lunes, 18 de mayo de 2009

En memoria de Mario Benedetti

























Hoy la tristeza me supera. Mis ojos no cesan de estar constantemente humedecidos por las lagrimas.
Ha muerto Benedetti, me encantaría saber escribir y así expresar de alguna forma legible cómo me siento.
Pero no se hacerlo, he leido por ahí cosas maravillosas en blogs maravillosos. Yo solo se decir que a todos los que amamos la poesía hemos quedado algo huérfanos.
El me ha acompañado o yo lo he seguido, desde mi adolescencia hasta ahora.
Con personas como él, el mundo se ve menos cruel.
Descanse en paz.

Este es el primer poema que leí l.


AMOR, DE TARDE
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresay
decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.