Aspiraba a ser una buena chica, en su época de estudiante rendía al máximo y
sacaba buenas notas. En casa ayudaba en los quehaceres del día a día. Era
obediente, y poco o casi nada egoísta No conoció la envidia. Pero se
dio de bruces con la vida y ésta la dañó, lo pero de todo es que no supo como
curar las heridas. De obediente pasó a ser permisiva. Un error. Uno de tantos
errores cometidos a lo largo de los años. A día de hoy la cuenta de resultados
no le satisface pues observa que la balanza no está todo lo equilibrada que
debería. No logró sus propósitos. No culpa a nadie del fracaso. No hay culpables,
nunca los hay. Hay responsables. Así que no fue buena chica, ni buena hija,
tampoco buena esposa. En cuanto a ser buena madre tiene sus dudas. El tiempo es incansable y
sigue poniéndola a prueba, ella quiere vivir en calma, que la
dejen ser. Si tiene tiempo y ganas quizá vaya en busca de la primera mirada, o
simplemente se contentará imaginando que cuando deje este mundo alguien le
recuerde y algunos pocos la nombrarán. Quizá sin ella saberlo permanecerá la
memoria de alguien. El tiempo lo dirá. A ella todo eso poco le importa. Ya
no.
Fotografía Hugo Erfurth





