lunes, 31 de enero de 2011

Tú si me interesas



Chema Mdoz
Vi la caja y me gustó,entré en la tienda con la intención de comprarla aunque no tenía la mas remota idea de para qué la utilizaría, ni tan siquiera sabía si algún día lo haría.
No me importó no saber pues estoy acostumbrada a ignorar ya que me muevo por impulsos.Llegué a casa y fui directamente a la habitación del fondo, allí hay un armario empotrado en la pared, está pintado de color blanco mate, tiene altillo y estanterías. Guardé la caja en el fondo de una de ellas.
Ha pasado tiempo desde aquel día, tanto que no recordaba que dentro de la caja guardé un papel blanco que todavía está en blanco; pero hoy recordé y he abierto la caja, y he desdoblado el papel blanco, porque no quiero que siga por mas tiempo en blanco.
Hoy he querido darme la oportunidad de elegir. Y mi primera elección es conocerte, saber de ti, por donde te mueves, qué es en lo primero que piensas al levantarte por la mañana...son preguntas sencillas, compuestas por palabras sencillas. Preguntas sedientas de respuestas.
Total, que puede resultar interesante ver cómo el papel blanco cambia de tonalidad.
Y todo esto sucede porque tú sí me intereses

sábado, 29 de enero de 2011

Juan Eduardo Cirlot


Brent Heighton

...El mar entre las manos de las nubes.
El mar entre las nubes de las hierbas.
El mar entre las hierbas de tu cuerpo...

viernes, 28 de enero de 2011

Comparaciones


No pierdas el tiempo comparando los momentos

Te hará infeliz comprobar que nunca les valoramos como se merecen

jueves, 27 de enero de 2011

Queen Of The Slipstream.-Van Monrrison

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Tengo por costumbre guardar pequeños objetos en los bolsillos, me gusta meter las manos en ellos mientras camino, jugueteo y me sirve de distracción durante el trayecto.
Hoy al iniciar mi ritual he echado de menos algo, me he preocupado porque nunca pierdo nada. He palpado cada objeto hasta que por fin he sabido que es lo que faltaba.
Me he dado cuenta de que he perdido la esperanza, no entiendo cómo ha podido suceder algo así ya que soy muy cuidadosa con lo que creo es importante para mí.
He puesto carteles por si alguien la encuentra por ahí. Mientras recorría las calles pegando los carteles he recordado esta canción. Y la letra de la canción me llevado a ti.

miércoles, 26 de enero de 2011

La cena, de Herman Koch


Contraportada:
Una novela ácida y provocadora que ha impactado a miles de lectores en todo el mundo.
¿Hasta dónde es capaz de llegar un padre para encubrir a un hijo que comete un delito injustificable? ¿Debe prevalecer el instinto de protección paterna, o la lealtad a unas normas sociales que garantizan la coherencia y la fortaleza del grupo? Estas y otras preguntas de igual calibre surgen como dardos durante la lectura de La cena, una novela ácida y provocadora que apunta sin miramientos a toda una clase social acomodada de los Países Bajos y, por extensión, de toda Europa, instalada en una inercia de autosatisfacción y complacencia, e indiferente hacia el devenir de la generación que ha de sucederla. Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante de Ámsterdam.
Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de moda y sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante asunto que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, que según algunos indicios podrían estar envueltos en un caso de violencia grave. Así pues, tras los postres, cuando la cena llegue a sus últimos compases, la tensión entre los comensales habrá alcanzado su punto culminante y la cadena de secretos y revelaciones confluirán en un final dramático en el que nadie podrá esgrimir su inocencia.

Herman Koch

Reconozco que tengo prejuicios, los tengo a la hora de elegir un libro por ejemplo con la portada.
Es lo que me ha sucedido con La cena, el libro que he leído este fin de semana, el caso es que lo he visto cada semana durante meses en la librería a la que soy asidua. El caso es que a cada visita lo miraba de reojo sin ningún entusiasmo ni curiosidad. El caso es que la portada no me gusta nada y ese es el motivo por el cual nunca me he interesado por el libro. Mejor dicho, nunca hasta el otro día que decidí leerlo.

