martes, 9 de diciembre de 2014

El horizonte.-Patrick Modiano



Bosmans y Maragaret se conocen un día  por casualidad. El trabaja en una librería y además intentar escribir libros, ella ha desempeñado varios oficios. Los dos huyen de un pasado oscuro y triste. Ha transcurrido cuarenta años y  Bosmans piensa cada vez más en Maragaret, en todo lo ocurrido durante el tiempo que estuvieron juntos. Los recuerdos son fragmentos y apenas consigue darles algo de sentido, un día decide comprarse una Moleskine y  en ella va anotando todo aquello que le viene a la mente a cualquier hora del día..

"Tenía la sensación de estar haciendo un rompecabezas. Pero, según iba remontando la corriente del tiempo, a veces se arrepentía: ¿Por qué tiró por ese camino mejor que por aquel otro? "

"No llevaba pluma ninguno de los dos, ni papel para apuntar las señas, pero Bosmans la tranquilizó: nunca se le olvidaban los nombres de las calles ni los números de las casas. Era la forma que tenía él de luchar contra la indiferencia y el anonimato de las grandes ciudades, y quizá también contra las incertidumbres de la vida." 


"A veces sucede que perdemos, al cabo de unos días, algo a lo que tenemos mucho apego: un trébol de cuatro hojas, una carta de amor, un oso de trapo, mientras que hay otras cosas que se empeñan en seguirnos durante años sin pedirnos opinión. Cuando creemos que nos hemos librado de ellos del todo, vuelven a aparecer en el fondo de un cajón"

"Durante mucho tiempo pensó que Margaret había muerto. Pero no hay razón para pensarlo, no, no hay razón. Incluso el año en que nacimos los dos, cuando esta ciudad, vista desde el cielo, no era ya sino un montón de escombros, entre las ruinas florecían las lilas al fondo de los jardines."


Uno siempre está a tiempo de luchar por aquello que quiere. Y por muchos años que pasen hay recuerdos que no se borran y personas que no se olvidan. Curiosamente con el tiempo se hacen más reales y cercanos, y consiguen hacernos reaccionar y echarnos a la calle a buscar. Y al fin vemos el horizonte. Hay porvenir. Quizá hayan pasado muchos años, pero no importa. Queda tiempo. En la vida no siempre es fácil decidir, tampoco lo es acertar.