miércoles, 19 de noviembre de 2008

Añoranzas.

[por Megan]

Mi muy querido amor,

He amanecido pensando en ti, estabas allí, sentía como te apoderabas de mi conciencia y encendías mi memoria, comencé a recordar aquellos momentos tan intensos de emociones, días juveniles de rebeldía sin miedo, de ilusiones perfectas, de irresponsabilidades sin límites.Siento como se encoje mi corazón al percibir que aquellos días no volverán, mas, intento memorizar tu presencia cerca de mi para motivar mi alegría.

Qué consuelo me da pensar en todo lo que vivimos juntos, en la plenitud de nuestras vidas, donde primábamos nosotros ante que nada. Qué consuelo siento al saber qué todas esas hermosas sensaciones prevalecieron en mi durante toda mi vida junto a ti.Eras mi refugio, mi morada donde solía divagar sobre la vida, cantar mis canciones preferidas y amar libremente, era perfecto, tanto como lo es la juventud, etapa de inexperiencia acompañada de inconciencia.

Dentro de nuestros corazones somos los mismos que en esa época, aunque las exigencias de esta etapa sean otras, no dejemos que se opaque lo hermoso que sigue siendo nuestra existencia por añoranzas pasadas, pues allí en nuestro costadito están latentes todas esas emociones que pueden despertar si así lo deseamos.

Te imagino leyendo mis palabras, sonriendo con el final de resarcimiento por una posible nostalgia, mirando el cielo e intentando creer que es el mismo que nos vio reír, volviendo a leer frases que te hacen sentir lo bello y lo oscuro que tiene la vida y estoy segura que no te has permitido ni una lágrima por temor a que estallen todas de una vez por tanto amor escondido. Pues te diré que me he dado el lujo de llorar al escribirlas y he terminado sonriendo mirando mis arrugas en el espejo, haz lo mismo, deja que escape ese dolor y sueña con la felicidad de aquellos tiempos que tanta dicha nos entregó, piensa que debíamos seguir caminando, pues es así que como nos ha preparado la vida para que la conozcamos.

Desde tan lejos pero tan cerca te brindo mi corazón,
Siempre tuya,
M.C.