martes, 26 de agosto de 2008

El niño misterioso...

[por Nelly]

Ayer vi a Javier y a Maverick sentados a la mesa, compartiendo una infusión y una conversación sobre las noticias. No sabía si acercarme. A fin de cuentas no soy más que una camarera a tiempo parcial, cuando no esta Madison o hay poco trabajo me dedico a sentarme en aquella mesa- la que hace esquina junto a la ventana- y apoyando la barbilla en mi mano observo lo que acontece fuera, o bien me entretengo espiando a la clientela del local.
Javier y Maverick parecen tristes, lo noto en sus caras, en sus gestos, en su lenguaje corporal. Es normal, estos días todo el mundo lo esta. Me pregunto si debería invitarles a algo, un café, otra infusión, o quizá sea muy atrevido...
Perdida en estos devaneos no me doy cuenta de cómo el niño se acerca hasta mí. Noto un tirón de mi delantal de trabajo -un desenfadado uniforme-, y cuando bajo los ojos me topo con su mirada franca, sus ojos castaños. Enarco una ceja sorprendida.
- ¿Te has perdido pequeño?
Él niega con la cabeza.
- ¿Tienes hambre? ¿te encuentras bien?
Pero el niño no responde...
Miro a un lado y a otro buscando a sus progenitores. En este breve movimiento el chico desaparece. Confundida, recojo del suelo un papel que yace donde él tenía los pies hace un momento. Hay una frase escrita:

"La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo."

Tras releerla varias veces, me acerco a la pizarra con los menús y la escribo, preguntándome quién era ese niño y si quizá por ventura le volveremos a ver en el Café...

lunes, 25 de agosto de 2008

Javier.

[por Anjanuca]

Cuántas veces hemos cruzado nuestros caminos por las escaleras, cuántas veces me he acercado a ti sólo para pedirte los horarios, cuántas te he pedido los días de salida para ajustar el circuito, cuántas me has llamado para avisar de que el vuelo se cancelaba....

Hoy leo tu nombre en la prensa. Ya te han identificado y vuelves a casa. Y sigo leyendo y veo que tus padres son ese matrimonio tan agradable al que veo tan a menudo cuando entro en su bonita bombonería a comprar esas deliciosas castañas confitadas. Y sigo y me entero de que hace tan sólo un año que tenías este nuevo trabajo, que esta era en realidad tu ilusión. Ya no puedo seguir leyendo, las lágrimas emborronan las letras, las líneas se cruzan, no veo. No creo.

Me han llamado nuestros antiguos compañeros, están tristes, muy tristes. Me comentan que esta semana quieren reunirse para recordarte y me preguntan si quiero unirme a ellos.

Digo que sí, pero mi motivo no va a ser sólo recordarte sino pedirte perdón. Perdón porque mi vida ha estado cruzándose con la tuya durante dos años y no he sabido conocerte, perdón porque siento vergüenza de mi misma porque hoy he sabido más de ti que cuando la vida me dio la oportunidad.

Espero sepas perdonar mi desidia, yo te prometo hacer todo lo humanamente posible para no olvidar ni tu cara ni tu voz. Te lo debo.

Siempre infiel

[por Maverick]

Hola querida:

Nunca dejará de sorprenderme tu tremenda capacidad para cambiar el mundo que me rodea. Es posible que tú quieras llamarlo amor. De hecho, sé que se inflama tu ego cuando te digo que desde el día que nací estaba predestinado a caer en tus brazos. Te ríes de mí cuando juego a ponerte celosa. Yo también, pero en el fondo sabes muy bien que no importa cuántas personas pasen por mi vida porque te sientes absolutamente segura de que siempre, tarde o temprano, acabaré rendido a tus pies.

No importa que me sienta perdidamente enamorado, entregado en corazón, cuerpo y alma. A ti te da igual. Te ríes. Eres fría como el hielo. No, aún eres más. Eres más fría que el frío más intenso que pueda imaginar en este Universo. Eres fría y fea. Tu belleza no existe. Mientes. Me mientes querida, lo sé. Cada día me mientes diciéndome que soy tuyo, que me quieres para ti, que me tomarás un día y que me querrás sin medida y para siempre. Tomarás mi cuerpo, mi mente, mi alma… Te odio. Te odio profundamente incluso sabiendo que me plegaré a tus deseos cuando tu voz pronuncie mi nombre. Tu amor es falso. Falso como tu misma. No te importa el hombre que soy, ni mis hechos, ni mis sentimientos y aún así, no puedo comprender que complejo mecanismo se activa en mi mente cuando, odiándote como te odio, termino llorando a solas cuando descubro que has vuelto a serme infiel. No quiero verte. No quiero oírte. No quiero saber dónde estás. No son celos, traidora. No te sientas tan importante ni tan deseada. Mis lágrimas no son por ti, son por lo que matas en mí.

