viernes, 6 de noviembre de 2009

La invención de la soledad
























Cuando vaciaba la casa después de su muerte, hallé esta carta en un cajón de la cocina. De todas las cosas que encontré es la que me hace más feliz, pues de algún modo equilibra la balanza y me ofrece una prueba palpable a la cual aferrarme cuando mi mente comienza a alejarse de los hechos. La carta está dirigida al "señor Sam" y la letra es casi ilegible.
19 de abril de 1976

Querido Sam:
Sé que te sororenderá saber de mí. Antes que nada será mejor que me presente. Soy la señora Nash, la cuñada de Albert Groover, del señor y la señora Groover, que vivían en el 285 de la calle Pine en Jersey City hace mucho tiempo, y la señora Banks, que también es mi hermana. Es igual. Tal vez se acuerde.
Usted me consiguió el apartamento para mis hijos y para mí en el 327 de la avenida Johnston, a la vuelta de la casa del señor y la señora Groover, mi hermana.
Bueno, yo me fui y le quedé debiendo 40 dólares. Fue en el año 1964 pero yo no sabía que tenía que tenía una deuda tan grande.
Así que aquí está su dinero, muchas gracias por ser tan bueno conmigo y con los niños en ese momento. No sabe cuánto le agradezco lo que hizo por nosotros. Espero que se acuerde. Yo nunca lo he olvidado.
Hace tres semanas llamé a la oficina pero usted no estaba.
Que el señor lo bendiga siempre. Yo casi nunca voy a Jersey City pero si voy iré a verlo.
Ahora estoy contenta porque puedo pagarle la deuda. Esto es todo por ahora.
Sonceramente.

Sr.a J.B.Nash

La invención de la soledad, de Paul Auster