Dos matrimonios quedan para cenar en un restaurante de lujo, los hombres son hermanos, pertenecen a la alta sociedad holandesa. La cena transcurre muy animada hasta el segundo plato.
Con las primeras cien páginas lo he pasado realmente bien, pero a partir del segundo plato empieza a descubrirse el motivo por el cual han quedado para cenar
El problema es grave, porque se trata de Michael y Rick, sus hijos, los cuales una noche en la que regresaban a sus casa tras estar de fiesta cometen un acto grave.
La padres se enteran, pero callan y disimulan, hasta que llega un momento en el que la conciencia duele.¿ Qué hacer ante una situación así? Cada uno de ellos tiene un punto de vista distinto, pero qué hacer...delatarles y que paguen por lo que hicieron o callar porque el mal ya está hecho y a nadie beneficia que se sepa...

Demasiados secretos, muchas zonas oscuras en la vida de cada uno de ellos.
ES una lectura muy recomendable

sábado, 22 de enero de 2011

El perro semihundido, de Goya


Perro semihundido, de Goya

Este cuadro de Goya siempre me ha impresionado, de vez en cuando me gusta observarlo de nuevo. Miro al perro, me fijo en su mirada y en la luz que desprende. Me sugiere búsqueda, lucha, deseos de vivir, buscar salida a lo que creemos imposible, y al fin equilibrio entre luz, luminosidad y belleza

Nosotros, todos nosotros también pasamos por situaciones extremas. Momentos en los que nos sentimos desdichados e injustamente tratados por la vida eso nos lleva al convencimiento de que no hay salida alguna, nos sentimos tan perdidos que apenas nos quedan fuerzas para luchar, pero no es así, porque poseemos el suficiente valor para salir a flote y ante la adversidad lo mejor es crecerse.

Cuando el vacío y la ausencia nos visitan con el empeño de hacer insoportable el día a día no debemos permitirle que se salgan con la suya.

Debemos luchar, mirar hacia arriba y si lo hacemos lo mas probable es que veamos algún atisbo de luz, no importa que esa luz la veamos lejana.

viernes, 21 de enero de 2011

Rosario y la Mari de CHambao - Por tu ausencia

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Hay canciones que las escucho y por algún motivo no puedo sacarme de la cabeza. Hoy a tocado esta

miércoles, 19 de enero de 2011

Meteorología





...y qué importancia tiene si brilla el sol o está lloviendo a mares, si en definitiva salgo a la calle con un único propósito, que se detalla en empaparme de tí...

lunes, 17 de enero de 2011

Desgracia impeorable.-Peter Handke



Reconozco que para mi leer a Peter Handke no me resulta nada fácil; me gusta su prosa, pero me cuesta horrores concentrarme en la lectura y eso me lleva a leer varias veces la misma página para enterarme y poder seguir con el libro.

Este de hoy trata sobre el suicidio de su madre y me ha soprprendido que apenas la conocía, lo deja ver en la forma en que la describe, en la forma que explica cosas de ella. Lo hace de una manera impersonal y lejana.
No habla de ninguna vivencia juntos y otra cosa que me ha sorprendido es que tampoco dice el nombre de ella.
Pienso que se siente angustiado por esa muerte, se siente mal por no haber notado su enfermedad y de alguna forma siente la nacesidad de deshogarse.
Una mujer inteligente, viva y con inquietudes que fue víctima de la época en que le tocó vivir.

De todos modos es un libro que merece la pena ser leido, que cuando lo he terminado he sentido tristeza y me ha hecho pensar en la vida y a la vez en qué es lo que lleva a una persona a desear su propia muerte?


En estos recuerdos en general hay más cosas que personas, una peonza dando vueltas en una calle desierta en medio de ruinas, copos de avena en una cucharita de café, una papilla en un cuenco de hojalata en el que la marca estaba en ruso; y de las personas sólo detalles: cabellos, las mejillas, cicatrices nodulosas en los dedos; mi madre, cuando era niña, tenía en el dedo índice un corte que había cicatrizado sin piel, y en esta protuberancia dura es donde nos sujetábamos cuando íbamos con ella.

