viernes, 31 de diciembre de 2010

Felicidad a todos




Chicos, que tengáis una feliz salida de año y una más feliz entrada de año.
Brindo porque todos veamos la botella medio llena, por los que son contrarios a autocompadecerse. Brindo por ser positivos.
Tampoco hace falta ser muy buenos ¿eh? lo justito y punto
Os quiero

domingo, 26 de diciembre de 2010

París no se acaba nunca.-Enrique Vila-Matas


Me costaba mucho escribir cualquier párrafo de La asesina ilustrada. Sin embargo, cuando mi padre me envió desde Barcelona una carta en la que me decía que no pensaba esperar ya más tiempo a que terminara la dichosa novela y que había decidido cerrarme por completo el alegre grifo del dinero, le escribí una carta con una soltura literaria muy distinta de la que tenía cuando escribía, agarrotado, mi novela.
Siempre que releo esa carta, me quedo sorprendido de cómo está escrita: mi estilo en ella es muy superior al dubitativo de La asesina ilustrada. Esta carta confirma esa expresión española que dice que el hambre agudiza el ingenio.
“Querido padre: He llegado a esa edad en la cual se tiene pleno dominio de las propias cualidades y la inteligencia alcanza su máxima fuerza y capacidad. Es por tanto el momento de realizar mi obra literaria. Para realizarla, necesito tranquilidad y poca distracción, no tener que pedirle dinero a Marguerite Duras ni estar todo el rato ocupándome de convencerte de que vale la pena que financies la escritura de una novela que a la larga, cuando la termine y la publique y recoja el aplauso de las multitudes habrá de llenarte de orgullo paterno y de gran satisfacción por haber sabido ser generoso conmigo.
Tu hijo que te quiere…”

Con esta carta logré aplazar por un tiempo el fin definitivo de los giros postales. Provisto de un indudable sentido del humor y de un estilo muy sobrio y escueto, mi padre me contestó:

“Querido hijo: He llegado a esa edad en la cual uno se ve obligado a comprobar cómo su hijo se ha convertido en un imbécil. Te doy tres meses de tiempo para que termines tu obra maestra. Por cierto, ¿quién es Marguerite Duras?”
París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas

sábado, 25 de diciembre de 2010

arcade fire we used to wait

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Se puede hablar de todo, también escribir sobre cualquier cosa; pero existe un tipo de sentimientos que no se puede expresar por escrito ni tampoco hablado.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad



No soy de celebraciones impuestas pero no quiero dejar pasar los días sin desearos a todos felices fiestas.
No es que no me gusten los regalos o las reuniones familiares, al contrario me encantan, además al ser mi casa mas grande que la del resto de la familia todos nos juntamos aquí.
Pero me agobia un poco el bullicio que hay en la calle, la cantidad de gente en las grandes superficies con los carros llenos de comida hasta los topes.
Aunque me encanta ver el rostro feliz de mis padres cuando nos juntamos todos, sobre todo a mi padre. Me gusta ver con que ilusión mis hijas hacen preparativos y planes, como se arreglan para la cena de Nochebuena...

En casa nos juntamos muchos estos días, abro la mesa el día venticuatro y la cierro el día seis.
Me gusta la calidez que desprende una casa llena de gente que se quiere y me gusta que esa calidez vaya acompañada de cierto desorden. Siempre he creido que una casa es para vivir y no para enseñarla a las visitas.

Además me hace ilusión pasarme por aquí y dejaros mi abrazo y mi cariño para todos los que teneis la delicadeza de venir a este café y compartir un pedazo de vuestro tiempo conmigo.
Es amistad virtual pero no por eso deja de ser real. Empatizamos todos y eso se nota. Y se nota tanto que cuando alguno deja de visitarme sea por el motivo que sea echo en falta la visita.

