lunes, 18 de octubre de 2010

Lentitud en las horas


Siempre he pensado que las cosas suceden por algún motivo concreto, aunque nos cueste entenderlo, incluso puede llevarnos una vida llegar a comprender.

De nada sirve compadecerse o pensar que si hubiéramos actuado de otra forma las cosas hubiesen sido distintas y probablemente sea así, ante una actitud diferente todo sería diferente, pero eso no significa que fuera mejor.

Cuando en un momento de nuestra vida se nos presenta una elección, lo que decidamos es lo correcto por lo menos a corto plazo, después la experiencia ya se encargará de demostrarnos si la elección fue errónea o por el contrario acertada.

Esto nada tiene que ver en que yo crea o no en la magia del momento, claro que creo, pero también se que es un error extralimitarse en los deseos

Las historias aparecen en nuestras vidas cuando llega el momento, ni antes ni después, sin llamarlas y aunque cuando estamos en mitad del camino tengamos la sensación de que las horas transcurren muy despacio, aunque llegamos a un tramo que nos creemos a punto de desfallecer, con ganas de tirar la toalla no debemos hacerlo, porque sería dar marcha atrás a nuestras convicciones

Reconozco que a veces me canso, que solo veo lentitud donde debería ver esperanza y alegría, pero tu imagen, tu calor, el recuerdo del roce de tus labios rozando mi nuca, la yema de tus dedos recorriendo mi espalda llega hasta mi para darme las fuerzas necesarias para seguir avanzando por este camino que aunque nada fácil los dos decidimos iniciar un día de hace años; quizá nos equivocamos al utilizar pocas palabras ese día decisivo, quizá sea la cuasa de que todo se ralentizara, pero en ese momento así lo preferimos y aquí estamos, al fin y al cabo se trata de una decisión conjunta

En ocasiones, como ahora mismo en que te escribo, para paliar algo tu ausencia me sirvo de la música, porque creo que es el hilo que nos une en la distancia. Por momentos dejo de escribir, me quedo con el dedo fuera del teclado, suspendido en el aire, cierro los ojos y sonrío, porque a través de ella, a través de la música no tengo que hacer un gran esfuerzo para visualizarte.

Hoy ha hecho un buen día, ha refrescado algo, pero ha hecho un día agradable, a eso de las siete de la tarde he salido a pasear durante un rato, mis pasos me han llevado-cómo no-hasta la playa, me he entretenido observando el mar, solo he hecho eso, mirar y pensarte, también añorarte claro. He cogido algo de frío, menos mal que al salir de casa me he llevado un jersey de manga larga..

Estoy algo fatigada, hoy ha sido un día intenso, así que me iré a dormir ahora mismo, pero antes deseaba escribirte esta carta

Ya sabes cuanto te quiero

Besos