viernes, 19 de noviembre de 2010

Milan Kundera



Podría decirlo de otra manera: los retratos de Bacon cuestionan los "límites" del yo.
¿Hasta qué grado de distorsión un individuo sigue siendo él mismo?
¿Durante cuánto tiempo sigue todavía reconocible el rostro de alguien amado que va alejándose de nosotros por enfermedad, locura , odio o muerte?
¿Dónde queda la frontera tras la cual un yo deja de ser yo?


¿Qué nos queda cuando hemos bajado hasta aquí?
El rostro;
el rostro contiene ese tesoro, ese oro, esa pepita de oro, ese diamante oculto que es el yo infinitamente frágil estremeciéndose en un cuerpo;
el rostro sobre el que fijé mi mirada con el fin de encontrar una razón para vivir ese "accidente" desprovisto de sentido que es la vida.
Un encuentro, de Milan Kundera