lunes, 18 de agosto de 2008

Te hablo a ti, sólo a ti

[por Wara]
Mi buen amigo:

Muchas veces he querido escribirte, decirte lo que significas, lo que representas, el lugar que ocupas en mi corazón y en mi vida desde el momento en que te lanzaste a rescatarme sin conocer mi historia, sin cuestionarte siquiera si lo merecería o no.

Hace sólo unos meses de aquello, fue en marzo o abril, pero has escrito tantas y tantas palabras para mí, has estado tan pendiente de mi estado de ánimo, de mi tristeza, de mi llanto, de mi dolor, has sufrido conmigo, has sonreído, me has acompañado, me has reñido, me has hecho feliz. Incluso has cantado mi nombre por escrito, qué cosa tan difícil, y cuánto lloré aquel día cuando tu voz se materializó como por arte de magia, y pude sentirla en cada una de las letras de mi nombre, que bailaba risueño ante mis ojos llenos de lágrimas, que sonaba en mis oídos con la suavidad de esa música celta que ya compartimos.

Que nadie dude que los besos, los abrazos y las palabras cicatrizan las heridas. Que nadie dude que desde muy lejos, sin conocernos, sin nunca antes habernos visto y sin que acaso lleguemos a vernos alguna vez, esa luz que llevas dentro brilla siempre para mí. Te siento muy cerca en ese cielo azul, en ese mar que también compartimos, en ese verde brillante y vivo de campos y montañas que hermanan tu tierra y la mía… No importa que nunca camine a tu lado ni que tu rostro o el mío sean una incógnita hasta el fin, tu voz me alcanza siempre, estás junto a mí; cuando te necesito, al instante estás aquí.

No sé cómo compensar todo tu apoyo, tu comprensión, el tiempo, tu valioso tiempo. Escúchame, sólo quiero que sepas que igual que tú estás para mí, yo estoy para ti. Estos meses he pensado mucho, he leído sobre la amistad, los amigos, el sacrificio, la entrega, lo que uno espera recibir, lo que uno cree debe dar de sí… He comprendido que pocas cosas hay más difíciles que la verdadera amistad, la que no pide, no exige, la que simplemente existe y da. Si las cosas pasan por una razón, si mi vida debía sufrir un auténtico cataclismo para llegar a ti, entonces bienvenido seas a mi vida. Nada de lo que fue lo podemos cambiar. Pero debo advertirte ya que no soy tan buena amiga, no soy tan desprendida, yo nunca querré dejarte marchar. Mas recuerda siempre la diferencia: depender, de dependencia. Depender, con afecto y
libertad.

Escribir tu nombre es innecesario, sabes que te hablo a ti, sólo a ti. ¿Ves? Aunque hoy sea la primera vez, no me avergüenza decir que
te quiero.
Wara


PD: Toda esta declaración tenía un motivo: Feliz cumpleaños, mi queridísimo amigo, mi buen amigo. Felicidad para todos los días de tu vida, para tu día a día, que nunca te falte; porque, aunque te faltara, saldrías a buscarla incluso al fin del mundo sólo para dárnosla a tus amigos. Y ya te digo, no quiero que corras ningún peligro.

Gracias por estar ahí y cuidar de mí.

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domingo, 17 de agosto de 2008

Caminos

[por Madison]

Esta mañana de domingo siento un cansancio extraño, bastante desmesurado. Estoy leyendo un libro, su historia me está dejando pensativa, habla de ruido, besos, deseos, pensamientos, caminos...

Cierro el libro y deposito dodas mis energias en los pensamientos. Noto que son un poco grisáceos, no me gusta sentirme de este modo. Así que procuro crear una imagen distinta. Me concentro. Sí. Creo lo consigo.

Al cabo de unos minutos veo mis pensamientos flotando, están ahí en el aire. Me pongo frente a ellos, si lo deseara creo que podría tocarlos. Pero no. Prefiero que floten a su aire, imaginar que puedo palparlos con los dedos de mis manos hace que sienta miedo.

