sábado, 12 de octubre de 2013

Canadá.-Richard Ford













Dell Parsons tiene quince años cuando sucede algo que marcará para siempre su vida: sus padres roban un banco y son detenidos. Su mundo y el de su hermana gemela Berner se desmorona en ese momento. Con los padres en la cárcel, Berner decide huir de la casa familiar en Montana. A Dell, un amigo de la familia le ayudará a cruzar la frontera canadiense con la esperanza de que allí pueda reiniciar su vida en mejores condiciones. En Canadá se hará cargo de él Arthur Remlinger, un americano enigmático cuya frialdad oculta un carácter sombrío y violento. Y en ese nuevo entorno, Dell reconducirá su vida y se enfrentará al mundo de los adultos. Una bellísima y profunda novela sobre la pérdida de la inocencia, sobre los lazos familiares y sobre el camino que uno recorre para alcanzar la madurez.«Uno de los mejores estilistas y uno de los narradores más humanistas de América... Es su libro más elegiaco y profundo» (Ron Charles, The Washington Post).«Un grandísimo escritor» (M. Dirda, The New York Review of Books).«Un vasto y magnífico fresco. Ésta es una de las primeras grandes novelas del siglo XXI» (John Banville).«Fascinante» (Colm Tóibín).

Lo he dicho mas veces, hay libros que al llegar a la última página, me hago la siguiente pregunta ¿Y ahora qué? es tanto lo que disfruto  que no quiero que termine. Son libros que llegan hondo y de alguna manera  marcan. Consiguen que una mire la vida de otra forma, ni mejor ni peor, pero sí distinta.

Todo lo que acontece en nuestra vida queda grabado para siempre en el alma y en el cerebro, siempre hay dos caminos, elegir el acertado o no, es el riesgo que corremos. Dice el poema de Robert Frost:
 "Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia"

 La vida, dice la novela, nos la dan vacía de nosotros depende de qué y cómo la vamos llenando.
Es importante tomar conciencia que en el camino se quedan cosas,y debemos estar preparados para desprendernos de algunas ellas.

A fin de cuentas no somos solo uno, sino unos cuantos, dependiendo de las circunstancias que nos toca vivir. Lo que está claro es que no podemos quedarnos anclados en el pasado. La vida siempre sigue y vale la pena formar parte de ella
Excelente libro, quizá cueste un poco cogerle el tranquillo, pero una vez lo consigues se convierte en una lectura adictiva

Dejo un pequeño párrafo:
"Poco más hay que decir. Y eso me satisface. Yo he tenido la bendición de la memoria, lo mismo que mi hermana Berner, al final, tuvo la bendición de tener menos. Aunque ella tenía razón; fue el acontecimiento de nuestra vida, pues empezó en nuestra familia, y, aunque sus consecuencias llegaron lejos, nunca fueron más allá de su fuente"