sábado, 5 de febrero de 2011

La sed, de George Simenon


Contraportada:
En la idílica Floreana, una isla en el archipiélago de las Galápagos, vive desde hace cinco años Frantz Müller, eminente profesor universitario de Berlín y autor de importantes obras filosóficas. Tiene como compañera a Rita y, como vecinos, a los Herrmann, que se han instalado en la isla con la esperanza de que mejore la salud de su enfermizo hijo Jef. Acorde con su filosofía existencial, la forma de vivir de los habitantes de Floreana es muy primitiva, casi de subsistencia, pues sólo cada seis meses les trae víveres una goleta. Pero la paz de la isla se ve arruinada el día en que desembarca la excéntrica e insoportable condesa Von Kleber, que, acompañada de los gigolós Nic y Kraus, llega decidida a abrir un hotel para turistas adinerados en lo que ella considera el paraíso.


Franz Miller cansado y decepcionado de lo que le rodea decide un buen día abadonarlo todo para irse a vivir a una isla desierta, le acompañará Rita, una chica bastante más joven. que él El profesor está casado, pero descubre que su esposa le es infiel con el marido de Rita.

En la isla llevan una vida tranquila y silenciosa, tienen como vecinos a un matrimonio con un hijo que padece una enfermedad nerviosa, si vivieran en la ciudad probablemente el chico estaría ingresado en un psiquiátrico, es uno de los motivos por lo que también decidieron quedarse a vivir en la isla.

Y así, con esa paz y sosiego transcurren los días con sus noches, pero esa paz se interrumpen cuando un día llega un barco en el que viaja una condesa, a la que le acompañan dos hombres, con la idea de instalarse en la isla y abrir un hotel de lujo para turistas.

A partir de ese momento todo se complica y lo que hasta ahora era sosiego y tranquilidad se convierte en algo cada vez más molesto y difícil de sobre llevar

Hace días que terminé de leer esta novela y aunque me ha encantado no se muy bien cómo comentarla, me cuesta mucho encontrar palabras para definirla.

Pero es que el libro está muy bien escrito, cada vez me gusta más el Simenon de este estilo de novela que el Simenon de Maigret.

Es una autentica delicia leer como describe la humedad de la isla que les va calando mientras caminan, es una maravilla leer como describe la lluvia, la vegetación, las puestas de sol y los amaneceres…