domingo, 29 de agosto de 2010

Ligerezas



Edward Hopper, Summertime

A todos nos ha sucedido alguna vez que nos sentimos abatidos por algún problema, la congoja va ganando espacio en nuestro interior y los pensamientos se vuelven tan enredosos que no conseguimos aclararlos. Tras darle mil vueltas al asunto, y sin encontrar alguna solución viable a lo que nos preocupa decidimos confesarnos con alguna persona amiga esperando de ella que nos escuche y nos devuelva si no todo por lo menos algo de sosiego.

Pero lo sorprendente es con la ligereza que aconsejamos o nos aconsejan, es extraordinaria la facilidad que tenemos para decir a los demás que deben hacer y cómo deben actuar ante cualquier situación, así, como por arte de magia ese problema que ha sido el causante de horas de insomnio por no encontrar salida posible, en tan solo unos minutos nos sentimos con la autoridad suficiente para certificar la solución, así, tan alegremente!.

Actuamos con ligereza, sin tan siquiera intentar ponernos por unos momentos en la piel de la persona angustiada, no escuchamos con atención a quien nos hace confidentes de sus problemas. Es posible que para nosotros lo que acabamos de escuchar no lo creamos tan importante , pero para la otra persona sí lo es y de nuestra actitud depende su estado de ánimo .