domingo, 7 de agosto de 2011

Tres senderos hacia el lago.-Ingeborg Bachmann


Contraportada:
Elisabeth Matrei, fotógrafa de renombre y prototipo de mujer independiente, regresa, como cada verano, a la casa de su padre en un barrio de clase media de una ciudad austriaca de provincias. Allí el tiempo parece haberse detenido hace décadas en una existencia gris, pero el cercano bosque con el lago, ese paisaje de la infancia, en apariencia intacto, ofrece a la protagonista un refugio donde recuperarse de las tensiones cotidianas. El origen de esta historia reside en lo topográfico … así comienza este relato, el más largo de la colección Simultáneo. Topografía y biografía son inseparables, y las caminatas de Elisabeth por esos tres senderos hacia el lago enmarcan una profunda reflexión sobre su identidad y su trayectoria vital, pero también sobre la identidad austriaca.


Me ha gustado mucho este libro, la personalidad de Elisabeth, la protagonista es algo contradictoria, por un lado se trata de una persona valiente y arriesgada, que no teme  al peligro a la hora de realizar su trabajo como fotógrafa; visita lugares del mundo conflictivos pues su deseo es dar a conocer las injusticias y aberraciones que se comenten con los mas desfavorecidos, pero en su vida personal se ha convertido en una persona acomodada, que a pesar de no sentirse a gusto con ella misma no lucha para que  sea distinto

El inicio del libro me ha parecido muy emotivo, Elisabeth llega al aeropuerto y su padre la está esperando como otras veces ha hecho pero esta vez lo nota distinto:

...pero esta vez le invadió un sentimiento alarmante porque él había menguado, en el fondo no podía decirse que hubiera encogido pero sí estaba más bajo, y su mirada se había tornado infantil y un poco desvalida, y el sentimiento alarmante era: ha envejecido

Sus días transcurren  entre paseos y evocadores recuerdos de su vida  pasada, por ejemplo cuando una de sus parejas está en contra de que ella viaje con el fin de realizar unas fotografías para la revista en la que trabaja:

No vives en este tiempo, dijo ella con amargura, yo no puedo vivir y hablar con alguien que no vive en este tiempo sino únicamente se perdido en él
Yo no vivo, en general, y nunca he sabido qué es eso de la vida. La vida la busco a tu lado, pero ni siquiera soy capaz de imaginar que tú pudieras dármela…

También mantiene un debate interior sobre la vida y nuestros sueños, esos sueños que rara vez alcanzamos:

Pero ahí le asaltó una turbia sospecha. Robert y Liz no tenían futuro, sólo tenían juventud, futuro no. Elisabeth no había conseguido su futuro y sus padres tampoco lo habían conseguido, nunca se conseguía ese futuro que siempre se le promete a la gente joven…

No obstante, todo termina en algún momento, y uno pierde el corazón y pierde cierto espíritu…y tan solo hay algo en mi interior que sangra, pero no sé lo que es.


Aunque lo cierto es que cuando menos se espera, cuando estamos a  punto de dar por perdida cualquier esperanza  aparece alguien en nuestra vida que nos hace recobrar la ilusión y las ganas de vivir. En ocasiones sucede que esa persona ha estado el tiempo a nuestro lado sin habernos percatado de ello. Importamos, siempre hay alguien a quien importamos. Nos piensa y nos sueña y desea compartir nuestro tiempo.

He esperado mucho tiempo. Mucho tiempo. Pero usted siempre estaba rodeada de mucha gente. Quiero decir que siempre estaba muy ocupada y siempre tenía mucha gente a su alrededor…

…justo antes de que él apareciese, Elisabeth ya se había levantado porque le sintió acercarse por detrás de ella, antes incluso de oir sus pasos, y ella se dio media vuelta y se encontraron frente a frente y se miraron. Él la cogió de las dos manos, aquellas manos delgadas en extremo, al principio con mucho cuidado y luego cada vez más fuerte, entre sus manos grandes y pesadas…

Nunca es tarde para empezar a vivir, por mucho tiempo que transcurra la infelicidad y el vacío desaparecen y da lugar a la ilusión. Recomenzar, no es tan dificil

Y entonces cogió la notita toda arrugada, que guardó bajo la almohada antes de dormirse de nuevo, herida ya en la frontera del sueño, y se llevó la mano a la cabeza y al corazón porque no sabía de dónde salía tanta sangre.
De todas formas, aún pensó: No es nada, a mi ya no puede pasarme nada más. Puede pasarme algo pero no tiene por qué pasarme nada.

Recomiendo el libro, lo he leido dos veces seguidas. Genial