lunes, 4 de abril de 2011

De sentimentalismos



Reconozco que soy una sentimental, fiel a mis recuerdos y a las personas que me han acompañado en algunos momentos de mi vida. Pero también soy terca y me cuesta horrores aceptar que lo vivido no se puede duplicar y que los recuerdos es imposible calcarlos. Lo que ha sido es, o fue. Está. Y está como debe estar y ser. Los recuerdos mejor guardarlos en el corazón. Que descansen en paz. Usarlos alguna que otra vez para evocar conversaciones en voz baja, el susurro que se escapó entre risas amortiguadas y sobre todo recordar lo compartido y vivido. Siempre he creído que la palabra compartir es muy hermosa y completa. Abarca todo: besos, caricias, enfados, lloros, logros, fracasos...

Imagen de Ramón Casas