lunes, 25 de agosto de 2008

Una vez en el Café yo vi...

[por Nelly]

Sentáronse dos viejas amigas que hacía años que no se veían a conversar en el Café de Madison. Una era joven, alegre y despreocupada, la otra más mayor, serena y tranquila.
- ¿Qué fue de ti durante estos años? -preguntóle Paciencia, que así se llamaba la mayor.
- Estuve recorriendo el mundo -fue la respuesta-, visité París, Roma, Singapur y Venecia. Me di una vuelta por las catarátas del Niágara, medi la distancia entre ese lugar y la Luna, y a mi regreso me entretuve contando los anillos de Saturno...
- La Tierra te ha echado de menos. -Le contestó la mayor.
- Querida Paciencia, no podía quedarme aquí, aguardando sin hacer nada. Hay tanto por ver...
- Sin embargo ahora, pareces un poco alicaida.
- Es que París era muy frío en invierno y me marché antes de que acabara la estación, en Roma pasé tanto calor en verano que tampoco me quedé, en Singapur me atacaron unos piratas, y en Venecia mi casa se inundó. Las Cataratas del Niágara no son tan altas como el salto del Nervión, y en la Luna no encontré con quien charlar... los anillos de Saturno eran bonitos pero solo daban vueltas sin parar...
- ¿Por eso has vuelto? -preguntó Paciencia.
- Sí, es que no entiendo porqué si hago cuanto quiero no soy feliz.
Y la mayor sonriendo, tomo un sorbo de café y luego le dijo:
- Es que sin tu amiga Paciencia, querida Iniciativa, no encontrarás descanso. Por suerte tenemos este café para conversar y hacer un alto en nuestro camino.
- ¿Y qué me sugieres?
- Bueno, puedes venir durante un tiempo, aquí se junta cada lunes Perseverancia, Somñoliento, Imaginación y mi hija la Ciencia. Pásate una temporada y veremos si al final encuentras tu motivación.
Y así fue como Iniciativa se sumó a la clientela del Café de Madison, donde, por cierto, siempre había un ambiente acogedor...