domingo 22 de noviembre de 2009

Me gusta




















Tras muchas inquietudes y reflexiones compartidas,puedo oir como suena tu alma. Reconozco su sonido. Me gusta.Me hace feliz.

Al acercarme a ella huelo a verdad.
Me gusta sentirme atrapada y conquistada por ti.
Me gustan nuestras conversaciones,en ocasiones sin muchas palabras, pero tampoco prolongados silencios.

Me gusta la conexión que sin proponérnoslo existe entre nosotros,poder atrapar el tiempo que necesitamos y hacerlo nuestro para conquistarlo sin ningún miedo

martes 17 de noviembre de 2009

Diez años sin Enrique Urquijo

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lunes 16 de noviembre de 2009

Canción del angel sin suerte

Tu eres lo que va:
agua que me lleva,
que me dejará.

Buscadme en la ola.

Lo que va y no vuelve:
viento que en la sombra
se apaga y se enciende.

Buscadme en la nieve.

Lo que nadie sabe:
tiera movediza
que no hablacon nadie.

Buscadme en el aire.



(Rafael Alberti, "Sobre los ángeles"

sábado 14 de noviembre de 2009

Paraisos artificiales
























A J.G.F.


Mi querida amiga:
El sentido común nos dice que las cosas terrenales apenas existen y que la verdadera realidad sólo se da en los sueños. Para digerirla dicha natural, así como la artificial, hay que tener, ante todo, el valor de tragarla; y los que acaso merecerían la dicha son precisamente aquellos a quienes la felicidad, tal como la conciben los mortales, ha hecho siempre el efecto de un vomitivo.
A las personas ingenuas les parecerá raro, e incluso impertinente, que un cuadro de deleites artificiales le sea dedicado a una mujer: la fuente más corriente de los deleites más naturales. No obstante, es evidente que, como el mundo natural penetra en el espiritual, le sirve de alimento y contribuye de ese modo a operar esa amalgama indefinible que llamamos nuestra individualidad, la mujer es el ser que proyecta la sombra más grande o la luz más intensa en nuestros sueños. La mujer es fatalmente sugestiva; vive una vida distinta de la propia; vive espiritualmente en las fantasías que frecuentan y fecunda.

Por lo demás, importa poco que se comprenda el motivo de esta dedicatoria. ¿Acaso es necesario, para satisfacción del autor, que cualquier libro sea comprendido, excepto por aquel o por aquella para quien se ha compuesto? En fin, para decirlo todo, ¿es indispensable que haya sido escrito para alguien? En lo que a mi respecta, me interesa tan poco el mundo de los vivos que, como esas mujeres ociosas y sensibles que envían, según se dice, por correo sus confidencias a amigos imaginarios, de buena gana escribiría sólo para los muertos.

Pero no es a una muerta a la que dedico este librito, sino a alguien que, aunque enferma, sigue en mi siempre activa y viviente y que ahora vuelve todas sus miradas hacia el Cielo, ese lugar de todas las transfiguraciones. Pues lo mismo que de una droga temible, el ser humano goza del privilegio de poder obtener nuevos y sutiles placeres del dolor, la catástrofe y la fatalidad.

Verás en este cuadro a un paseante sombrío y solitario, sumido en el movedizo mar de las multitudes y enviado su corazón y su pensamiento a una Electra lejana que hace poco enjuagaba su frente sudorosa y refrescaba sus labios apergaminados por la fiebre, y adivinarás la gratitud de otro Orestes, cuyas pesadillas velaste con frecuencia y cuyo espantoso sueño disipabas con leve y maternal mano.

C.B.

