sábado, 11 de julio de 2009

Donde vivimos



Nuestro encuentro fué casual, ámbos circulábamos a diario por una ciudad fantasma, y aunque en ella habitaban otras personas nunca nos percatamos de ello.

En aquellos momentos ni nosotros mismos sabíamos de la existencia del otro, sucedió un día, por una casualidad que hizo posible el cruce de miradas y fué en ese instante cuando comprendimos que algo empezaba.

Los sentimientos afloraron, hubo tantos y tan buenos que nuestros corazones asombrado ante tal evidencia latió de manera distinta a la que estaba acostumbrado desde hacía tiempo, era una forma desconocida para los dos a la que le dimos la bienvenida y aceptamos con agrado

Desde ese día nos hicimos inseparables, o mejor dicho, eligimos hacernos inseparables y comprobamos que no hace falta para ello miles y miles de palabras, tampoco solo silencios,lo fundamental es sentir la presencia del otro en el espacio-tiempo y si eso se consigue el caminar juntos es muy fácil.

El y yo somos muy distintos, pero nuestras diferencias es lo que hace que nos complementemos y compartamos sonidos únicos, con descripciones únicas inventadas exclusivamente por y para nosotros.
Tras reflexionar sobre todo esto llego a la conclusión de que tener miedo es una reacción estúpida y que situaciones como ésta nos pueden llevar a vivirr una de tantas vidas que podemos eligir .

Que si aceptamos todo esto aún sin comprenderlo, podremos escuchar el alma del otro, gozar de la libertad que nos da esa conexión que viene de fuera, aceptaremos que nada es eterno, todo tiene fecha de caducidad y que en un momento u otro somos sustituidos, pero lo que sí es eterno es el recuerdo, porque todo lo vivido fué y será auténtico