viernes, 5 de noviembre de 2010

Mudez


Tamara de Lempika
Las manos no hablan,
se sirven de la mudez de la palabra
para contar lo que sienten.
Manos y dedos que juegan con un cuerpo
hasta conseguir que a éste se le erice la piel
Mientras tanto un pensamiento
insiste en apropiarse de una pequeña parte del cerebro
y no para de dar ordenes
pero ni el cuerpo ni las manos escuchan lo que dice.
Las manos y dedos son libres
y no quieren reglas ni dueño
que se interpongan entre ellos y el deseo
de avanzar por el cuerpo