domingo, 5 de febrero de 2012

Diario de invierno.-Paul Auster














Paul Auster, incansable creador de ficciones y de personajes inolvidables, vuelve aquí su mirada sobre sí mismo. Y si en un libro anterior, A salto de mata, rememoraba sus años juveniles de aprendiz de escritor, en este Diario de invierno parte de la llegada de las primeras señales de la vejez para rememorar episodios de su vida.
Y así, se suceden las historias: un accidente infantil mientras jugaba al béisbol, el descubrimiento del sexo, las masturbaciones adolescentes y la primera experiencia sexual con una prostituta, la rememoración de sus padres, un accidente de coche en el que su mujer resulta herida, una presentación en Arles acompañado por su admirado Jean-Louis Trintignant, la estancia en París, una larga lista comentada de las 21 habitaciones en las que ha vivido a lo largo de su vida hasta llegar a su actual residencia en Park Slope, sus ataques de pánico, las historias de sus abuelos, sus dos primeros matrimonios fallidos y el largo y feliz matrimonio actual, la visión de un viejo thriller por televisión y las reflexiones que propicia, las visitas a la familia de Siri, los viajes, los paseos, la presencia de la nieve, el paso y la herida del tiempo, la conciencia del cuerpo que envejece...
En definitiva, el puzle de una vida a través de vivencias, sensaciones y recuerdos. Un magistral autorretrato construido con la pasión, la desbordante creatividad literaria y la ejemplar viveza de la prosa que son ya las señas de identidad de este escritor amado por los lectores y admirado por la crítica.


Como admiradora de Auster estaba impaciente por leer su último libro, meses de espera y el mismo día de su aparición allá estaba yo en la librería, entusiasmada mirando y tocando la portada color crema de Anagrama.
Una vez lo he terminado no tengo palabras, me siento decepcionada y engañada. Su lectura me ha dejado fría, es un libro aburrido que no dice nada interesante. Qué tiene de interesante que ocupe no se cuantas páginas explicando las casas donde ha vivido...
Recuerdo con cariño cuanto me emocioné al leer La invención de la soledad, ése si es un gran libro..
Es mi opinión. La opinión de una simple lectora poco entendida en nada, pero una opinión igual de válida que cualquier otra.