lunes, 4 de octubre de 2010

Otro mundo


Y el hombre, le contó a la mujer este relato:

Vivían en otro mundo, en el que ambos eran los dos únicos habitantes. Nadie ajeno a él podría entender lo que compartían, las sensaciones, los sentimientos, los momentos que siempre tenían juntos.

Era un espacio de entrega total, de unión no sólo de dos cuerpos sino de todo lo que conforma a los seres humanos, lo material y lo inmaterial, lo vivido y lo soñado, el pasado, el presente y el futuro. Todo permanecía en suspenso y al vez impregnaba a la pareja.

Evidentemente, era necesario continuar en el otro mundo, el considerado real, sujetos a sus circunstancias, sus condicionamientos y sus obligaciones de toda índole. Pero aún estando en él, siempre tenían y sentían su "espacio propio", ajeno a las reglas de la lógica, pero que en definitiva era su mundo y el sentido de sus vidas.


domingo, 3 de octubre de 2010

De ti y de mí



Se unieron nuestros sueños

y

Dejamos de hablar de ti

y

Dejamos de hablar de mí

porque

Nos convertimos en nosotros

viernes, 1 de octubre de 2010

En paralelo

Entender que hay vidas
que de tanto aplazar instantes
nunca podrán andar paralelas

domingo, 26 de septiembre de 2010

Un domingo de otoño


A veces me sorprendo a misma con las cosas que me hacen feliz.
Hacía tiempo que no me sentía tan bien, quien lea el título de esta entrada y las primeras líneas imaginará un día de domingo extraordinario, haciendo cosas fuera de lo común, y en cierto modo así es, pero no se trata de cosas excitantes ni nada parecido.
Me he pasado la mañana de domingo en casa limpiando y ordenando. He recogido las hojas secas que han caído del ficus benjamín, he barrido el patio, he repasado todas las macetas, he visto que en una de ellas que un día planté(bueno exactamente no planté nada, sencillamente clavé un esqueje de no se que especie de planta) está brotando, su color es de un verde esperanzador.
He puesto lavadoras y secadoras. He cambiado la ropa de los armarios, he guardado la de verano y he sacado la de invierno. A todo esto me ha llamado mi hermana para vernos, le he dicho que no podía, que tenía trabajo, me ha preguntado de qué trabajo se trataba, cuando le he dicho que estaba en plan maruja total me ha respondido:"tú estás tonta", pero no le he hecho caso y he seguido con lo mío.
Me he probado alguna ropa de la temporada pasada, todo me va enorme, desde el inicio del verano voy perdiendo peso, al principio estaba contenta, ahora estoy algo extrañada, espero que no se deba a nada raro.
He hecho un descanso para ir a comprar pan, también he comprado una botella de buen cava. A la vuelta he hecho una comida que me ha salido rica rica.
También he estado ordenando libros, bueno a decir verdad he intentado colocar los libros que he ido comprando los dos últimos meses. No caben. Lo he intentado de todas las formas, posibles pero no caben.
He visto en la estantería de arriba, donde guardo los de la editorial Edhasa, El buen soldado de Ford Madox Ford, hace siglos que lo leí por primera vez, me apetece una nueva lectura de este libro que tanto me gustó. Me encanta como escribe Madox, pero sus manos me dan repelus. En fin, que empiezo la lectura del buen soldado y a ver si me atrevo a poner reseña un día de estos.
Me gusta mucho los libros que publica Edhasa, tengo unos cuantos.
A todo esto he llegado a la conclusión de que me estoy haciendo mayor, o mejor dicho, me estoy haciendo algo mas mayor de lo que ya soy

Compañero de trayecto


Edward Hooper cape cod evening 1939

El trayecto por si solo no es importante
Lo esencial es saber elegir la persona con quien recorrerlo
No digo que sea fácil, pero un día normal, mientras estamos haciendo algo normal surge el encuentro.
Y entonces todo cambia.
Lo que hasta ese momento son pesadillas se convierte en sueños con previsión de deslumbrante realidad.

Si ambos miran en la misma dirección descubrirán el camino que les está esperando y a algo mas de distancia una delgada línea que alerta del final de trayecto.

En ese momento desaparecen los miedos. Miedo a imaginar que no se está a la altura de lo que el uno ofrece y el otro recibe. Miedo a no ser capaz de dejar a un lado el miedo. Miedo a abandonarse al otro, a confiar plenamente en el otro. Todo se compone de miedo. El miedo es una gran trampa que muchas veces, quizá demasiadas gana la batalla.
Hay que ser valiente, hacer un pequeño o gran esfuerzo y entregarse al amor.
Desprenderse de tabús absurdos que no llevan a ninguna parte, decirle abiertamente a la persona amada lo que sentimos, expresar hasta agotar las palabras lo que con el tiempo ha ido ido agolpándose en la mente, en el pecho, en el estómago, en el corazón.
Porque la vida es el mejor viaje y no creo que exista mejor forma de realizarlo que cogidos de la mano, convencidos de que no es importante a donde vamos, sino con quien vamos.