Pág. 38

Leía periódicos, le gustaba más todavía leer libros, libros en los que pudiera comparar las historias que se contaban con su propia vida. Leyó conmigo primero Fallada, Knut Hamsun, Dostoyevski, Máximo Gorki. Luego Thomas Wolfe y Willian Faulkner. Sobre estas obras no decía nada que pudiera llevarse a la imprenta, contaba sólo lo que le había llamado la atención de un modo especial. “Pero yo no soy así” decía a veces, como si el autor de la obra la hubiera descrito a ella en persona. Los libros los leía todos como si fueran una descripción de su propia vida; los vivía; con la lectura salía de sí misma por primera vez en su vida; aprendía a hablar de ella misma; con cada libro se le ocurría algo más sobre sí misma. De este modo, poco a poco fui conociéndola.

Pág. 69

Y desde lejos me miraba con unos ojos que parecía que, al igual que Karl Rossmann para el fogonero humillado por todos del relato de Kafka, yo fuera para ella su “corazón desollado”. Asustado y molesto salí inmediatamente de la habitación.

A partir de ese momento empecé a ver a mi madre tal como era. Hasta entonces me había estado olvidando siempre de ella; todo lo más, de vez en cuando, sentía una punzada al pensar en la estupidez de su vida

Pág. 79


domingo, 16 de enero de 2011

Donde no existe el olvido


La mañana despertó silenciosa y ese mismo silencio invitaba al paseo, así que cuando se levantó lo primero que pensó fue en salir a la calle. Desayunó cualquier cosa, cogió la gabardina del perchero que está en el recibidor, antes de salir buscó las llaves con la gabardina ya puesta ,hasta que recordó que las había dejado en el bolsillo la noche anterior, palpó el bolsillo para asegurarse que se trataba de las llaves de la casa y no las del coche, y cuando estuvo segura salió de la casa cerrando la puerta con un golpe seco y suave.

Pensó en ir a visitar la casa de la playa, esa casa que hacía tan solo unos meses decidieron buscar para irse a vivir. La misma casa que ahora permanecía cerrada por un tiempo indeterminado y que no llegaron a estrenar. Sin titubear, con paso firme y decidido se dirigió hacia allí ,al llegar lo primero que hizo fue abrir puertas y ventanas, dejar que el sol y el olor a mar inundaran completamente todas las habitaciones.

Aunque apenas corría algo de brisa, de fondo se escuchaba el oleaje y el murmullo de voces lejanas de niños que jugaban en la arena asustando con sus juegos a las gaviotas que huían obligadas hasta otro lugar algo alejado.

Una vez estuvo todo abierto, salió al porche, se sentó en una de las tumbonas cerró los ojos exponiendo el rostro al sol dejandose acariciar por la suave temperatura. Y entonces los recuerdos y la imaginación hicieron acto de presencia.Le imaginó a él lejos, viviendo en contra de su voluntad a disgusto en un lugar sombrío y oscuro.

Vio su mirada sombría y el rostro con signos de una tristeza que dolía, impotente ante las circunstancias que le tocaba vivir en su vida

Recordaba los paseos de otoño en los que él a veces se detenía y le acariciaba el cabello y ella se apoyaba en su brazo mientras escuchaba cómo él le contaba lo que Platón había querido decir al escribír El banquete. Ella le escuchaba embelesada , con una sonrisa, pero dudaba que Platón pensara así, como él afirmaba.

Una ráfaga de viento le obligó a abrir los ojos y de nuevo llegó el vacío y el desencuentro. Y no se sintió capaz de recobrar los sueños ni la alegría y hasta el mar le pareció que llegaba hastiado ante tantos porqué


sábado, 15 de enero de 2011

Terraza en Roma



Rodney Smith

Los hombres desesperados viven suspendidos en el espacio como figuras pintadas sobre las paredes, sin respirar, sin hablar, sin escuchar a nadie. El acantilado que domina el golfo de Salerno era una pared que daba al mar. Nunca he encontrado la alegría con ninguna otra mujer. No es la alegría lo que echo de menos. Es a ella. Por eso he dibujado durante toda mi vida un mismo cuerpo en los brazos con los que siempre he soñado. Los naipes que me dieron su protección mientras trabajé en Toulouse llamaban cartas novelescas a los juegos de cartas cuyos triunfos representaban héroes de novela, Cartas antiguas a las que representaban a los profetas de la Biblia o a los generales de la Historia romana. Cartas eróticas a las que mostraban las escenas que nos engendran. Ahora vivo en Roma, donde grabo escenas religiosas y estas cartas escandalosas. Las venden en la tienda de estampas que tiene el letrero de la cruz negra, en la vía Giulia.
Pág. 8
Párrafo extraído del libro Terraza en Roma, de Pascal Quignard

viernes, 14 de enero de 2011

La comedia humana de William Saroyan




Homer rasgó el sobre, sacó la carta, la desdobló y empezó a leer, muy despacio:

