miércoles, 25 de agosto de 2010

Tus manos





Cuando vienes a mi encuentro, te acercas despacio y me acaricias con el dorso de la mano, con el dedo índice recorres cada milimetro de mi espalda, sin pronunciar palabra, utilizando el idioma de las manos.

Mi piel se presenta ante tu piel, ambas se reconocen, se gustan y se funden en un abrazo mientras se besan.

El entresijo de sentimientos se enreda en nuestros cuerpos, mientras, recitas a mí oído todos tus deseos

Me dejo vencer abandóname a ti sin ningún miedo, sin ninguna duda

Involucrados, sin luchar, me abrazas y susurras palabras de amor

Felices nos dormimos y las horas, y el tiempo nos contemplan muertos de envidia

Y cuando nos quedemos solos, cada uno en nuestro dormitorio, a la espera de un nuevo encuentro le contaremos a la almohada y al embozo de la sábana cuanto nos extrañamos en la distancia