domingo, 26 de septiembre de 2010

Compañero de trayecto


Edward Hooper cape cod evening 1939

El trayecto por si solo no es importante
Lo esencial es saber elegir la persona con quien recorrerlo
No digo que sea fácil, pero un día normal, mientras estamos haciendo algo normal surge el encuentro.
Y entonces todo cambia.
Lo que hasta ese momento son pesadillas se convierte en sueños con previsión de deslumbrante realidad.

Si ambos miran en la misma dirección descubrirán el camino que les está esperando y a algo mas de distancia una delgada línea que alerta del final de trayecto.

En ese momento desaparecen los miedos. Miedo a imaginar que no se está a la altura de lo que el uno ofrece y el otro recibe. Miedo a no ser capaz de dejar a un lado el miedo. Miedo a abandonarse al otro, a confiar plenamente en el otro. Todo se compone de miedo. El miedo es una gran trampa que muchas veces, quizá demasiadas gana la batalla.
Hay que ser valiente, hacer un pequeño o gran esfuerzo y entregarse al amor.
Desprenderse de tabús absurdos que no llevan a ninguna parte, decirle abiertamente a la persona amada lo que sentimos, expresar hasta agotar las palabras lo que con el tiempo ha ido ido agolpándose en la mente, en el pecho, en el estómago, en el corazón.
Porque la vida es el mejor viaje y no creo que exista mejor forma de realizarlo que cogidos de la mano, convencidos de que no es importante a donde vamos, sino con quien vamos.