Feliz Navidad a todos. Ojalá nuestra sensibilidad durara todo el año y no solamente estos días llenos de luces de colores. Ojalá aprendiéramos de nuestros errores y calamidades. Ojalá aprendiéramos de una vez por todas a valorar lo que poseemos, a la gente que está a nuestro lado y nos quieren tanto que cuando somos felices ellos también lo son y cuando somos desdichados ellos nos acompañan en esa desdicha.
Bueno chicos, ya veis que como siempre me pongo algo ñoña, así que no digo nada más.
Os quiero y estais en mi vida.
Un beso muy fuerte a todos

jueves, 23 de diciembre de 2010

Hallar

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Cuando se trata de verdadero amor la misma importancia tiene la búsqueda como el dejarse encontrar

viernes, 17 de diciembre de 2010

Lo conseguirás



Rodney Smith

Día incierto

Murmullo que resbala

La esperanza

Alimento compartido

Existe un todo por llegar


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un encuentro de Milan Kundera



La archinovela, carta abierta con motivo del cumpleaños de Carlos Fuentes:

Mi querido Carlos:
Es un aniversario para ti, y para mí también: Hace setenta años que naciste y treinta justos que nos encontramos por primera vez. Fuiste a Praga unos meses después de la invasión rusa, con Julio Cortázar y Gabriel García Márquez, para expresar tu preocupación por nosotros, los escritores checos. Unos años después me instalé en Francia, donde eras embajador de México. Nos veíamos con frecuencia y conversábamos. Algo de política, mucho de novela. En particular sobre este segundo tema, éramos muy afines el uno al otro.
Hablábamos entonces del sorprendente parentesco entre la gran América Latina y mi pequeña Europa central, dos lados del mundo igualmente marcados por la memoria histórica del barroco, que hace al escritor hipersensible a la seducción de la imaginación fantástica, feérica, onírica. Y otra coincidencia: nuestros dos lados del mundo desempeñaron un papel decisivo en la evolución de la novela del siglo XX, de la novela moderna, digamos posproustiana: primero, durante los años diez, veinte, treinta, gracias a la pléyade de grandes novelistas de mi parte de Europa: Kafka, Musil, Bronch, Gombrowicz---(nos sorprendía sentir por Bronch la misma admiración, creo que aún mayor que la que sienten por él sus compatriotas; y distinta: para nosotros abrió la novela a nuevas posibilidades estéticas; era pues, ante todo, el autor de “Los sonámbulos”); más adelante, durante los años cincuenta, sesenta y setenta, gracias a otra gran pléyade que, en tu lado del mundo, seguía transformando la estética de la novela: Juan Rulfo, Carpentier, Sábato, y tú tus amigos…
Dos fidelidades nos determinan; la fidelidad a la revolución del arte moderno en el siglo XX; y fidelidad a la novela. Dos fidelidades en absoluto convergentes. Porque la vanguardia ( el arte moderno en su versión ideologizada) relegó siempre la novela fuera de la modernidad, considerándola superada, irrevocablemente convencional. Si más tarde, en los años cincuenta y sesenta, las vanguardias retrasadas quisieron crear y proclamar su modernidad novelesca, lo consiguieron por la vía de una pura negatividad: novela sin personajes, sin intriga, sin historia, y a ser posible sin puntuación, novela que se dejó tildar de antinovela.
Es curioso: los creadores de la poesía moderna no pretendían hacer antipoesía. Muy al contrario, desde Baudelaire la modernidad poética aspiraba a acercarse radicalmente a la esencia de la poesía, a su funda especificidad. En este sentido, imaginé la novela moderna como archinovela y no como antinovela. Archinovela ante todo se concentra sobre lo que sólo la novela puede decir; luego, hace revivir todas las posibilidades desdeñadas y olvidadas que el arte de la novela ha ido acumulando durante los cuatro siglos de su historia. Hace ahora veinticinco años que leí TERRA NOSTRA. Leí una archinovela. Es la prueba de que eso existía, de que eso podía existir. La modernidad de la novela. Su fascinante y difícil novedad.
Recibe un abrazo, Carlos

Milan


martes, 14 de diciembre de 2010

Consecuencias


Consecuencia:
"Hecho o acontecimiento que se deriva o resulta de otro "


Muchas veces he escuchado o me han dicho, "es hora de que solo pienses en ti". Y yo respondo que no estoy de acuerdo, porque en la vida, en esa vida que a lo largo del tiempo cada uno de nosotros hemos ido formando y vistiendo de experiencias no solo hay cabida para un Yo. La vida la compone Nosotros. Eso quiere decir que las decisiones que tomo repercuten y tienen consecuencias no solo para mi sino para todos los míos.

Por eso intento siempre ser consecuente con mis decisiones, aunque claro está que no siempre lo consigo

lunes, 13 de diciembre de 2010

Julia Prilutzky


Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño.