Paraisos artificiales, de Charles Baudelaire

jueves 12 de noviembre de 2009

El Regreso










Estimada señorita Beate:

Todo tiene su razón de ser. Que usted esté en un mundo incólume y yo en un mundo desquiciado tiene su razón de ser. Que nos hayamos conocido tiene su razón de ser. Que usted no me ame tiene su razón de ser.
Hace tres días que me lo dijo .Con tanto encanto, tanta bondad, tanta calidez que, a pesar de no haber hallado la felicidad que buscaba, me siento en cierto modo feliz.
Se puede amar y no ser correspondido y considerarlo una injusticia.
Pero también hay justicia en el amor no correspondido.
Llegué aquí anoche y se combate desde el alba. Es extraordinario.
Le doy las gracias por haberme permitido convertirla en testigo de mis pensamientos durante el tiempo que pasé cerca de usted.
¿Puedo continuar escribiéndole en el futuro?
Suyo
Volker Volanden
17 de enero de 1942

El Regreso, de Bernhard Schlink

Las cartas siguientes escritas en un intervalo de pocas semanas, eran similares: unas frases sobre el mundo, algunas sobre la guerra y otras sobre Beate.Volker Vonlanden comparaba a Beate con la aurora, con el lucero vespertino y de la mañana, con la lluvia cálida, con el aire que sigue a la tormenta, con un sorbo de agua tras un día bajo el sol y con el calor de la estufa tras una noche en la nieve. El pasaje de la aurora me pareció precioso.

No,Beate, usted no me recuerda la aurora que resplandece poco a poco, sumergiendo lentamente en el mundo en una luz cada vez más clara.
Hay otra aurora, breve en duración y grande en poderío, que en un instante ahuyenta la noche, disipa la neblina e inicia el día. Usted me recuerda esa aurora.
Hubo una vez una revolución en la que un barco de guerra dio la señal decisiva con un disparo y logró también la victoria decisiva. Ese barco de guerra se llamaba AURORA. Usted sabe que con una palabra podría revolucionar mi vida, ¿verdad?

domingo 8 de noviembre de 2009

Patrimonio



Querido Sandy:

Creo que (hay entre las personas) dos tipos de Filosofía. Hay quienes se preocupan y hay quienes no se preocupan, hay quienes hacen las cosas y quienes lo dejan todo para más adelante y jamás hacen nada, ni ayudan a nadie.
Erais vosotros muy jóvenes. No me encontraba bien aquel día, cuando llegué a casa del trabajo. Mamá hizo la cena. Yo no me senté a comer, lo que hice fue quedarme en el salón. No había pasado una hora cuando ya estaba en casa el doctor Weiss, porque lo llamó mamá. Este era el panorama. Me preguntó que qué me pasaba. Le dije que tenía un dolor en la zona del corazón, me estuvo examinando y al final me dijo que no me detectaba nada malo.
A continuación me preguntó si hacía algo en exceso. Le dije que lo único que podía ser era que fumaba mucho. Me dijo que por qué no lo reducía a tres cigarrillos al día, en vez de 24. Yo le dije que mejor ninguno y antes de una semana se me había quitado el dolor y había dejado completamente el tabaco. Mamá se preocupó, el doctor Weiss me aconsejó, yo escuché. Hay muchos consejeros en este mundo, también personas que se preocupan y que hacen cosas, personas que escuchan. Muchas veces, así se salva alguna vida, y también hay personas demasiado blandas, que fuman demasiado y beben demasiado y toman drogas, y comen de un modo compulsivo. Dependiendo de cada caso, todo ello puede dar lugar a enfermedades, cuando no en algo peor.
Querías una casa. Yo me eché a la calle y te conseguí el dinero para comprarla.¿ Por qué? Porque me importaba. Phil tuvo que operarse la hernia, yo lo llevé al médico, y lo operaron. Lo mismo con mamá, con todo lo que tuvo que padecer durante 27 años. Porque me preocupo y porque soy de los que hacen cosas. Supongo que también sus padres se preocuparían, pero yo sentí el dolor de ambos, y me ocupé del asunto, no lo dejé para más tarde. Se lo digo a Jon y le doy la paliza. Utilizó toda clase de frases hechas. Como no hay como un tonto en gastarse el dinero en tonterías (lo que no has gastado, eso que tienes ganado)(algún día tendrás algún viejo dependiendo de ti), y cuando me pregunta qué viejo, le digo tú mismo), etc. Y no se lo digo sólo una vez, se lo digo todo el tiempo, le doy la paliza continuamente. ¿Por qué? Porque se olvida, como los bebedores compulsivos, como los drogadictos. ¿Por qué sigo dando la paliza? Me doy cuenta de que es un latazo terrible, pero a las personas por quienes me preocupo siempre trato de curarlas, aunque se opongan o no quieran disciplinarse incluido yo.
Yo sostengo muchas batallas con mi conciencia, pero combato mis ideas equivocadas.
Me preocupo por la gente, a mi manera.
Perdona la letra y las faltas que haya. Nunca fui muy bueno escribiendo, pero ahora es peor, ahora, encima, no veo bien.

