miércoles, 11 de agosto de 2010

Jugar con la verdad



Soy testaruda y no admito réplica alguna sobre como definir lo que para mi representa y significa la palabra verdad.

La verdad solo es una. Verdad solo existe una. Otra cosa distinta es que la queramos disfrazar dependiendo del estado de ánimo del momento, y según nos encontremos le ponemos un traje u otro.

Existe un tipo de persona que cree que la verdad es como la plastilina y la usa para jugar utilizándola solo por pura diversión. Se aburre y juguetea con ella cuando la tiene entre las manos, y le da forma mientras la moldea a su antojo y necesidad del momento.

Me niego a participar en ese juego porque la verdad no es tan subjetiva como queremos creer.

La verdad es lo contrario de la mentira, y eso me lleva a la conclusión de que si la persona que me importa miente, sea por el motivo que sea, no es una persona de fiar.

De todos los defectos que poseemos las personas creo, vaya no creo, afirmo, que el defecto de la mentira es el peor de todos, o por lo menos uno de los peores, porque mentir es jugar con los sentimientos de alguien. Alguien que se ha desnudado ante la otra persona, se ha vaciado de intimidad y pensamientos hasta ese momento escondidos en lo mas profundo de su ser, porque confía plenamente en quien le escucha. Y en las relaciones, sean de la naturaleza que sean la confianza mutua y la verdad es básica. Por eso cuando descubrimos que alguien en quien hemos depositado nuestra confianza, alguien a quien queremos o apreciamos nos ha mentido el desengaño y la decepción es mayúscula.

Si descubriera que quien me importa me miente o se dedica a jugar con mis sentimientos representaría para mí un grave problema de difícil solución.