lunes, 21 de marzo de 2011

Leer para ti


...Nuestras tardes transcurrían plácidamente. Me pedía que leyera en voz alta para él. El timbre de mi voz decía que le relajaba.

Nos sentábamos en el sofá muy juntos, pegado cuerpo con cuerpo. Me gustaba. Sentía fascinación escuchar tan cerca de mi su respiración.

Leía despacio. Él, apoyaba su cabeza sobre mi hombro. Apenas necesitaba unos minutos para sumergirme en la lectura, él de tanto en tanto paseaba su dedo de puntillas por mi brazo. Se me erizara la piel, seguidamente acercaba sus labios a mi nuca y me besaba lentamente a la vez que acercaba la boca a mi oído. "Te amo", decía

Irremediablemente me abandonaba al momento, entre abría la boca y cerraba los ojos, pero alzaba la cabeza y sentía que algo estallaba en mi interior.

Los ojos me quemaban y el cuerpo me temblaba. Parpadeaba despacio, gozando del tacto de sus manos que me recorrían y conocían cada recoveco de mi cuerpo.

A lo lejos se escuchaba un sonido avisando del final del sueño, pero sé que sigues ahí, en algún punto cercano...