lunes, 2 de marzo de 2009

Secretos

[por Madison]






Ayer domingo hizo un dia gris, triste y aparentemente nostálgico, a pesar de eso decidí salir.
Me puse el abrigo, me colgué el bolso al hombro y guardé dentro un paraguas por si lo necesitaba más tarde.

Mis pasos me llevaron a un parque, en él había bancos, todos ellos vacíos me senté en uno y los pensamientos se adueñaron de mi.
Estuve pensando en ti y en nuestros secretos. Yo, que siempre he afirmado que el secreto mejor guardado es el que uno calla. Yo que afirmo siempre que me preguntan que no es bueno abrir el corazón. Yo contradictoria conmigo misma.
Yo...que necesito tener a álguien a mi lado para hacerle poseedor y confidente de mis secretos. Yo, que recibo dichosa esos secretos tuyos y los guardo como una de las más preciadas de mis pertinencias.


Y así fueron trancurriendo las horas, pensando en la forma que escuchas mis confidencias y el cariño de nuestra amistad compartida. Siempre he creido que tras tu apariencia de persona algo fría e indiferente se esconde un ser especial. No me equivoqué.

Empezó a llover, pero fuí incapaz de levantarme y marchar, tan absorta estaba en mis pensamientos que ni cuenta me di que me estaba mojando. Vi a una mujer que corría a cobijarse de la lluvía bajo un toldo. Vi una pareja que corrían hacia su coche con una revista abierta sobre la cabeza para evitar que el agua cayera sobre ellos. Vi a un hombre que iba presuroso junto a su perro. Y yo deseaba alzar la vista al cielo con los ojos abiertos, pero la lluvia me lo impedía y mientras, pensaba en todas las estatuas del parque que se estaban mojando. Y observaba de qué material estaban construidas. El agua resbalaba por ellas...El agua se filtraba en mi cuerpo.

Por la noche soñé contigo, y mientras intentaba conciliar el sueño pensaba dónde irían a parar todas nuestras confidencias cuando desaparezcamos. Y pensé que con cada secreto se llevaba un trocito de corazón

domingo, 22 de febrero de 2009

Nocturno

[por Gaviero]


Ya ha caído la tarde, la noche asoma, a pesar del día de hoy, más templado que los últimos, la temperatura vuelve a bajar, la madrugada será fría.

El hombre camina despacio por las calles semivacías de finales del domingo; se ha subido las solapas del chaquetón y lleva las manos metidas en los bolsillos. Va ensimismado, pareciera que ni siquiera mira donde pone los pies, pero es una sensación erronea, está totalmente pendiente de todo lo que se desarrolla a su alrededor; por el rabillo del ojo ha visto a la mujer que permanece de pie bajo la farola de la acera de enfrente, está claro que espera a ver si consigue un cliente. Y es consciente de que espera y no está buscando, ya que su actitud es de total indolencia y diríase de casi aburrimiento. El motivo de su apatía también queda claro en apenas unos segundos; unos metros detrás de ella, apoyado en la pared y con un cigarrillo en la comisura de los labios, un joven de aspecto patibulario permanece vigilante observando a la mujer, su chulo evidentemente.

Nuestro hombre sigue caminando y ve como un viejo de edad impredecible ha dejado el carro de supermercado que arrastraba, a rebosar de todo tipo de objetos de lo más variopintos, bolsas de plástico anudadas, ropas sucias amontonadas, cajas de cartón dobladas y otras muchas cosas que no se pueden identificar, y se inclina sobre los cubos de basura, hurgando dentro de ellos con riesgo evidente de preciptarse en su interior, ya que tiene más de la mitad de su cuerpo dentro de ellos.

La estridente sirena de una ambulancia atrona por unos momentos la calle, no se entiende en absolto la razón de este ruido feroz ya que no circula ni un sólo vehículo, ni hay ninguna persona en la calzada. No cabe la menor duda de que es la sensación de poder que experimenta al hacerlo el, seguramente, pobre desgraciado del conductor.

Y así va desarrollándose el caminar del hombre a través de la ciudad y de la noche que va desenvolviendo sus grises y oscuras realidades urbanas.

sábado, 21 de febrero de 2009

Cartas Amarillas (IX)

[por Troba]

Hola Hache

Acabo de leer tu bitacora........ ¿qué pasó? ¿estás bien? estoy preocupada... te traté de llamar pero no sé si la conexión o tu cel, el punto es q la llamada no entra.... igual trato de llamarte mas tarde...

Respondeme por favor.


Un besote

Ene

martes, 10 de febrero de 2009

Mensaje en una botella

[por Naide]

[Nota de Madison: Pongo esta carta, la ha escrito Naide.]