Querido Homer: en primer lugar, todo lo que tengo en casa es para ti. Dáselo a Ulysses cuando ya no lo quieras: mis libros, mi fonógrafo, mis discos, mi ropa para cuando sea de tu talla, mi bicicleta, mi microscopio, mis cosas de pescar, mi colección de rocas de Piedra y todas las demás cosas que tengo en casa. Son tuyas porque ahora eres tú el hombre de la familia Macauley de Ithaca. El dinero que gané el año pasado en la planta de embalaje se lo di a mamá, claro, para ayudar. Pero no hay bastante. No sé cómo vas a ser capaz de mantener a nuestra familia e ir a la escuela al mismo tiempo, pero estoy seguro de que encontrarás una manera. Mi paga del ejército es para mamá, excepto unos pocos dólares que tengo que quedarme, pero ese dinero tampoco es suficiente. No me resulta fácil pedirte tantas cosas cuando yo no empecé a trabajar hasta los diecinueve años, pero por alguna razón creo que tú serás capaz de hacer lo que yo no hice.
Te echo de menos, por supuesto, y pienso en ti todo el tiempo. Estoy bien, y aunque nunca he creído en las guerras, y sé que son estúpidas, incluso cuando son necesarias, estoy orgulloso de estar en ella, ya que hay tanta gente que está, y estamos haciendo historia. No cuento a ningún ser humano entre mis enemigos, ya que ningún ser humano puede ser enemigo mío. Sea quien sea, es mi amigo. No tengo nada contra él, sino contra esa parte desafortunada de él que intento destruir primero en mí mismo.
No me siento un héroe. No se me da bien esos sentimientos. No odio a nadie. Tampoco me siento un patriota, porque siempre he amado a mi país, a su gente, a sus ciudades, a mi hogar y a mi familia. Preferiría no estar en el ejército. Preferiría que no hubiera guerra. No tengo ni idea de qué me espera, pero sea lo que sea, me encontrará resignado y listo. Tengo un miedo terrible, te lo tengo que decir, pero estoy convencido de que cuando llegue el momento haré lo que crea correcto. No obedecerá más órdenes que las de mi corazón. Conmigo habrá muchachos de toda América, de miles de poblaciones como Ithaca. Puede que me maten, claro. Todos lo sabemos. La idea no me gusta nada. Quiero volver a Ithaca más que nada en el mundo. Quiero volver con Mary y a una casa y una familia que sean mías. Nos vemos pronto: hacia la acción, aunque nadie sabe dónde será la acción.
Por tanto, ésta puede ser la última carta que te escriba por un tiempo. Confío en que no sea mi última carta, pero si lo es, hazte cargo de la familia. Le he hablado a mi amigo Tobey George de Ithaca y de nuestra familia. Un día confío en llevarlo a Ithaca. Me alegro de ser yo el Macauley que ha ido a la guerra, porque sería una pena y un error que hubieras sido tú.
En una carta puedo decir lo que nunca podría decir hablando. Eres el mejor de los Macauley. Nada tiene que detenerte. Ahora escribiré aquí tu nombre, para recordártelo: Homer Macauley. Ése eres tú. Te echo de menos. Me muero de ganas de verte. Que Dios te bendiga. Hasta la vista. Tu hermano, Marcus




miércoles, 12 de enero de 2011

Evgeny Kissin plays Rapsodia Húngara No 12. (Franz Liszt)

