martes, 7 de julio de 2009

La cita






















Permanezco sentada, para la ocasión he elegido un vestido de color blanco. Me queda como un guante.
Sigo sentada. Mirándome en el espejo mientras arreglo mi cabello.
Entreabro un poco la boca, separando los labios y observo que los dientes están blancos, no hay rastro de carmín en ellos.
Me veo bien, el maquillaje que he utilizado es ideal para mi piel.
Estoy a punto para nuestra cita. El vestido es escotado, pero no en exceso.
Miro el reloj, no es demasiado tarde, tampoco demasiado pronto.
Ha llegado la hora de un nuevo comienzo.
Y aunque se que se trata de algo nuevo yo no lo siento así. No existe lo nuevo, todo es proceso, una experiencia más a lo largo de mi vida

Me levanto, ando unos pasos, pero me detengo antes de abrir la puerta de la habitación. Cierro los ojos intentando visualizar lo que me espera. Tras respirar hondo abro, salgo y cierro la puerta de golpe, sin echar la llave.
Mientras avanzo hablo conmigo misma y me digo que un camino voy dejando atrás.
Noto como alguien me toma de la mano y me dice que siga hácia delante, entonces yo pregunto :¿eres tú? ¿es tú mano la que me sostiene y me invita a seguir caminando?
Mis ojos continuan entreabiertos,la visión de todo lo que me rodea es difuminada y siento cómo las palabras, se arremolinan en mi interior. Muchas palabras que quedan sin expresar.
Y continuo absorta, sumergida por esos colores y sensaciones, todos ellos con nombre propio, que me abrazan con su tibia calidez, con caricias que se escapan por los dedos
La respiración es tan agitada, que creo me va la vida en ello