Penetrar más allá de lo que advierte
la mirada sutil. Como beleño
recorrer, galopar tu sangre inerte.

Quiero quebrar con definido empeño
toda defensa en ti: muralla, fuerte:
y adentrarme, crisálida de ensueño
más allá de tu vida y de tu muerte.

Más allá de tu piel, y más adentro
de toda sombra, y más allá del centro
desconocido, virgen, tembloroso...

Y estar dentro de ti -seguro puerto-
como un paradojal milagro cierto,
presentido a la vez que pavoroso.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Luz


Ha sido un día extraño. Por la mañana he salido a pasear porque hacía sol
Luego he comprobado que había mas luz en mi interior

sábado, 11 de diciembre de 2010

Atrapar palabras


Dicen que las palabras se las lleva el viento y que con el paso del tiempo no queda ni rastro de ellas.

No quiero que algunas de ellas se escapen, con mucho cuidado, una a una las atrapo depositándolas en una hoja en blanco de la libreta que siempre me acompaña.

Para recordarme a mi misma que no fue una invención, sino que todo sucedió en tiempo real, me gustaria dedicarme a condensar instantes y palabras.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Esto sucedió



Rob Heffer

Aquella noche me hiciste sentir sirena,
discretamente introduje mis risas en tus sueños
por un tiempo indeterminado.

Deslicé mis dedos de puntillas por tu piel
Conseguiste que me creyera indispensable
Así fueron transcurriendo las horas
con una intensidad diferente a las otras noches.
Nos emborrachamos de palabras y roces.S
seducidos por juegos, risas y la luna llena.
Y descubrimos hasta donde llegaba nuestro límite de posibilidades.
En mi estado de euforia
no eché en falta palabras con que definirte
Es hermoso sentir alegría aunque no exista motivo aparente para sentirla
pero el amor consigue hacernos reír, también llorar, por todo y por nada




martes, 7 de diciembre de 2010

El paseo en bicicleta

Al ir cayendo la tarde las calles del pequeño pueblo se iban quedando vacías, brillaba el empedrado con las gotas de la lluvia que había empezado a media mañana y aún persistía. Empezaban a verse luces tras los cristales de las ventanas, y por todos lados se percibía el olor de la leña en las estufas y chimeneas.

A pesar de todo ello, el día había resultado especial. Por la mañana, antes de que comenzará a llover, decidieron que cogerían las bicicletas y subirían hasta la "cueva del Moro", casi en la cima de la colina cercana, desde donde se podía admirar toda la campiña hasta la misma ciudad, por un lado, y los cultivos que se extendían hasta las montañas, por el contrario.

Prepararon algo de comida y una botella del vino clarete de la zona e iniciaron el camino. Tras pedalear sus buenos once o doce kilómetros, llegaron al lugar, se recrearon con las vistas durante un largo período de tiempo y, cuando ya estaban prácticamente empapados por la lluvia que no paraba, buscaron refugio en el interior de la cueva y almorzaron.

A media tarde, después de una larga sobremesa, iniciaron la vuelta al pueblo, aprovechando que en esos momentos la intensidad del agua había disminuido. Ya era casi de noche cuando finalmente entraron en casa.






lunes, 6 de diciembre de 2010

James Joyce, de Richard Ellamnn


Querida tía Josephine:

