domingo, 2 de junio de 2013

Tranquilidad



Nada mas terminar de comer salí de casa y me dirigí al invernadero, tras andar los escasos metros que le separan de la entrada principal  abrí la puerta y entré en lo que para mi es otro universo, las paredes del recinto son acristaladas, lo mismo que el techo, eché  un vistazo alrededor  y me dejé caer en uno de los bancos. Que eligiera ese y no otro tiene una explicación fácil, y es que desde ahí un rayo de sol se colaba por entre las ramas de los árboles entibiándome el rostro y los brazos. Tras permanecer unos minutos con los ojos entornados  me levanté y empecé la tarea del cuidado de las flores, desde el rincón del fondo mis gatos, observaban atentamente el exterior
Pintura de Brenda Burke