miércoles, 11 de diciembre de 2013

El encuentro















Después de mucho tiempo sin saber el uno del otro volvimos a coincidir a finales de otoño. Estuvimos juntos los días  que duró el  ciclo de conferencias, de nuevo compartimos en otra ciudad que no era la nuestra todas las horas del día y la noche y dormimos en la misma cama, ninguno de los dos mostramos síntoma de disgusto, mas bien al contrario, estábamos atentos el uno del otro procurando que la tensión no apareciera.
Aquella tarde, después de comer subimos a la habitación con la idea de  descansar un rato, pero sin darnos cuenta empezamos a hablar recordando el pasado. Yo de pie frente al fuego de la chimenea, con las manos cruzadas ante ella, y él reclinado en el sillón que estaba junto a la ventana.
Me escuchaba silencioso, apoyando los codos sobre las rodillas, sonriendo y mirándome, entonces  me pidió que me acercara a él.
 Una vez hube tomado asiento a su lado me atrajo hacia si y me besó. Nuestras bocas se llenaron de risas, felices de estar fundidas la una en la otra como en los buenos tiempos. No se decir cuanto rato permanecimos abrazados, entados uno junto al otro, pero me atrevería a decir que bastante.
Qué difícil es dejar de amar a una persona una vez se ha empezado a quererla
Me temo que somos opuestos y eso no es una buena mezcla para la convivencia
La imagen es de Alex Colville

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