Y así, poco a poco, mientras pienso, tomo conciencia de lo que sucede. De lo que me está sucediendo. Y creo que todo está conectado, todas las ideas, todos los pensamientos tienen conexión entre si. Quizás de todos esos pensamientos más de uno está contaminado por alguna circunstancia fuera de lo común. No importa, lo desinfectaré.

Puede suceder que tras esa limpeza, desinfección o descontaminación vea algo distinto, quién sabe, puede incluso esconderse la vida que de verdad espero, una vida llena de posibilidades, hecha a mi medida y que por distintas causas nunca creí posible.

La vida está llena de caminos, encontrar el nuestro no es tan complicado, basta con pararnos de vez en cuando a pensar, dejar que el aire fluya y así, concentrarnos en nuestros pensamientos y estar seguros de que éstos son los verdaderos, los que necesitamos para seguir nuestro camino y si es así, decirnos a nosotros mismos...¡¡¡¡adelante!!!! esto empieza a funcionar.

Estos pensamientos de domingo deseaba que los supieras, por eso te escribo esta carta a ti que tan bien me conoces aunque a veces dudes.
Un fuerte abrazo para ti

viernes, 15 de agosto de 2008

Carta XX

[Por 1452]

Carta XX

Esos ojos verdes cerrados, descansando sobre una almohada perfumada la noche anterior.
Ese rostro plácido, lejos de mí, soñando con algo que yo no puedo alcanzar.
Esa mano aferrada a mi cadera.
Y de repente te miro, y creo que entiendo por qué detuve mi camino aquí.

¿Recuerdas cómo nos conocimos? Todavía me provoca risa pensar en ello.
Una sala, más de veinte personas, y te detuviste junto a mí. Sonreíste y el reloj perdió velocidad. De alguna manera extraña, que todavía no he llegado averiguar, desplazaste a mi acompañante a un segundo plano, y éste no hizo otra cosa que balbucear palabras confusas.
Me dijiste tres palabras que ya no olvidaré nunca, y desapareciste.
Y sólo pensé, ¿cómo alguien puede tener la clave exacta para entrar en la vida de otra persona? ¿Cómo alguien puede tenerla para entrar en la mía? ¿Cómo un ser puede estar diseñado a la medida de otro?
Todo daba igual, no sabía quién eras, no te podía encontrar. Eras tan sólo una especie de sueño, que duró el tiempo suficiente para embriagarme con su perfume, antes de evaporarse en el aire.
Pero extrañamente, volviste… y era extraño, porque aquella primera vez, ni yo estaba allí por ti, ni tú fuiste por mí.

Eras un tipo de límites. Dibujabas una línea imaginaria de la cuál no pasabas y de la cuál no permitías pasar a nadie. Te gustaba la perfección, tanto como sentir el viento en tu cara. ¿Qué mejor combinación que un amante de la perfección y una perfeccionista? Siendo además los dos conscientes, de que justamente lo mejor del otro, acabarían siendo los detalles que nunca serían perfectos. Era tan simple y tan complicado, como hacer encajar la llave correcta en la cerradura precisa.
Durante un tiempo, me mantuve en mi extremo de la línea. Tú en la tuya. Yo era desconfiada y tú estabas herido.
Pero a ti te perdían las soñadoras y a mí los analíticos.
Las líneas se desvanecieron. Tú ya no pudiste, seguir luchando contra ti, y yo, la lucha contra mí misma ya la tenía perdida.

¿Por qué te escribo ahora? Porque sé que te voy a perder.
Creí que sucedería mucho antes, quizás cuando tuviera que confesarte cualquier noche toda la verdad. Pero no. Es ahora cuando te pierdo.
Te perdonaría que me hubieras dejado por otra, que te fueras porque no podías quererme, que simplemente, hubieras dejado de desearme. Te lo hubiera perdonado todo, pero, ¿cómo perdonarte que me dejes enamorada, estando enamorado? ¿Cómo voy a perdonarte, que tus días sean menos que los míos? ¿Cómo voy a perdonarte? No sé si lo voy a poder hacer.
Recuerdo que me sonreíste sorprendido, cuando descubriste que me gustaba perfumar la almohada antes de dormir; con olor a océano, a madera, a rosas…
Recuerdo, verme rodeada de velas al despertar una madrugada, y a ti sentado frente a mí, desnudo, mirándome.
Recuerdos… eso es todo lo que me vas a dejar.

