domingo, 28 de octubre de 2012

Olor a otoño






















El día ha ido pasando,yo no tenía prisa alguna, así que he ido frenando hasta quedarme quieta. Sentada a ratos en el quicio de la puerta, y otros sobre la hierba que hay en los bordes del  caminito que lleva a la salida de la casa. Allí, esperaba a que pasaras. Las ventanas y las puertas que dan a la calle las he dejado abiertas de par en par, la brisa me ha traído  olor a otoño recien llegado. Algo mas lejos, donde queda el parque que da al río las voces de los niños me han hecho compañía, alguna que otra pitada de coches conducidos por personas presurosas que atravesaban la avenida que les llevaba quien sabe a que destino. Sobre  las ramas de los plataneros los pájaros gritaban. Oí un movimiento, como si de una sacudida se tratara, y levanté la vista, miré a los lados, primero hacia la izquierda, después hacia la derecha, pude observar a lo lejos una silueta que se parecía a ti avanzaba hacia mi con paso decidido y ligero, o eso  me pareció, claro que bien pudo ser una ilusión. El cielo pálido de la tarde se presentaba antojadizo. Los silencios, surgidos de no se sabe donde han sido mis cómplices por horas, como ves hablo de ellos en plural, y es que aunque a simple vista parecían idénticos no ha sido así, cada uno poseía una peculiaridad que lo difereciaba del otro. Qué poco cuesta hablar con el silencio, y a la vez qué contradictorio parece. No todo el mundo entiende este hecho, y es comprensible que así suceda.
Parece que a estas horas la sombra empieza a caer encima del mundo y sobre mis hombros todo calma, nada irrita.
Es hora de levantarse y cerrar puertas y ventanas antes de que llegue la negra noche, el relente no es bueno, está atardeciendo y el camino tiende a desparacer, lo mismo que tus huellas.
Mientras voy  hacia a la casa hablo en voz baja conmigo misma. Me sigo preguntando dónde fueron a parar las palabras que un día nos dijimos, dónde quedan los ratos compartidos, porqué para algunas personas resulta tan sencillo el olvido. En qué lugar se cruza el tiempo con el espacio y deciden borrar los hechos, qué poco clementes son con los que quedamos a la espera, pensando que no hay caso a que todo desaparezca.
Y a que se debe que  el pasado siempre sabe a pérdida y ausencia insostenible...

Cuandro de Xie Chuyu