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El ahora que en estos momentos se ha adueñado de mi todo, no es exactamente el ahora que estaba esperando
Intento entender, intento conocer, pero qué sentido tiene todo esto si en realidad no poseo conocimientos que me ayuden o me defiendan ante lo imposible

lunes, 10 de enero de 2011

El pájaro espectador de Wallace Stegner




Joe es de profesión agente literario aunque ya está jubilado,vive en California junto a su esposa Ruth en una casa en el campo, allí los días transcurren tranquilos en contacto con la naturaleza.
Un día reciben una carta de Astrid una antigua amiga a la que conocieron en un viaje que realizaron a Dinamarca
El mismo día que reciben la carta, por la noche Joe desempolva el diario que escribió hace más de treinta años, en sus páginas anotó el día a día desde el inicio del viaje y los días de estancia que se alojaron en casa de Astrid al llegar a Dinamarca.
Ruth le pide a Joe que cada día antes de irse a dormir lea para ella un párrafo de ese diario, al principio él se niega pero acaba leyendo.
Al principio del libro creí que se centraría en la historia de Joe, pues su madre, una chica embarazada y soltera un día decide buscar una vida mejor, así que sube a un barco desde Dinamarca con destino a América. También pensé que trataría el tema de la prematura y extraña muerte del hijo de Joe y Ruth, pero no ha sido así.
Es una novela espléndida que habla de la amistad, la vejez, la enfermedad...pero sobre todo del amor entre dos personas.
Que la vida y la convivencia no siempre es fácil. Que existen vacíos e insatisfacciones, pero precisamente por eso cuando hacemos repaso a nuestra experiencia valoramos más lo que tenemos y a quienes están a nuestro lado
Como siempre dejo algunos de tantos párrafos que he subrayado:
Mi ojo, que iba bajando por la página, advirtió que se acercaba algo en lo que yo no me quería meter, una de esas cosas que te agitan el pecho y ese ¿por qué, por qué, por qué, dónde empecé a hacerlo mal, cómo me las arreglé para destruir a la única persona, además de Ruth, con quien solamente deseaba ser amable y encantador? Si lo hubiera necesitado, le habría dado un riñón, le habrían podido transplantar mi corazón. Y aún así me convertí en su maestro de escuela y su carcelero y su juez. (Pág. 59)
Hay una parte de sentimiento en nosotros que no llega a envejecer. Si pudiéramos raspar la callosidad y quisiéramos, nos encontraríamos, intacto pese al paso del tiempo, lozano, vulnerable, afligido volátil y ciego a sus consecuencias, un conjunto de marcas tan fuera de control como las erecciones de un adolescente. Ese ser asintiente es el que Ruth no deja de intentar, melancólicamente, poner al descubierto en mi…(Pág. 128)
¿Qué es más profundo, el amor de un padre o el desprecio de un padre decepcionado?(Pág. 158)
-De las sacudidas que todos recibimos en este mundo-dije-. La diferencia entre lo que nos gustaría ser y lo que conseguimos ser. ¿Cómo voy a respetarme a mí mismo cuando sé que estoy confuso y soy cobarde? ¿Cómo puedo respetar al mundo en el que no se valora nada de lo que creo? ¿Cómo vivir y hacerse viejo dentro de una cabeza que desprecio, en una cultura que menosprecio? (Pág. 161)
Hay veces que si miras a los ojos de otra persona y hay una carga emocional entre los dos, hasta la mirada más firme parece quebrarse en temblores y latidos, como si innumerables minúsculas líneas de fuerza se dispersasen en todas direcciones a partir del haz del foco. Nos miramos el uno al otro de esa manera y se quedó esperando sin creerme…(Pág. 282)
En el vestíbulo, agarré un abrigo de una percha. Al abrir la puerta noté en la cara el aire frío de la noche. Era una noche tranquila y neblinosa, la luna estaba casi en vertical sobre mi cabeza, con un halo color perla alrededor, Caminé arriba y abajo por el asfalto de la entrada apretando los dientes, con lágrimas en los ojos: Marcus Aurelius Allston, el pájaro espectador, a quien le habían arrancado la plumas en un juego en el que se creía protegido por la cláusula del abuelo. Aquella otra noche, la noche de San Juan de hacía veinte años, trató de ocupar su cabeza en otros pensamientos igual que la luz de la luna iba ocupando la cima de la colina hacia donde caminaba. (Pág. 284)
Y, dos horas más tarde, estaba de pie sobre la hierba mojada, insomne, inquieto, angustiado sin saber por qué, atrapado entre un día que no iba a morir del todo y otro que no estaba preparado para nacer. El mundo entero, y yo con él, colgaba de la cúspide misma del verano...(Pág. 287)
A aquella distancia no era más que una forma. Y por su manera de moverse supe quien era. La observé desde debajo de los cipreses y me pareció que así a treinta metros podría oír los latidos de mi corazón. Creía verla inclinar la cabeza para escuchar cómo yo la escuchaba... (Pág.287)
¿Volví la vista atrás y sentí que había desperdiciado la oportunidad de alcanzar eso que llaman realización?¿Conté las cumbres de las montañas de mi vida y descubrí que sólo eran lomas?
Una de las mejores cosas que tiene eso de hablar a fondo de algo es que despierta la necesidad de mimar al otro.
Entonces, ¿por qué llorar por ello veinte años después? Porque en cada elección hay un componente, tal vez un gran componente, de dolor." (pag. 302).


