lunes, 18 de noviembre de 2013

Especies
























A ratos me alegra que exista esa gente, aunque muchas veces no tenga nada que decirles. Su tono pedante y su costumbre de no responder nunca directamente a las preguntas me altera, pero en ocasiones puede darse el caso de que gracias a ellos me entere de cosas interesantes.
Sin embargo, he desistido en tratarles al reparar que me resulta desagradable ver su sonrisa burlona mientras se preparan para exhibirse en breve.
Con esta decisión mi estado físico mejora y aunque es preciso discutir tanto lo absurdo como lo controvertido, salgo airosa de la situación con creces.