martes, 13 de marzo de 2012

Momentos extraordinarios















La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.
George Carlin
 Esta frase la tenía guardada desde hace tiempo. Cuando ando algo dispersa o preocupada, cuando siento que las cosas no van bien, o sencillamente no van como yo quisiera, me da por ordenar mis cosas, aunque cuando hablo de  ordenar no lo digo  en el sentido literal de la palabra,  más bien muevo las cosas de un sitio a otro, esa es mi forma de ordenar. Busco  libretas que durante un tiempo he ido llenando de frases incompletas, pensamientos a medias, etc, al cabo se trata de hojas de papel que  no dejo que caigan en el olvido. Ese día abrí  por cualquier página una de mis libretas y me encontré con esa frase de Carlin.
La leí con atención un par de veces, quizá más, puede que cuatro, no sé, ahora no recuerdo. Cuando terminé cerré la libreta. También los ojos, crucé los brazos y reconstruí  algunos pensamientos, obviando a cronología. Acontecimientos que  han ido sucediendo  a la par que transcurre la vida. Y pienso que es una frase muy acertada.
Quizá sean más bien escasos los momentos que quedamos sin respiración, pero caramba, qué buenos son cuando llegan a nosotros.

Y a veces uno se pregunta qué sentido tiene  estar aquí,  haber nacido, y cosas por el estilo, pero ocurre que un día recibes una llamada  que deslumbra por su sonoridad  o bien suena el timbre de la puerta y el corazón da un brinco de alegría porque sabe, intuye que algo bueno te llama, que algo hermoso te pide permiso para entrar en ti, porque desea formar parte de tu vida, y te hace partícipe de su felicidad que quiere compartir contigo.
Entonces te das cuenta que no lo has hecho mal, que la vida siempre tiene sentido, que los logros están ahí esperando la ocasión idónea para hacernos saber de su presencia.
Gracias vida. Gracias hija. La vida sigue su curso y yo me siento feliz de formar parte de esta familia.