Esta mañana, estoy sentado en nuestro banco del paseo marítimo. Ya sé que no es agosto, todavía estamos en marzo. Estoy aquí, porque he visto a tu marido, poner el cartel de “se vende” sobre la barandilla del balconcillo de vuestro apartamento; sus ojos delataban su dolor y su pena, mientras vuestros vecinos lo abrazaban con lágrimas en sus ojos.

Estoy triste, muy triste, tengo miedo y temo por ti, mi amada Eva. No sé, qué ha podido ocurrir, ni dónde estás, si es que aun estás. Sin embargo sé que ya jamás podré saberlo, como nunca he sabido de ti hasta esos diez primeros días de agosto, que venías sola porque él trabajaba y no llegaba hasta el día once. Maldito día once que siempre me ha separado de ti...

Sólo hemos tenido ese poco tiempo cada año. Yo te esperaba cada día uno de agosto sentado aquí. Ha sido así estos cuarenta y cinco años que hace que nos amamos en secreto, pero nos hemos amado tanto...

Siempre me he preguntado ¿por qué cuando te vi, y tu me viste por primera vez, no nos dijimos nada?, ¿y si hubiéramos hablado aquel día de lo que sentíamos al mirarnos?. Luego, con el paso del tiempo, te casaste y tuviste a Noemí, y dos años después a Elvira. Yo también me casé, y tuve a Mario... Pero cada verano, al verte llegar, mi mundo se iba evadiendo hacia el tuyo, y el tuyo hacia el mío, hasta que una nublada tarde, formáramos por fin el nuestro, nuestro mundo, en este banco, en el paseo marítimo.

Mi adorable Eva, nunca te he podido llamar por teléfono, ni enviarte una sola carta de amor, por eso, al escribirlas, las introduzco en una botella y las arrojo al mar cuando baja la marea; eso me hace sentir bien... Te he escrito tantas...

Cuando lleguen de nuevo esos diez días de agosto sé que ya no te tendré, que me faltarás para siempre, pero yo seguiré viniendo cada mañana a la misma hora, y luego, recorreré los lugares en los que hemos estado juntos tantas veces, tan felices... Así lo haré, como tú lo has hecho conmigo todos estos años...

Querida Eva, igual que tú te has llevado nuestro secreto contigo, yo lo llevaré también conmigo, y te seguiré enviando cartas al mar... Y nunca nadie sabrá, porqué me siento en este solitario banco del paseo marítimo a llorarte cada uno de agosto...

PD. Naide, para mi sí que es grato haberte conocido, ya lo creo que si. Y...aquí estoy
Un abrazo

martes, 3 de febrero de 2009

Tenía que escribirte

[por Gaviero]
La tarde se va haciendo más desapacible con la llegada de la noche, la lluvia cae, ahora más suave, produciendo un acompasado golpeteo sobre el alféizar de la ventana. Miro a través de los cristales y percibo como la bruma se va aposentando sobre las formas, poco perceptibles ya, de la cercana costa.

El interior de la estancia en la que estoy también empieza a estar dominado por la oscuridad, apenas puedo percibir nada por lo que prendo la lámpara que hay sobre mi mesa de trabajo. Me encanta utilizar esta expresión en lugar de encender la luz, no hay comparación. Abro mi cuaderno, desenrosco el capuchón de la estilográfica y me dispongo a rasgar las primeras letras sobre la página en blanco.

Me quedo unos instantes subyugado por las notas del piano que surgen envolventes del reproductor de mp3, es el nocturno Op. 9 Nº 2 de Chopin interpretado por la increíble Maria Joao Pires. Con el espíritu aún conturbado por la música comienzo a escribir:


Querida, hoy más que nunca pienso en ti, necesito hacerte llegar, aunque sea en pocas palabras, los recuerdos que conservo de ti; los momentos pasados en tu compañía, las sensaciones al leer tus cartas, al oír tus historias, al soñar juntos algo qué, aún sabiendo que no se realizaría nunca, lo disfrutábamos ambos como si viviéramos el momento; es más, creo que fueron muchas veces las que nos sentimos físicamente, fuimos conscientes del deseo del uno por el otro, sentimos el roce de nuestras pieles, nos inundamos con nuestros aromas, siempre te dije que me gustaba tu olor. Y estos últimos días me ha explotado el pecho, me ha desbordado tu presencia, tu recuerdo, tu ensoñación. Por eso, sólo por eso, tenía que decírtelo. Se que no estoy en tu vida, que en tus sueños no aparezco, pero no importa, en los míos continúas, te reinvento cada noche, te hablo, te cuento, y te sigo deseando, pero ya no te busco, te encontré y resultó que tu, mi desconocida, cada día lo eres más.


