pasado y no te pierdes en su lectura. Y mientras leía me venia a la memoria otro libro y otro autor, también argentino, y recordaba a Alan Pauls y su libro El pasado.
Es un libro muy recomendable que hace reflexionar sobre la vida, nuestras experincias y sobre lo que de verdad importa.

Dejo solo un párrafo, aunque tengo muchos subrayados

Para que una casa se derrumbe y caigan techo y paredes sobre el deudo lloroso que la seguirá habitando, sólo hay que quitar una desvencijada y sobrevalorada lesita de madera sin barnizar. Una mesita de mierda en la que llevábamos más o menos un mes comiendo comidas distintas- vos la tuya y yo la mía-, a horas diferentes. Hechas por nuestras manos para sólo una bica; mesa que veníamos eludiendo con frecuencia diaria, a la hora de alguna de las comidas, además del desayuno, para no coincidir, para no contrastar nuestros, entonces ya, arenoso de paladares.


Bueno BLANCO, he tardado en poner el comentario, porque me da un poco de corte, no sé que opinarás de lo que digo, quizá lo que he sentido al leer tu libro no tenga nada que ver con tu idea sobre él cuando lo escribiste. Además no se escribir una reseña como creo debe hacerse , no lo sé, pero he querido ser fiel a lo que pienso.