Te odio por irte. Te odio por no dejarme antes. Te odio porque no voy a saber vivir sin ti. Te odio porque cada día voy a desear dejar de vivir. Te odio porque me hiciste prometer que seguiría.

Me enseñaste a recorrer tu cuerpo como si fuera todo mi universo.
Te enseñe a soltar amarras y volar, a creer que todo es posible.
Me enseñaste que todo valió la pena para llegar a ti.
Te enseñé que yo nunca iba a pelear contra tus recuerdos, sólo los iba a sanar.
¿Para qué? Para que me dejes, teniendo la certeza de que estoy muerta, por mucho que tú quieras que renazca después de ti.

Tus tres palabras cuando nos conocimos, eran nuestro destino. Tú entonces no lo sabías. Creo que ni siquiera lo comprenderás cuando llegue el momento. Es mejor así. Yo tampoco querría saber.

Nunca te voy a perdonar, porque voy a ser incapaz de perdonarme.

martes, 5 de agosto de 2008

Enigma

[por Gaviero]
Siempre me he sentido atraído por los enigmas. A lo largo de la vida nos encontramos en diferentes ocasiones con hechos que escapan de la "lógica" y nos hacen reflexionar sobre casualidades, asuntos aparentemente inexplicables y otras reacciones.
Y especialmente, esta noche calurosa de verano, me he detenido a pensar en el enorme poder de las relaciones establecidas entre personas distantes y sin contacto real. Posiblemente ahí esté el origen de los diálogos que mantengo con mi querida y ya "vieja amiga" desconocida. Sé que existe en algún lugar y eso ya es suficiente; pero hay más, se positivamente que ella también me conoce y me sueña, me habla, intercambiamos, no sólo palabras, sino sensaciones.
Nuestra relación, profunda y cargada de fuerza, cada vez la percibímos más nítidamente. Nos produce sentimientos contradictorios, por un lado experimentamos miedo a que algo tan íntimo, ese intercambio de emociones, ese desnudarnos totalmente y abrir nuestra vida interior, contando lo que a nadie dijimos, llegue a convertirse en algo real, a formar parte de nuestras propias vidas diaris. Pero por otra parte, no podemos escapar a ello, creo que realmente no queremos renunciar a algo tan especial.
Y es entonces cuando aparecen las maniobras de creación de enigmas; como puro instinto de supervivencia de nuestra privacidad, intentamos esconder nuestro rastro cotidiano, creamos espejos de nosotros mismos, pero todo es en vano. Siempre sabemos que estamos ahí detrás, que seguimos alimentándonos de nuestra mutua relación.
Querida desconocida, siempre estarás en mi vida.

Carta XIX

[Por 1452]

Carta XIX

A veces, las grandes alegrías provienen de las cosas consideradas más insignificantes. A veces, las esperanzas se ven colmadas, cuando uno sigue firme y no se rinde en la espera. A veces, sólo a veces, uno consigue lo que quiere por justicia y pleno derecho.

A veces, uno da un día por bien empleado, cuando las caretas caen y los actores muestran su verdadera faz. A veces, la función termina demasiado pronto. A veces, sólo a veces, uno disfruta de que los actores se vean entre ellos, y se asombren de no haberse conocido hasta entonces.

A veces, el propio tropiezo nunca se toma en cuenta, pero sin embargo, el ajeno es imperdonable. A veces, el de los mil tropiezos se da el lujo de censurar al de los cien. A veces, sólo a veces, el que mira al cielo y no a la tierra, evita el tropiezo.

A veces, caminar entre espinas es benéfico para el espíritu. A veces, caminar entre espinas es mortal para el alma. A veces, sólo a veces, quien camina entre espinas, sabe discernir cuando atacar o bajar la guardia.

A veces, soñar es peligroso. A veces estar despierto es una maldición. A veces, sólo a veces, despertar sólo es el comienzo de un sueño.