El latazo, mal llamado,
Porque debería ser El Cuidador
Con cariño
Papá


Nunca dejaré de dar la lata y preocuparme
Así soy yo con las personas a quienes tengo cariño.

Patrimonio, de Philip Roth

sábado 7 de noviembre de 2009

Yo, Claudio









Mi querido Augusto:
La sorpresa que recibiste detrás de ese cortinaje no fue mayor que la que
experimentamos en una ocasión, cuando el embajador de la India sacó la tela de seda que cubría la jaula dorada que nos enviaba su amo el rey y vimos por primera vez un loro, con sus plumas color esmeralda y su collar color rubí, y le oímos decir: “¡Ave, César, Padre de la Patria!”. No fue tanto por lo notable de la frase, porque cualquier chiquillo puede decir lo mismo, pero nos asombró que un pájaro hablase. Y nadie sino un tonto alabaría a un loro por su ingenio demostrado al pronunciar las palabras adecuadas, porque el ave no conocía el significado de ninguna de ellas. El mérito le corresponde al hombre que adiestró al pájaro, con increíble paciencia, para repetir la frase, porque, como sabes, en otras ocasiones se lo adiestra para que diga otras cosas, y en las conversaciones generales dice las tonterías más enormes y tenemos que mantener la jaula cubierta para obligarlo a callar. Lo mismo sucede con Claudio, si bien es muy poco elogioso para el loro, un ave innegablemente hermosa, comparar a mi nieto con él.
Lo que has escuchado es sin duda alguna un discurso que se había aprendido de
memoria. A fin de cuentas “Las conquistas romanas en Germania” es un tema evidente, y es muy posible que Atenodoro le haya hecho aprender media docena o más de modelos de declamación del mismo tipo. Fíjate que no quiero decir que no me sienta encantada de que sea tan dócil para la instrucción, me agrada sobremanera. Quiere decir, por ejemplo, que podremos enseñarle todos los detalles de la ceremonia de su matrimonio. Pero tu sugerencia acerca de que cene con nosotros es ridícula. Me niego a comer en la misma habitación que ese individuo: me daría una indigestión.
En cuanto al testimonio en favor de su robustez mental, analízalo. De niño, Germánico juró ante su padre moribundo que protegería y amaría a su hermano menor: ya conoces la nobleza de alma de Germánico, y sabes que antes de traicionar ese sagrado juramento preferiría presentar cualquier argumento en favor de la inteligencia de su hermano, en la esperanza de que algún día esa inteligencia mejore. Resulta igualmente claro por qué Atenodoro y Sulpicio fingen considerarlo mejorable: se les paga muy bien para que lo mejoren, y sus puestos les proporcionan una excusa para rondar por palacio y para darse aires de consejeros privados. En cuanto a Póstumo, hace unos meses que vengo quejándome, ¿no es cierto?, de que no puedo entenderlo. Considero que la muerte ha sido perversa al llevarse a sus dos valiosos hermanos y dejarnos sólo a él. Se complace en provocar discusiones con sus mayores cuando tal discusión no es necesaria, cuando los hechos son claros, nada más que para exasperarnos y demostrarnos su propia
importancia como tu único nieto sobreviviente. Su defensa de la inteligencia de Claudio es una prueba que viene al caso. El otro día se mostró realmente insolente conmigo cuando le dije que Sulpicio perdía su tiempo enseñando al joven. En rigor llegó a decir que, en su opinión, Claudio tenía más penetración que la mayoría de sus parientes inmediatos, ¡entre los cuales, sin duda, me incluía a mí! Pero Póstumo es otro problema.
Por el momento la cuestión se refiere a Claudio, y repito que no puedo aceptar que cene en mi compañía, por razones físicas, que espero sabrás apreciar.
LIVIA


Yo, Claudio, de Robert Graves

Gracias Cape