La música se desvaneció terminó el Nocturno, cierro el cuaderno, enrosco el capuchón a la estilográfica y poniéndome de pie me acerco nuevamente al ventanal. Ya no llueve tampoco, las nubes parecen correr por el cielo empujadas por un viento fuerte, y al fin la veo, la luna, más llena que nunca tiñe de azul la noche recién estrenada. Cierro los ojos, inspiro profundamente y una gran calma me inunda.


Soy feliz.


domingo, 1 de febrero de 2009

Cartas amarillas (VIII)

[por Troba]
Hache... !que nombrecito! Acá no es muy comun... yo por lo menos no conozco a ninguno, tu eres mi primer Hache, ya te lo dije ¿verdad?. ¿Champu de guanábana? Jajaja eso sí que nunca lo habia oido… ni probado… ojala q sea rico…

No me molesta que leas los post pasados ni me incomoda, es solo que es freak que alguien se tome el trabajo de leer tantas tonteras que he escrito y encima comentarlas. Pero, esta bien, a tí, si te lo permito y también que me regañes como en ese comentario que te dije.

Hoy me voy a Quito, a conocer al R , mi bebé, tiene 17 años pero !!!uff!! Es un sol de niñito, es todo amoroso y hablar con el es matarse de risa, también voy a conocer a Ce, este tipo es admirable, tiene unas ganas de vivir que francamente envidio,claro, no siempre fue asi, tuvo un accidente pendejo despues de una farra de fin de año y quedo parapléjico. Lastimosamente siempre tiene q pasar algo para q te des cuenta del valor de las cosas, es una regla, ahora ya esta bien anímicamente, eso es lo importante.

Asi que bueno, mañana full yaguarlocro con harta sangre (imagino que en Perú si hay ese plato) y harta cerveza, aunque ya te dije que con 4 de las grandes ya es suficente para mi… pero bueno, veremos que tal, aunq sea como sea, solo con respirar el smog del cielo de Quito me doy por servida, me encanta esa ciudad, es tan cultural, tan interesante, mi sueño es vivir alla.

Ayer fue uno de esos dias en que Dios prueba mi paciencia… imagínate, me he pasado 3 dias metida de nariz haciendo ese manual de BPM para las sucursales, pero por fin terminé, 5 pm ya estaba listo. igual fue turro por que habia una celebración de la empresa por que abrieron una sucursal en no sé donde y ya estamos en 50 ciudades, asi que harta chupa y festejo y yo teclea y teclea. Ele, el uruguayo, se quedó conmigo hasta las 4 pm y de ahí se anexó a la chupa... tu me decias algo así como q si hubiera chance con él.

!!!Naaaa!! Ya pasó esa oportunidad, fue chévere mientras salimos, el me aguantó muchas tonteras porque yo aún tenía una mentalidad medio tonta, pero nunca intentó propasarse conmigo ni nada, me sacaba en la Harley, me llevaba a la playa, mensajeabamos por horas, cuando íbamos a algun lado yo era su princesa decia, imaginate, yo en medio de poco de cuarentones y el abrazándome para que “nadie se pase con mi princesa” pero nunca pasó nada porque volví con ya sabes quien, luego me lo tope por ahí y salimos de nuevo por que yo de nuevo habia terminado con mi ex, pero me paso como a tí con tu amiga… cuando era el todo o nada, me di cuenta que no sentía besarlo y nos quedamos viéndonos las caras y bueno fin de la historia, lo recuerdo con mucho cariño por que fué un amor comnigo. Y ahora que entré a la empresa donde trabajo imaginate: jefecito... no sé quien se sorprendio mas, si él o yo, pero ya nada que ver, a veces el me mira y si, para qué, me gusta, es muy guapo, pero nada mas, ya eso caducó hace tiempo.

Ademas, de lo del trabajo se me perdieron las llaves de la casa. asi que ya te imaginas todo el tramite para poder entrar... Oye, ¿que pasó cuando estabamos conversando? Sentí como que algo raro, ¿tú no? explicáme que paso que ni siquiera me hablaste y luego me sales con que no ibas a pelear por los recuerdos... No entendi como q nada… no en serio senti una vibra freak en el ambiente… ojala sea solo mi idea… En cuanto a lo de masoquista… parecia que lo soy por algunas cosas que has leido, pero no, a nadie le guata el maltrato, ella mas bien me decia en función de que dice que hago cosas que nada que ver y yo le dije que prefería siempre, 1 y 1000
veces el riesgo de por lo menos probar.. Pero nada de látigos en el dormitorio… imagínate que estemos en esas y de repente te saco un latigo de 7 puntas y !saz! !!Azotame!!... No way!!... Mejor como le diria a mi negra “azotame con el latigo de tu pasión”… jajajaja … solo imagina que te empiezo a latigear… nunca pues… no me gustan los extremos.Látigos nó, definitivamente. Pero podríamos probar otra cosa menos dolorosa y mas placentera…