domingo, 9 de enero de 2011

Tu ausencia


Hay días en que las palabras se hallan ausentes, cuando eso sucede solo me queda poder mirar.

Buscar un lugar bonito donde sentarme y desde allí mirar hasta donde alcanza mi vista. Los ojos los mantengo tan abiertos que en unos segundos cae ante mí una cortina de lágrimas a causa del esfuerzo y la pena.

Miro en silencio e intento escucharte. Transcurren los minutos y yo sigo escuchándote. Desde mi interior algo me dice que a pesar de la distancia y de la ausencia probablemente sigues cuidando de mí.

Me ves, me presientes, me piensas y me cuidas.

Y entonces viene a mi memoria unos versos maravillosos de Samuel de Beckett, versos que habla de las palabras:

" Escúchalas
sumarse
las palabras
a las palabras
sin palabra
los pasos
a los pasos
uno a
uno"

sábado, 8 de enero de 2011

Luís Garcia Montero


Brent Heighton

Yo sé
que el tierno amor escoge sus ciudades
y cada pasión toma un domicilio,
un modo diferente de andar por los pasillos
o de apagar las luces.

Y sé
que hay un portal dormido en cada labio,
un ascensor sin números,
una escalera llena de pequeños paréntesis.

Sé que cada ilusión
tiene formas distintas
de inventar corazones o pronunciar los nombres
al coger el teléfono.
Sé que cada esperanza
busca siempre un camino
para tapar su sombra desnuda con las sábanas
cuando va a despertarse.

Y sé
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo.

Yo sé
que el amor tiene letras diferentes
para escribir: me voy, para decir:
regreso de improviso. Cada tiempo de dudas
necesita un paisaje.

jueves, 6 de enero de 2011

La vida


Andre Bertounesque

Hay momentos en que por las circunstancias que estamos viviendo nos creemos los únicos habitantes del universo; nos sentimos tan dichosos o tan desdichados, que necesitamos que la vida se detenga ante nosotros; pero eso nunca sucede. La vida sigue, la vida gira a nuestro alrededor y no admite explicaciones sobre con qué tipo ritmo se nos da mejor bailar.

La vida, lo mismo que la alegría no podemos planificarla.


miércoles, 5 de enero de 2011

Los hermanos Tanner.- Robert Walser



Simon escribió a su hermano Kaspar:

La verdad es que somos dos bichos raros, tú y yo. Nos movemos por este planeta como si en él sólo viviéramos nosotros dos y nadie más. Hemos entablado en realidad una amistad descabellada, como si entre el resto de la gente fuera imposible encontrar otro ser digno de llamarse amigo. No somos, a decir verdad, hermanos, sino amigos, como dos que un buen día se encuentran en el mundo. Yo francamente no estoy hecho para la amistad y tampoco comprendo qué es aquello tan fabuloso que descubro en ti y me obliga a creerme siempre a tu lado, casi diría a tu espalda, Pronto tu cabeza me parecerá la mía, a tal punto estás ya dentro de ella; tal vez de aquí a un tiempo, si la cosa sigue así, acabaré cogiendo cosas con tus manos, corriendo con tus piernas y comiendo con tu boca. Nuestra amistad tiene, sin duda, algo misterioso si te digo que, en el fondo, no es tan imposible que nuestros corazones aspiren a alejarse uno del otro…

