miércoles, 18 de julio de 2012

El tiempo
















 Son días de mar y paseos, baños frescos y sabrosos, y es lo que tiene, que su  sabor a sal y olor caratéristico me transportan a otra época. Y se forma un coctel fantástico y emotivo que me llevan a recordar y evocar.
Con el paso del tiempo echo de menos cada vez más cosas, también personas y momentos.
Echo de menos risas frescas y despreocupadas. Alegrías sin motivo. Reír por nada.  El olor de aquella colonia que guardaba en un cajón de mi mesilla de noche y solo usaba  en  momentos especiales.

Echo de menos los vendedores  ambulantes de helados que se paseaban por la playa de sol a sol  y con voz mecánica repetían hasta la saciedad  los sabores de helados que llevaban en la nevera cargada al hombro o en bandolera.

Añoro el olor de los guisos que cocinaba mi madre los domingos y fiestas importantes en las que nos sentábamos toda la familia alrededor de la mesa y nos daba las tantas sin darnos cuenta.

Echo de menos la capacidad de sorprenderme a mi misma ante todo lo que se me antojaba nuevo.
Echo de menos las noches perezosas de verano que paliábamos como se podía, en casa abríamos las ventanas y la brisa que entraba por ellas nos acariciaba mezclada con el olor que desprendían los jazmines.

Recuerdo con mucho cariño la luminosidad de la cocina con las baldosas blancas que mi hermana y yo decorábamos con calcomanías  de motivos frutales.

Echo de menos la adicción a coleccionar,  aunque no recuerdo haber completado ninguna de las colecciones que empecé con gran entusiasmo.
Echo de menos  sensaciones...
  Fotografía de Ralph Gibson
 

lunes, 9 de julio de 2012

Vértigo reconocido














  En esa detenida contemplación llegaste tú, deslumbrándome  lo suficiente.
Tu luz fue filtrandose entre sonidos reconocidos,y aprendidos con el tiempo.
Abandonamos el no lugar para instalarnos, en el comienzo de nuestro cómplice  mundo

Cuadro de Edward Hooper

domingo, 17 de junio de 2012

Ahora como ayer














Creo en la existencia de  almas gemelas, también creo en miradas que se buscan y bocas que se atraen, en manos que trepan...en risas que  envuelven como si de una caricia se tratase.

Encontrarse puede llevar una vida, quizá dos, con algo de suerte alguna vez sucede que dos almas coinciden transitando por el mismo camino, aunque  ese roce, contacto o como quiera que se llame dure tan solo unas  décimas de segundo.

Pero cuando eso sucede ocurre el milagro de convertirse en una sola alma. El goce es extremo y trasciende mas allá de todo lo anteriormente imaginado y fantaseado.

Es el deseo de unión con uno mismo dentro del otro, esta mañana  he sentido que me tomabas de la mano y ambos volamos hacia atrás en el tiempo, nos hemos reencontrado con situaciones ya vividas pero no por eso menos excitantes. Mirarnos a los ojos agradeciendo la oportunidad que la vida da, oportunidades breves y efímeras, pero que crean vínculos perdurables.

Hoy tus palabras han sido el empuje que necesitaba para poner en movimiento las alas que guardo en una funda de seda color azul celeste, para volar en momentos importantes, tomando la velocidad adecuada para no dejar que el paso del tiempo difumine nuestras experiencias.  
Porque lo  auténtico es  lo vivido y nosotros. Lo vivido y lo que nos queda por vivir
¿Quién dijo que volar hacia atrás en el tiempo es malo?

Fotografía de Paul Wolf

jueves, 7 de junio de 2012

Parte de ti













Estoy  pensando en que quizá  existe alguna posibilidad de instalarme en tus sueños
 
Pintura de Euan Uglow

martes, 5 de junio de 2012

sábado, 2 de junio de 2012

Amberes.-Roberto Bolaño












Querida Lisa, hubo una vez que hablé contigo por teléfono más de una hora sin apercibirme de que habías colgado. Fue desde un teléfono público de la calle Bucareli, en la esquina del Reloj Chino. Ahora estoy en un bar de la costa catalana, me duele la garganta y tengo poco dinero. La italiana dijo que regresaba a Milán a trabajar, aunque se cansará. No sé si citaba a Pavese o realmente no tenía ganas de volver. Creo que le pediré al enfermero del camping algún antibiótico. La escena disgrega geométricamente. Aparece una playa solitaria a las ocho de la noche, altos cirros anaranjados; a lo lejos caminan, en dirección contraria al que observa, un grupo de cinco personas en fila india. El viento levanta una cortina de arena y los cubre.

viernes, 1 de junio de 2012