La canción, muy linda,me encantó... gracias: tu siempre eres poesia. Ya te dije que yo quisiera regalarte el mundo o decirte algo que se quede para siempre en tu memoria y cuando te acuerdes digas “!Ene!”. Bueno, ya encontraré algo que te represente. Hoy te regalo la cancion que te envie por el msm, no es una cosa que digamos, puta que bruto que bacan la cancion pero me gusta y te la dedico porque sí, solo por eso, ojalá le encuentres algo rescatable…

Desde mi caliente Guayaquil te envío miles de besos…

Muchisimos besos

Ene

sábado, 31 de enero de 2009

Mi tesoro

[por ILONA]

[Nota de Madison: Esta carta me la ha hecho llegar ILONA, y aquí la pongo para que todos disfrutemos con sus reflexiones]

Querida Biblioteca:
Llevo unos días queriendo escribirte esta carta. Tan necesitada estaba de hacerlo, que voy posponiendo otras que quizá tengan más apremio, o que tengan destinatarios que las esperen como respuesta a otras cartas que me fueron escritas y anden demandando contestación. Por eso debo por fin sentarme a escribir para de una vez por todas liberarme de estos sentimientos que quiero que conozcas, que necesito que sepas. Uno de los motivos de la tardanza y de la dificultad en escribirte ha sido el pensar cómo debía dirigirme a tí; eres indiscutiblemente una entidad individual pero colectiva, y tan oportuno me parecía tratarte como un todo, como me acordaba de cada una de tus individualidades que merecerían en sí mismas una carta personal e intransferible. Al final, contemplándote desde una perspectiva de conjunto es a tí a quien me decido a dirigir esta carta, a MI BIBLIOTECA. Cuántos años llevamos juntas, creciendo las dos, yo en años y tú en volúmenes, ¿verdad?. Madurando al mismo tiempo. Naciste incluso antes de que yo viniera al mundo pues algunos de los primeros ejemplares que formaron tu base ya existían en la biblioteca de mi padre, y con mis años infantiles y mis primeros pasos en la lectura tu fisonomía era fundamentalmente infantil, como yo. Llenaron mi vida de niña personajes de libros que me acompañaban en mis juegos traspasando el tiempo y el espacio y la adolescencia y sus preguntas me llegaron encontrando respuestas en las páginas que leía. Fué quizá por aquella época cuando me rendí a la pasión abrasadora de leer, cuando me encontraba en los libros, cuando comprendí que la magia de la lectura es sobre todo comprender que todos los libros nos hablan de nosotros mismos. Casi siempre he preferido tu compañía a la de las personas de carne y hueso, y normalmente nada me da en la vida tanto como la lectura. Vivo para leer o leo para vivir, tanto da. O como Andrés Hurtado en "El árbol de la ciencia" ¿leo porque no puedo vivir?.
La lectura no me ha impedido vivir una vida normal, fundar una familia, tener amigos, trabajo... pero nunca jamás podría vivir por mi cuenta todas las vidas que guardas para mí. Mi existencia multiplicada al infinito... Cada vez que cojo un libro siento que no necesito nada más. Ninguna otra cosa me da esa sensación de plenitud.
Querida biblioteca, qué viva estás...¡ si hasta has tenido descendencia! Mis hijos tienen ya sus propios libros que son por derecho hijos tuyos, en tí y en mí juntas se miran ellos para tomar el testigo. Espero que ellos encuentren en sus lecturas lo mismo que tú me has dado a mí...consuelo, compañía, amistad, conocimientos, respuestas, preguntas...
Somos lo que leemos, indudablemente. Soy consciente de que en mi caso, soy hija tuya tanto como de mis padres, tengo tanto de tí en mi mente y en mi corazón como de ellos, si no más... A veces recorro las estanterías y es como si recorriera toda mi vida, cada libro está asociado a un recuerdo, a una época, y los títulos que aún están sin leer me dan la sensación de futuro, del tiempo en el que les tocará el turno de ser leídos, y me intriga adivinar qué experiencias vitales acompañarán. A veces tengo la fantasía de que soy libre, de que no me atan a mi estilo de vida obligaciones de ninguna clase, ni laborales, ni afectivas; que no tengo que trabajar para ganarme la vida ni hay personas que dependen de mi o a las que mi desaparición pueda afectar, y entonces sueño que me voy a un lugar lejano, que me aislo, que me alejo de todo para vivir con mis libros y, entonces sí, vivir para leer. Y me asusto un poco, sobre todo al imaginarme qué pensarían los que me rodean si supuieran que siento así. Pero no puedo evitar evocar el verso de aquella canción de Silvio Rodriguez: "Soltar todo y largarse, qué maravilla..."
Querida biblioteca, amada mía, mi tesoro... gracias por hacerme tan feliz.
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