viernes, 1 de febrero de 2013

Atlántico (2)


















Querido L.A.
Como  ves todavía sigo aquí y me temo que la cosa va para largo, pues a los pocos días de llegar recibí una llamada telefónica de la oficina interna disculpándose conmigo, según ellos la burocracia  está haciendo que las cosas se atrasen mas de lo que  habían previsto al iniciar el proceso de remodelación y posible venta de la finca.

No te negaré que por momentos me siento algo indefensa. Necesitada de falta de colaboración y afecto, pero no le doy mayor importancia, pues estos lugares me resultan atractivos y familiares. Hay algo que me sorprende a la vez que me incomoda, y es que los habitantes del pueblo se muestran  excesivamente educados con los visitantes, no obstante tengo el presentimiento de que me aprecian.

Sobre el asunto de la venta de la casa también existe mutismo por parte de los agentes de la empresa inmobiliaria. Yo no les digo nada porque por ahora no me urge vender,  pero si lo crees conveniente puedo exigirles mas celeridad.

Porque por otra parte estás tú que no acabas de decidirte, ¿harás el favor de reconsiderar tu decisión y si así fuera comunicármelo en cuanto lo sepas?

Pienso a menudo en cuan diferente hubiera sido mi vida si no me hubiera tropezado contigo, pero sucedió que me enamoré. Al principio un poco, luego alocadamente.

Paso los días enteramente haciendo lo que me viene en gana. Me siento libre, sin obligaciones ni necesidad de dar explicaciones a nadie, si acaso solo a mi conciencia.

Y me doy  cuenta de que no puedo, ni quiero seguir sacrificando mi vida por algo que no comparto.

Pero por el momento no puedo permitirme cometer errores.Temo cansarme de todo y en un arrebato tomar la decisión  de abandonar y escaparme cuanto antes, por muy humillante que resulte. Me pregunto qué sentido tiene seguir luchando por todo esto si mi vida quedó hecha añicos.

Madrugo a diario. Algunas mañanas salgo de casa muy temprano y doy un paseo en bicicleta-en estos momentos estoy viendo  la mueca que tanto te caracteriza cuando algo te sorprende- Ángel guardó las bicicletas en el invernadero, las cubrió con una lona y están en perfecto estado, la tuya  tiene la cadena suelta, pero creo que ya estaba así cuando  la utilizaste las últimas vacaciones de verano que pasamos juntos.

Los anocheceres son frescos,los paso acurrucada  frente a la chimenea ,observando el papel pintado de las paredes y recordando nuestros últimos días aquí.¿Te acuerdas tú de aquella noche?

Sentados muy juntos, quietos y silenciosos,  podíamos  notar el leve movimiento de nuestros cuerpos al respirar. Yo me levanté y fui a la cocina a por algo de beber,después caminé hasta la  ventana. Con la frente pegada en el cristal, las manos  en los bolsillos y los puños apretados.No recuerdo el rato permanecí así, puede que fueran segundos o quizá horas, el caso es que perdí la noción del tiempo.Vencida y con aspecto derrotado me encogí de hombros , me di la vuelta y sentí que un escalofrío recorría mi cuerpo al ver la inexpresividad de tu rostro.
Los dos supimos que se había acabado, sin espavientos, que si todavía había algún hilo que nos unía, éste se acababa de romper.

Me propongo olvidarte, pero sigues reapareciendo de tanto en tanto.
Te quiere...