¿Sabes?, he descubierto que la única forma que tengo de compensar estas lágrimas es abriendo mi corazón, compartiendo lo mejor que existe en mi ser, entregando todos los maravillosos sentimientos que nacen en algún misterioso lugar dentro de mí. Sentimientos que me enorgullecen. Quiero entregar todo esto para que nada bueno quede en mí cuando te dé el capricho de darle un nuevo zarpazo a mi corazón. Cada poco te burlas de mí, de tus nuevos amores, de tus nuevas conquistas que no lo son, ¿me oyes?, no lo son. Ellos no te quieren y yo tampoco. Deseo devolverte todo el daño que me haces pero siento que es humanamente imposible, a no ser amando al mismo nivel que tu incansable sed de conquistas. Tengo la certeza máxima de que no piensas cambiar y que tu fría piel, como tus sentimientos, seguirá buscando calor y refugio en los cuerpos cálidos de tus infinitos amantes o víctimas, porque eso es lo que somos, víctimas de unos encantos que no tienes pero ante los cuales nos rendimos uno tras otro. Hoy también tengo otra certeza y es la de que a tu indiscriminada lista de victorias, a la que acabaré rendido sin remisión, responderé y respondo ya con un cúmulo de emociones y sentimientos llenos de amor y generosidad, de entrega y de cariño, de amistad y de respeto, de luz, de esperanza, de admiración, de coraje, de fuego y de fuerza vital que entrego con pasión, con sangre y con raza española, la que tengo, a todas las víctimas de tu odio y tu desdén por el ser humano.

Querida, hoy como ayer, me has arrebatado a ciento cincuenta y cuatro personas de la vida, de mi vida, pero tienes que saber que no podrás arrebatarme nunca el amor que siento por cada una de ellas, vivo, caliente y bullicioso en mi corazón y en mi alma. Hoy, igual que ayer, prometo serte infiel con todas las personas dignas de pertenecer a la grandeza del ser humano y, aunque al final yo también termine derrotado a tus pies, mis victorias, como las de ellos, se medirán por las personas que amo con el corazón limpio y la mente sana.

Siempre infiel a ti,
Maverick

Pd.- Un enorme abrazo a todas las personas, hombres, mujeres y niños que han perdido la vida en el trágico accidente de avión ocurrido en el aeropuerto de Barajas (Madrid) el día 20 de Agosto de 2008. Siempre con vosotros, siempre unidos, siempre en el corazón.

Una vez en el Café yo vi...

[por Nelly]

Sentáronse dos viejas amigas que hacía años que no se veían a conversar en el Café de Madison. Una era joven, alegre y despreocupada, la otra más mayor, serena y tranquila.
- ¿Qué fue de ti durante estos años? -preguntóle Paciencia, que así se llamaba la mayor.
- Estuve recorriendo el mundo -fue la respuesta-, visité París, Roma, Singapur y Venecia. Me di una vuelta por las catarátas del Niágara, medi la distancia entre ese lugar y la Luna, y a mi regreso me entretuve contando los anillos de Saturno...
- La Tierra te ha echado de menos. -Le contestó la mayor.
- Querida Paciencia, no podía quedarme aquí, aguardando sin hacer nada. Hay tanto por ver...
- Sin embargo ahora, pareces un poco alicaida.
- Es que París era muy frío en invierno y me marché antes de que acabara la estación, en Roma pasé tanto calor en verano que tampoco me quedé, en Singapur me atacaron unos piratas, y en Venecia mi casa se inundó. Las Cataratas del Niágara no son tan altas como el salto del Nervión, y en la Luna no encontré con quien charlar... los anillos de Saturno eran bonitos pero solo daban vueltas sin parar...
- ¿Por eso has vuelto? -preguntó Paciencia.
- Sí, es que no entiendo porqué si hago cuanto quiero no soy feliz.
Y la mayor sonriendo, tomo un sorbo de café y luego le dijo:
- Es que sin tu amiga Paciencia, querida Iniciativa, no encontrarás descanso. Por suerte tenemos este café para conversar y hacer un alto en nuestro camino.
- ¿Y qué me sugieres?
- Bueno, puedes venir durante un tiempo, aquí se junta cada lunes Perseverancia, Somñoliento, Imaginación y mi hija la Ciencia. Pásate una temporada y veremos si al final encuentras tu motivación.
Y así fue como Iniciativa se sumó a la clientela del Café de Madison, donde, por cierto, siempre había un ambiente acogedor...

domingo, 24 de agosto de 2008

Espectáculo

[por Madison]

Hoy me despido de un paisaje del cual he gozado durante unos días. Es un paisaje lleno de calma, de extremada belleza. Es tierno, paciente, relajante. Es... natural, nada espectacular. He estado pensando y he llegado a la conclusión de que no me gustan los espectáculos, ni las obras espectaculares. Opino igual sobre los acontecimientos. No sé... lo espectacular se me escapa de las manos.

