viernes, 25 de mayo de 2012

Ese país ideal













-Solía pensar que se había ido al País de Nunca Jamás.
- ¿Dónde?
- Nunca Jamás, un lugar maravilloso. Nunca le había hablado a nadie de esto, nunca.
- ¿Cómo es Nunca Jamás?
- Un día te llevaré.

Admirar

Hablar  acerca de cómo es uno mismo resulta algo difícil, definirse es osado.Prefiero ser cautelosa. Y pido dos cosas a la vida:
Que no me arrebate la capacidad de sorprenderme frente a lo cotidiano.
Que siempre encuentre algo o alguien a quien admirar.
Sorpresa. Admiración. Cosas imprescindibles que ayudan a aprender.
Aprender es necesario para vivir bien

lunes, 21 de mayo de 2012

Horas


















 
Me gusta leer bajo el cielo de la tarde, a esa hora en que  el día se queda vacío de ruidos, si acaso solo se escucha el que provoca el pasar las hojas del libro que estoy leyendo
Tal como me siento-me digo-debe ser eso que algunos llaman felicidad A ratos dejo el libro sobre la mesa y bebo un sorbo de café. Levanto la vista. Mis ojos se dirigen hacia la luz blanca de tarde que se mezcla con los colores de las flores.  
Puro equilibrio. Sentir que todo va bien. Que el mundo está en orden y pongo en movimiento la maquinaria de la  memoria. Quiero almacenar estos instantes, mosaicos de vida que componen el paisaje de mi mundo interior

Pintura de Jeffrey T. Larson

lunes, 14 de mayo de 2012

Sosiego



















Ocuparse de las pequeñas cosas de la vida puede resultar sumamente  gratificante
Permanecer en silencio aunque el cuerpo pida hablar.
No preguntarnos sobre lo absurdo.
No ser tan estudiosos de las palabras
No buscar con desespero y a toda costa el significado riguroso
Porque a veces lo que queremos no es lo que necesitamos
Deberíamos. Yo, debería aprender a improvisar
 

lunes, 7 de mayo de 2012

Quién decide

¿Principio o final?
¿Preparado para entrar o quizá a punto para salir?
¿Bienvenido o adiós?
¿Nuevo o viejo?
¿Ahora o ayer?
¿Presente o pasado?

Tal vez la pregunta correcta  es ¿sabemos responder ante tantos interrogantes?

viernes, 4 de mayo de 2012

Mentiras de verano.-Bernhard Schlink



Había perdido la costumbre de escribir a máquina y, al no poder utilizar la mano derecha, lo hacía aún con mayor torpeza. Tenía que ir buscando con el dedo índice letra por letra:
 
Sin ti no puedo vivir. No es por la ropa limpia; la lavo, la seco y la doblo. Tampoco es por la comida; voy a la compra y cocino. Limpio la casa y riego el jardín.
Sin ti no puedo vivir porque sin ti no hay nada. Todo lo que he hecho en mi vida he podido hacerlo porque te tenía a ti. Si no te hubiera tenido, no habría logrado nada.
Y desde que no te tengo conmigo, me he ido degradando hasta lo más profundo. Afortunadamente he tenido un accidente y he entrado en razón.
Siento muchísimo no haberte dicho nada sobre mi situación, haber planificado yo solo cómo poner fin a mi vida  y haber querido decidir solo cuándo no podía resistir más.
Ya sabes cuál es el cofre que heredé de mi padre. Voy a meter el frasco en ese cofre y a meterlo en el frigorífico. La llave va con esta carta, de modo que sin ti no podré decidir nada. Cuando las cosas ya no sean soportables, tomaremos la decisión juntos. Te quiero.
 
Metió el frasco en el cofre y lo cerró con llave; lo puso en el frigorífico, introdujo la llave en el sobre y le puso la dirección del piso en el que ambos vivían en la ciudad. Esperó a que pasase el cartero y le entregó el sobre.

Mentiras de verano, de Bernhard Schlink

                       

Tendecia



















Cuando somos jóvenes tenemos tendencia a creer que  en la vida  todo nos irá bien, y que seremos capaces de conseguir que  todas nuestras  esperanzas se cumplan,. A pesar de lo absurdo de esta creencia nos aferramos a ella  porque nos da seguridad, pero cuando lo esperado nos ignora y  pasa de largo sin ni  siquiera asomar a nuestro pequeño y reservado mundo nos sentimos frustrados. Y no queremos aceptar que  lo inesperado a veces es mucho mejor que lo que estábamos esperando. Lo nuevo es cambio, es  movimiento.
La vida no se detiene. Nosotros tampoco deberíamos hacerlo.
Fotografía: The Open Door, 1945 - A Journey Round My Skull