jueves, 9 de septiembre de 2010

Tiritar o temblar




Al salir del trabajo empezó a llover, a pesar de haber escuchado por televisión la previsión meteorológica que alertaba del mal tiempo con avisos de lluvia y fuerte viento dejé el paraguas en casa pues antes de salir mire al cielo y observé que éste era de un azul tan intenso que dañaba la vista, así que creí improbable que lloviera horas mas tarde, pero me equivoqué, porque en cuestión de minutos unas nubes negras e inoportunas dejaron caer enormes gotas de lluvia empapando la ropa que se pegó a mi como si se tratara de una segunda piel filtrándose por todo el cuerpo.


Iba presurosa, se podría decir que corría y cuando me disponía a cruzar la calle para llegar hasta el lugar en que horas antes había aparcado el coche le vi.


Vi como sus pasos se dirigían hacia donde yo me encontraba, alzó la mano mientras la movía en forma de saludo al mismo tiempo que me llamaba por mi nombre, y en ese momento todo cambió, noté que una sacudida se producía en mi interior, pero por fuera no podía dejar de tiritar a causa del frío y la lluvia, y en ese momento me sorprendí a mi misma al darme cuenta que utilizamos distintos nombres para la misma sensación dependiendo del motivo que lo produzca, es decir si el temblor es producido por causas climatológicas decimos que tiritamos, pero si esa emoción, ese frío, viene de dentro por causas emocionales le llamamos estremecimiento.

La corriente interna que sentimos, que recorre todo nuestro cuerpo que motiva ese estremecimiento es increíble ¿verdad? y quién de nosotros no la ha sentido alguna vez a lo largo de la vida.