miércoles, 18 de enero de 2012

Amalia Bautista













Luz del mediodía

Ni tu nombre ni el mío son gran cosa,
sólo unas cuantas letras, un dibujo
si los vemos escritos, un sonido
si alguien pronuncia juntas esas letras.

Por eso no comprendo muy bien lo que me pasa,
por qué tiemblo o me asombro,
por qué sonrío o me impaciento,
por qué hago tonterías o me pongo tan triste
si me salen al paso las letras de tu nombre.

Ni siquiera es preciso que te nombren a ti,
siempre nombran la luz del mediodía,
la fruta, el paraíso
antes de la expulsión.

Mezcla de letras ondulantes  componen tu nombre
Nombre de ritmo suave que invita y  sugiere una 
grandeza inigualable
Es raro hallar una grandeza que iguale la emoción
que se siente cuando oímos o leemos el nombre de la persona amada.

Fotografía de Leonhard Kätzel