He tardado mucho tiempo en responder a tus cartas, pero es que he estado muy ocupado. Ayer le mandé Dubliners a un editor. Tiene trece historias, de las cuales has leído todas excepto la tercera, Araby, y la última, “Grace”. También me ha disuadido de escribir el conocimiento de la voluminosa correspondencia que estaba teniendo lugar entre Stannie y una persona o personas desconocidas, y he estado esperando a [asegurarme] que me escuchen. Por otra parte, tengo pocas cosas que contarte. Imagino que debes de estar cansada de oír mis explícitas o implícitas quejas de mi vida actual, por lo que no voy a molestarte con otras nuevas en esta carta. No pienses por ello que me he resignado. De hecho estoy esperando nada más el pequeño cambio financiero que me permita cambiar de vida. Espero al menos que tal cosa ocurra en uno o dos años, y si no llega haré todo lo posible. He dudado antes de decirte que imagino que las relaciones entre Nora y yo están a punto de sufrir un pequeño cambio. Lo hago ahora sólo porque comprendo que no [eres] ese tipo de persona que comentará el asunto de los demás. Es posible que yo sea en parte culpable si un cambio como el que yo preveo tiene lugar, pero difícilmente será la culpa únicamente mía. Reconozco que soy una persona difícil de aceptar, pero tampoco tengo intención de cambiar. Nora no parece ver la diferencia alguna entre todos los demás hombres que ha conocido y yo , pero no veo cómo podría tener razón. Después de todo yo no soy exactamente un animal doméstico, soy un artista, y a veces, cuando pienso en la vida libre y dichosa que puedo (o pude) vivir gracias a todos los dones que poseo, tengo una crisis de desesperanza.
Al mismo tiempo, no deseo emular las atrocidades del marido medio, y voy a esperar hasta que vea más claro mi camino. Supongo que negarás con la cabeza viendo mi frialdad de corazón, la cual es probablemente una manera injusta de denominar una cierta perspicacia de carácter o de espíritu. No estoy muy seguro de que los miles de matrimonios que se mantienen dificultosamente unidos por el recuerdo de sentimientos ya muertos tengan derecho a acusarme de inhumanidad. A decir verdad, y aún a pesar de mi aparente egoísmo, estoy un poco cansado de hacer concesiones a la gente.
¿Podrías mandarme una crítique de algún periódico de Dublín sobre la novela de Moore E lago en la que aparece el padre O Gogarty? Espero que estés bien de salud.

4 de diciembre de 1905

Jim
James Joyce, de Richard Ellamnn

sábado, 4 de diciembre de 2010

Juegos


Iain Faulkner

Has jugado alguna vez a las posibilidades?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Noches de insomnio


Bryan Larsen

Me gusta la noche porque es cuando mejor puedo saborear el silencio ; para ello me preparo poniendo todo mi empeño y ganas en que la habitación donde me encuentro esté como a mi me gusta, la música con el volumen muy bajito, casi susurrando, la luz tenue, la temperatura justa, porque me resulta algo asfixiante notar el calor artificial.Soy algo maniática en algunas cosas, supongo que como todos.
A esta hora me encuentro leyendo como cada noche, pero noto que hoy me cuesta mucho concentrarme en la lectura así que dejo el libro apoyado en el brazo del sillón; me ha dado por pensar en la casualidad, la suerte, el azar…me ha dado por pensar en qué fue lo que me llevó hasta ti. Que hizo que yo me fijara en ti, qué hizo que tú te fijaras en mí, y la verdad es que no encuentro respuesta alguna, quizá no la encuentro sencillamente porque no existe. Tampoco me importa demasiado
Estoy imaginando como me sentiría ahora si no te conociera, probablemente me encontraría por aquí leyendo un rato lo mismo que ahora, pero con la diferencia de que no estaría pensando en ti, en lo maravilloso y excitante que me resulta cuando me miras. Cuando nos miramos. Lo fácil y agradable que es sentir como el ambiente en que nos movemos rezuma de sensualidad.
También estoy recordando la primera vez que me fije en tu mirada, enseguida supe que había llegado la hora de bajar del tren, que era mi estación final.
Pienso ahora mismo en ti y en mí. Pienso en nosotros, en como somos, en qué vemos, en qué creemos, a dónde nos dirigimos. Y es que para mi eres algo grande, quizá lo más grande que me ha sucedido, no me importa que andes por ahí mezclado entre la gente; gente que posiblemente sea muy afín a ti. Gente que tratas en tu día a día. Nada de eso me importa siempre y cuando no encuentres en esas personas lo mismo que encuentras en mí, la complicidad que hemos conseguido sin esfuerzo alguno entre nosotros dos. Descubrí de ti algo que llevabas oculto y que solo yo se ver. Viste en mí algo que ni yo misma sabía que poseía.
Si no nos hubiésemos conocido supongo que seríamos los mismos exteriormente, pero al conocernos se produjo el cambio interior.
Reconozco que no podemos vivir en una burbuja hecha a nuestra medida y en la que solo hay cabida para nosotros dos.
Y se que con el tiempo podremos causarnos daño o decepción mutuamente, pero también podemos ofrecernos ilusión, alegría, deseo y mucho amor.