Sólo que no pueden. Ahora mismo me alegra ver que tú, según parece, no puedes, pues tus cartas parecen muy amables y, de momento, yo también quiero seguir bajo el embrujo de esta atracción de esta atracción misteriosa. Es buena para los dos…pero ¿por qué hablaré con tan poca gracia? Para ser sincero, lo encuentro simplemente delicioso. ¿Por qué dos hermanos no habrían de constituir una excepción? Nos avenimos perfectamente y ya nos aveníamos incluso cuando nos odiábamos y pegábamos casi hasta matarnos. ¿Te acuerdas? Basta con esta exhortación, unida a una dosis de sana carcajadas, para remover, pegar, pintar y encuadernar en tu interior

Imágenes que, de verdad son más que dignas del recuerdo. Habíamos llegado a ser, ya ni sé por qué motivo, enemigos mortales.¡Oh, cómo sabíamos odiarnos! Nuestro odio era decididamente ingenioso a la hora de inventar torturas y humillaciones mutuas. Una vez en la mesa, por citar un solo ejemplo de aquella pueril y deplorable situación me tiraste un plato de choucroute porque no pudiste evitarlo, y dijiste: ¡Venga, cógelo!

Debo decirte que en aquel momento temblé de rabia, porque para ti fue una buena oportunidad de humillarme brutalmente sin que yo pudiera decir nada. Cogí el plato, y fui lo suficientemente necio como para saborear...

martes, 4 de enero de 2011

Reencontrar


Rob Efferan

Reencontrar

1. tr. y prnl. Volver a encontrar:

La curiosidad que me empuje hacia el objetivo propuesto

2. Recobrar una persona cualidades o hábitos que había perdido

El gusto por el ir y venir entre mis realidades recubiertas de una fina capa de fantasía

domingo, 2 de enero de 2011

Dos de enero 2011


Parece como si nos hubiésemos puesto de acuerdo todos en llegar poco antes de las dos de la tarde a casa de mi hermana que es donde hoy estaba previsto comer.

Mi cuñado en la cocina preparando los entrantes, mi hermana tendiendo algo de ropa en el jardín, mi padre sentado en el sofá con la mirada fija en la tele porque echaban un partido de baloncesto, aunque según el prefiere el tenis porque lo entiende mejor; mis sobrinos jugando a esconderse hasta que hemos dado con su escondite y con ellos, claro. Mi madre en la cocina calentando la comida que por la mañana temprano ha preparado. Nosotros después de saludar y dejar los abrigos en la habitación del fondo nos hemos ido colocando. El piso no es muy grande, pero nos hemos ajustado. He elegido una punta de la mesa para poder ayudar. Por la mañana he ido a la pastelería a comprar postre, he optado por algo de mazapán, a los críos les encanta el mazapán. Mientras tomábamos aperitivos mi madre se ha empeñado en hacer un bizcocho, pero se ha hecho un lío con el horno nuevo de mi hermana, así que la buena mujer no se ha sentado con nosotros hasta que no ha visto que su bizcocho iba por buen camino, parecía la niña de Poltergeist, pero mirando el horno. Mi padre me ha preguntado sobre mi hija pequeña, cómo le ha ido el viaje, si lo ha hecho en avión o ha elegido el tren. Le he dicho que en tren. El nos ha explicado lo diferente y lo estupendo que es hoy día viajar en tren y recuerda como era hacerlo hace cincuenta años.

La comida ha estado muy buena. El cava también. Ha habido karaoke de Mecano y del Patito feo yo creí que se trataba de los dibujos del patito feo, pero no; es una serie televisiva.

Hemos pasado un buen día. Unas buenas horas. Hemos echado unas risas. Hemos recordado a los que no están.

Mañana trabajamos. Todos los que estábamos hoy en esa comida tenemos trabajo aunque también todos hemos visto en el transcurso del año que nuestros ingresos han bajado algo. Todos los que hoy hemos estado en esa comida tenemos buena salud.

Mañana lunes cuando nos levantemos todos los de mi casa tenemos cosas que hacer, un lugar donde ir, un dinero que poder gastar en comprar un regalo…

Yo no pido nada para el año nuevo. Yo. Hoy. Lo tengo todo