jueves, 13 de noviembre de 2008

Cansancio

[por Madison]

Frio, mucho frio. Te recorre la espalda, se instala en el estómago. Oscuridad. Total oscuridad. Tan intensa y espesa que deja el cuerpo paralizado, si intentas mover cualquier músculo del cuerpo caes por un precipicio, de ahí vas a para a un pozo. Es muy profundo y por mucho que lo intentes no puedes salir. Entonces el miedo se apodera de ti y al mismo tiempo un temblor recorre todo tu ser, ese temblor se hace permanente.

Necesitas ayuda, pero nadie la ofrece, sencillamente porque desconocen la situación. Tú, a pesar de ser consciente de que necesitas esa ayuda no sabes cómo pedirla. Nunca te paraste a aprender. Nunca caiste en la cuenta de que para reibir ayuda debes pedirla. Te acostumbras a un entorno. En él no existe el miedo, conoces el lugar por lo tanto no hay miedo, él solo hace acto de presencia cuando ese entorno desaparece.

Entonces esa soledad deseada pasa a ser una soledad impuesta. La soledad impuesta pesa demasiado. Y te haces la pregunta: "¿serás capaz de sobre llevar esa carga?" Qué más dá. Y así trasncurren las noches, es por eso que las odias. Durante la noche todo se detiene, el silencio es absoluto y durante ese silencio se puede oir todo lo que durante el día rechazas.

Y noche tras noche te preguntas hasta cuando. ¿Por qué se termina todo? ¿por qué no eres valiente y terminas ya de una vez con todo esto? ¿por qué no te habías dado cuenta antes de lo cobarde que eres?

Pero a veces surge una sonrisa y piensas que quizás esta noche sí puedes finalizar con todo. Quien sabe.