Prefiero lo cotidiano, el día a día. Temo al espectáculo. Con él sé que llegaría a convertirme en una extraña dentro de mi propia vida, por eso es mejor, quizás, cultivar lo que ya poseo. Creo que sería bueno pensar en nosotros mismos y aceptarnos tal como somos y eso voy a hacer.
Me propongo escucharme, quererme, ser paciente, demostrarme a mi misma cuánta ternura puedo dar. Y ¿ por qué no? mi corazón y yo llegaremos a ser amigos.

Deseo no perder mi espontaneidad, ni esas palabras que salen por mi boca casi siempre por impulso y me apenaría reprimir todos los besos que salen de dentro.

Soy así. Me gusta querer y transmitir a la persona querida miles de sensaciones, todas ellas son tan bellas e intensas que no se pueden descifrar con la escritura.

Quiero cautivarte con mis gestos cuando me miras. Quiero que no sientas ningún deseo de rebelarte contra lo que te digo. Y que cuando veas mi imagen te preguntes cómo es posible tanta sensibilidad en tan mínimo espectáculo.

Y, si tú aceptas todo eso, te doy las gracias. El caso es que si te las doy con la escritura... sucede que, a veces las letras y yo no somos muy buenas aliadas, con la voz lo tengo bastante dificil por no decir imposible, así que hoy te las voy a dar con el alma.

Si lees esta carta, cierra los ojos cuando la termines y concéntrate. Si eres cómo yo espero que seas compartiremos juntos miles de sentimientos.

Un abrazo

jueves, 21 de agosto de 2008

Carta XXI

[Por 1452]


Carta XXI

Ayer mientras intentaba dormir, vino a mi mente la imagen de aquella niña rubia, con los ojos de color mar, tan grandes que podía hacer que el mundo se trasladara con un pestañeo. ¿La recuerdas? Aquélla que me cruzaba cada día camino del trabajo.

Recuerdo que siempre me miraba fijamente a los ojos, con una curiosidad que nunca supe descifrar.

Día tras día, casi exactamente en el mismo punto, nos encontrábamos. Al principio no le di importancia, pero cuando fueron pasando las semanas, no pude por menos que esbozar una sonrisa cuando la veía.

No podía tener más de 9 ó 10 años, pero ya se perfilaba en ella una manera de estar en el mundo. Caminaba erguida, con seguridad y miraba decididamente… aunque esto sólo empezó a ocurrir, unos meses después. La primera vez que la vi, tenía cierto deje de tristeza en la mirada.

No sé cómo sucedió, pero un día, sin más, nos dijimos hola. Ya no puedo recordar si fue ella o yo. Sólo sé que tras semanas y semanas de sonreírnos en nuestro pequeño encuentro matinal, nos hablamos por primera vez. Creo que siempre llevaré grabada en mi memoria, aquella ancha sonrisa que se le dibujó cuando escuchó mi voz. Así era cada mañana. Pero llegaron las vacaciones escolares, llegó mi cambio de trabajo… y nunca más la volví a ver.

La eché de menos, porque cuando ella me sonreía cada mañana, era como si me sonriera la vida misma.

Aún la echo de menos.

martes, 19 de agosto de 2008

Eclipse

[por Gaviero]

Querido eclipse:

Gracias por tu visita de hace dos noches; no sabes bien la falta que me hacía una señal para devolverme a mi condición marinera, de oteador de sueños. Siempre has logrado conturbar el ánimo de quien te ha observado, unas veces con un sentimiento de miedo, como cuando nuestros antepasados, al ver tu presencia, temían que les robaras definitivamente la luna y les condenaras a la total oscuridad de la noche. En otras ocasiones, tu llegada ha sido el acicate necesario para despertar el placer del conocimiento y avivar la reflexión de los hombres.

Sea como sea, siempre has conseguido hacernos pensar, nunca has pasado desapercibido y nos has logrado envolver en el misterio y la magia de tu poder.

En mi caso particular, esta última aparición tuya ha sido gratificante, como siempre me has hecho pensar, buscar paralelismos entre tu como fenómeno y mi vida como hombre y gozador de sueños. Cuantas veces, contemplando uno de estos sueños, representados por la luna llena con todo su esplendor, hemos percibido un velo de sombra, de oscuridad, que amenazaba con destruir todo aquello que habíamos ido forjando tejiendo los suaves y delicados hilos de nuestra imaginación. Pero afortunadamente, las cosas vuelven a su ser, y tras tu paso, la luna (los sueños) vuelve a mostrarse en todo su esplendor.

Gracias eclipse, por devolverme mi sueño.