domingo, 14 de abril de 2013

La bicicleta


















Mi primera bicicleta la heredé de una prima mía algo mayor que yo.
Ella me la había traído a casa cuando se fue a estudiar a la universidad.
Era una bicicleta  grande y de sillón alto. No recuerdo la marca , pero si su color azul vivo.
Cada día al salir de la escuela, pasaba las horas calle arriba y calle abajo practicando hasta que anochecía y mi madre me llamaba, avisando de que la cena estaba lista.
Una vez tuve dominada la técnica del pedaleo empecé a usarla por caminos secundarios, en el recorrido bordeaba el río que me llevaba hasta el bosque mas cercano. Disfrutaba haciéndolo, porque soy una entusiasta de la vida al aire libre.
 A ratos dejaba la bicicleta tirada en la hierba, y me  tendía de espaldas, alargando los brazos todo lo que podía hasta alcanzar con las manos las manzanas caídas del árbol unas horas antes.
Aunque lo que me gustaba de verdad, era ver los cerezos que ya habían florecido, y no solo verlos, sino colocarme entre el tronco y una vez acomodada,tumbada boca arriba, levantar la vista y observar los pétalos perlados, blanco rosado, y admirar los retazos de cielo que se asomaban entre los huecos de las ramas
 Ese era mi deseo anhelado.Llegar a ser una contempladora de primer orden
Pintura de Vladimir Gusev