A veces, creerse fuertes nos hace inconscientes de la propia debilidad. A veces, ser débil no es más que guardar la fortaleza para otra causa mejor. A veces, sólo a veces, aplicamos la fuerza justa.

A veces, me repito para hacerme consciente. A veces, me hago consciente a fuerza de repetirme. A veces, sólo a veces, estoy alegre, tengo esperanza, consigo lo que quiero, doy el día por bien empleado, entiendo la función, conozco al actor, camino entre espinas, sueño, despierto, soy fuerte, me vuelvo débil, tropiezo donde tropecé antes ya… a veces, sólo a veces, sé quién soy yo, y quiénes son los demás.

lunes, 4 de agosto de 2008

Aire

[por Madison]

Hubo un tiempo en que no creía en nada, tampoco sentía, ni miraba. Temía confiar en alguien, porque si lo hacía, quizás todo quedaba fuera de mi control y así, de esa forma, pasaría a vivir en otra realidad para mi desconocida.

Hoy todo ha cambiado, en mi interior y de forma permanente se ha instalado la paz, siento que estoy rodeada de belleza, sobre todo cuando mi mirada se refleja en la tuya. Me gusta lo que veo en ese reflejo...

Y, nuestras manos continúan permanentemente entrelazadas. El viaje lo hemos iniciado a la par aunque no nos hayamos movido cada uno de su lugar. He descubierto que también se puede viajar sin utilizar medio de transporte alguno

Te observo y al hacerlo me lleno de energia positiva. Noto cómo todo mi yo se llena de amor. El corazón se agita y late de forma compulsiva. Y es que realmente existe una realidad que traspasa lo tangible

Respiro lentamente porque siento miedo a que en cualquier momento el aire se escape, se termine y finalice el hechizo. Decido salir, viajar hacia ti. Para ello apenas cojo equipaje, solo me apetece dejarme acariciar por esas bocanadas de aire fresco. Noto una sensación de volar y que no me sueltas de la mano.

Te doy las gracias por todo lo que me aportas, por escucharme, por ayudarme en esos tropiezos que están presentes en mi vida y también por llevarme los libros hasta casa.

Y por último, gracias por ayudarme a convertir todo esto en habitable y así hacerme ver que no todo es utopía

En algunas ocasiones, como ahora por ejemplo, quedo en blanco, me voy preguntando cosas; pero soy incapaz de encontrar respuestas. No me desanimo, ni tiro la toalla. Deseo continuar aprendiendo y esperando, siempre esperando...

Me despido de ti no sin antes darte un fuerte abrazo.

viernes, 1 de agosto de 2008

Necesidad

[por Madison]

Parece ser que hay días en los que por norma debemos sentirnos felices.
Ahora es época de vacaciones por lo tanto estamos más contentos, es curioso como ésto de la felicidad en determinados momentos de la vida se convierte en algo así como una imposición o mas bien una obligación.
Pasaremos unos dias de vagancia absoluta, consumiremos de forma desmesurada, los compromisos que en un momento determinado los vemos como algo engorroso, se hacen mas llevaderos. Observo a las personas que me rodean y me siento muy vulnerable. No quiero que descubran que me siento distinta a ellos. ¿Soy yo la que tiene carencias o por el contrario son los demás?

El estrés puede conmigo, me siento muy cansada; pero, cuanta contradicción siento dentro de mi ¡¡Dios mío!!
Siempre quejándome de las obligaciones o de tener que aceptar compromisos absurdos y ahora que puedo negarme a ese juego no lo hago. Muy al contrario, cuando estoy de vacaciones y me encuentro con los amigos, siento que soy muy afortunada de que se acuerden de mi, de que cuenten con mi presencia a la hora de las celebraciones, y además me siento muy satisfecha de poder estar con ellos un año más.
Y aunque parezca esto que escribo algo frívolo no es mi intención. En realidad lo que deseo es hacer una reflexión sobre cómo nos necesitamos todos. Sentirse querida me hace ver las cosas de manera diferente. Mi corazon está lleno de esperanza y yo estoy deseosa de compartir.
Y a ti ¿te apetece compartir conmigo?