sábado, 21 de enero de 2012

Relámpagos.-Jean Echenoz














Gregor ha inventado y descubierto todo lo que va a ser útil durante los próximos siglos: la transferencia inalámbrica de energía eléctrica mediante ondas electromagnéticas, la corriente alterna, la bombilla sin filamento y la radio, entre otras cosas. Pero, ¡ay!, tiene dificultades con sus asuntos personales, quizá porque la ciencia le interesa mucho más que el beneficio. Aprovechándose de este rasgo de su carácter, otros científicos acabarán robándoselo todo. Y a Gregor, como única distracción, y ocupación, sólo le quedará la compañía de los relámpagos y el teatro de los pájaros.
Aunque basada en la vida, obras y destino del ingeniero Nikola Tesla (1856-1943) y en los cuentos que inspiró, ésta es una ficción sin pretensiones biográficas. Tras Ravel y Correr, Echenoz cierra con Relámpagos su espléndida serie sobre tres vidas.

«Si os preguntan: “Entonces, ¿cómo es el nuevo Echenoz?”, podéis responder: “Raveliano gracias a su prosa musical y protagonizado por un personaje apresurado como Correr.” Añadid que Echenoz domina el inimitable arte de desarrollar personajes encerrados en lo que hacen, obnubilados por su meta hasta olvidar en ocasiones al mundo y a quienes los rodean. Y no olvidéis señalar que a veces nos hace reír hasta despertar a los vecinos, pero que la tristeza también está presente. Como en todos los libros del autor»
(Alexandre Fillon, Lire)

Creo que con este libro se cierra la trilogía, el primero fue Ravel, le siguió Correr y  por último Relámpagos. No he leído Ravel, pero sí Correr y quedé fascinada por la forma en que está escrito; ahora con Relámpagos me ha sucedido exatamente lo mismo.
Basado en la vida de Nicola Tesla,  no está escirto como una biografía sino más bien como un cuento o fábula se lee de una sentada porque desde la primera página hace fácil participar en la historia y vida de este inventor digamos...alternativo.
Un hombre solitario y algo impertinente pero de gran inteligencia, me encanta saber alguna intimidad o punto flaco de estas personas que han sido relevantes en la historia del  mundo.
Si en correr, el atleta solo vivía para eso, correr, sin prestar atención a la política ni tan siquiera si la clase política se servían de él para otros menesteres, aquí el protagonista del libro solo vive para inventar, su mente no descansa nunca.  algo que me ha llamado la atención, que una persona tan escrupulosa amara de forma desmesurada a las palomas.
Es un libro que se recomiendo sin duda alguna, o he disfrutado una barbaridad leyéndolo